Sobre nuestro propio yunque

Sostienen muchas personas del propio entorno, como de distintos otros, talvez desinformados o informados, desprevenidos o no, que como entidad territorial hemos sido desde los inicios de la misma un fracaso en todo. Un sitio para lo peor. Que para nada han servido las bonanzas buenas y malas que hemos tenido. Que nunca nos hemos desprendido de una corrupción que galopa rauda e incontenible en nuestra sociedad. Que somos inviables. Que hemos tomado lo peor de las corrientes culturales que nos han habitado; y así, un larguísimo como negativo etcétera. Qué hacer entonces, qué salto dar, qué debe suceder o sucedernos?.

Creo y considero que debemos centrarnos en nuestras fortalezas y oportunidades como factores determinantes en ruta a superar todos los obstáculos existentes y posibles que pudieren surgir, en lo que fundamental han de ser líderes auténticos, legítimos, honestos, dispuestos a combatir eficazmente la corrupción, con visión real de convertirnos en un centro de desarrollo soportado en valores educativos, en un pragmatismo bien soportado, así como en importantes acciones productivas, comerciales y competitivas; teniendo en cuenta además, nuestra posición portuaria estratégica que bien pueden darnos niveles de eficiencia mayormente muchos más alto que los actuales. Es comprender en verdad las fortalezas y apostarle a su potenciación, intentar y materializarlo todo en grandes avances. Apostarle duro a educación, orden, limpieza, ambiente, estructura financiera, integral eficiencia, sostenibilidad, sustentabilidad, ambiente, promover el valor infinito del agua y enfrentar los desafíos que el calentamiento global entraña.

Volcarnos hacía un pragmatismo bien entendido. Itero, hacernos más educados, limpios, ordenados, inflexibles con la corrupción, compartir visiones. Ser más como ciudad, municipios y departamento un conjunto social con valores propios. Demostrar y demostrarnos que podemos emerger victoriosos de la situación que fuere por difícil que la misma sea o pueda ser. Considero y creo igualmente que aún no tocamos fondo, que estamos a tiempo de corregir el rumbo. Que nuestras potencialidades están ahí, intactas, esperando ser explotadas y canalizadas como debe y tiene que ser en beneficio colectivo. Que somos un pueblo con capacidades, voluntad y decisión suficientes para erigirnos sobre nuestro propio yunque. Que bien y mejor podemos ser superiores y que no hay barreras que no podamos derribar.

A la vista están los primeros 500 años que nos reconoce el mundo occidental, oportunidad feliz para pensar verdaderamente en grande, para solicitarlo todo, para pedirlo todo para la ciudad en materia de eventos y acontecimientos nacionales e internacionales. Seamos positivos y caminemos con fe y decisión hacia el puesto de vanguardia donde desde siempre hemos debido estar. La historia así lo reclama y además exige, no pudiendo por tanto y bajo ninguna circunstancia ni situación ser inferiores al reto y proyección que el momento demanda. Preparémonos y emprendamos el camino. [email protected]      

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