Caminar con prisa y sin pausa

Cómo ciudadanos pensantes que somos (o al menos debiéramos serlo), estamos en la obligación real, importante y urgente de comenzar a caminar con prisa, sin pausa y propia autonomía, toda vez que es importante sobremanera que generemos válidas iniciativas, presentemos argumentadas nuestras demandas sociales y construyamos estrategias en beneficio colectivo; y todo lo cual, dárselas a conocer a los mandatarios de turno en el nivel que se encuentren, mismas que aunque no sean tenidas en cuenta, importa que queden registradas unas y otras como constancias históricas, so pena de seguir siendo tildados de ser y hacer parte de una sociedad inoperante e indolente, como las más de las veces se califica.

Se trata en consecuencia, de apersonarnos, empoderarnos, ser nosotros mismos, proyectarnos, entender que nadie hará por nosotros lo que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos. No podemos seguir perdiendo tiempo precioso a este tenor, sino avanzar, luchar denodadamente por recuperar el tiempo perdido, evitar seguir posponiendo voluntades y decisiones, ser más reales y proactivos, hacer de la participación democrática activa una razón de ser, un espíritu de cuerpo, un todo solidario. Pensar en la colectividad. Otear horizontes. Pensar, repensar y procesar soluciones.

Concluyente y definitivo hacer esto con conciencia plena. Adentrarnos en la derrota de todos los pesimismos, escepticismos; y en oposición a lo cual, pensar en la posibilidad cierta que nuestras propuestas se materialicen ojalá con prontitud, para bien de todos. Ser los actores que impulsen desarrollo y crecimiento, con entereza y verdad, sin dejarnos “comprar” por los de siempre con expedientes mentiroso, falaces y cantos de sirenas que hagan desviar el norte señalado. Tenemos que tener la entidad suficiente que nos permita tomar en serio nuestro propio destino y sobrevivir a todos los embates y presiones que fueren, siempre preñados de falsedades y promesas irrealizables.

Impone lo dicho sacrificios, pujanza, mística, pasión, querencia, actitud, solidez, asumirnos, hacernos valer, procurarnos márgenes ciertos de acción, trabajar de manera permanente y continua en dirección a consolidar metas, objetivos y propósitos. Es ponernos de acuerdo y construir los fundamentos mejores que nos permitan un integral progreso que dé sustento a un futuro mejor que podamos compartir sin egoísmos.

Determinante en tal derrotero, satisfacer nuestras necesidades ordenadamente y en libertad. Que la competencia sea sana, de emulaciones y estímulos. Avanzar de frente. Ir por lo que nos corresponde. Sumar, no quedarnos ni sucumbir en el intento, ni solamente en buenas intenciones. Es caminar. Actuar. Ponernos de acuerdo sobre lo fundamental y fundante. No dejarnos atrapar en la siempre artificiosa maraña de engaños, astucias, falsedades y mucho menos en la galopante corrupción que pareciera permearlo todo como lo estamos viendo, hasta el punto de corromper la sal que se supone incorruptible.