La Eps Medimás: un fracaso anunciado

La decisión de la agente interventora de Saludcoop EPS, Ángela María Echeverri, fue tomada ante la solicitud de varios organismos de control, entre ellos la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, dejando a 4,2 millones de usuarios en medio de una gran incertidumbre sobre quién será de ahora en adelante su prestador del servicio de salud.

Por
CRISTIAN RUIZ

La revocatoria de venta de Cafesalud, hoy Medimás EPS, por parte del agente interventor es para muchos la punta del iceberg de la situación del sistema de salud en Colombia, que continúa presentando una serie de problemas en donde los más afectados son millones de colombianos que no sienten una atención de salud de calidad y oportuna.

La decisión de la agente interventora de Saludcoop EPS, Ángela María Echeverri, fue tomada ante la solicitud de varios organismos de control, entre ellos la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, dejando a 4,2 millones de usuarios en medio de una gran incertidumbre sobre quién será de ahora en adelante su prestador del servicio de salud.

Medimás venía operando desde el primero de agosto del 2017 cuando asumió la atención de los usuarios de Cafesalud, en medio de controversias y denuncias por el proceso de compra, que generó también una afectación en los incumplimientos de los servicios a los pacientes como la asignación de citas, procedimientos, entrega de medicamentos, así como en la parte de compromisos financieros.

Sin embargo, pocos meses después se iniciaron las primeras investigaciones y sanciones por los incumplimientos que venía teniendo con los pacientes y en materia de compromisos contractuales lo que llevó a que fuera sancionada con cerca de 3000 millones de pesos por parte de la Superintendencia de Salud.

Ante las constantes irregularidades y denuncias en la prestación del servicio, la Procuraduría y la Contraloría pidieron a la Superintendencia intervenir “forzosamente” a la EPS, solicitud que fue realizada esta semana por parte de la agente interventora Ángela María Echeverri, quien decidió terminar el proceso de venta de Cafesalud.

 “La decisión que tomamos la hacemos de manera responsable, teniendo presente la vida y la salud de las personas. Uno puede dar plazo para pagar los abonos, los créditos, pero lo que ha ocurrido en estos últimos días, donde nos han cerrado ocho clínicas, nos lleva a tomar esta decisión”, explicó Echeverri.

Ante esta situación, el ministro de Salud, Juan Pablo Uribe, destacó que “los 4,2 millones de afiliados de Medimás están cubiertos y seguirán asegurados y recibiendo los servicios y la atención en salud a la que tienen derecho por mandato constitucional. El Ministerio de Salud y Protección Social, en ejecución de su rol de rector del sistema de salud, adoptará todas las medidas de regulación y coordinación necesarias para garantizar la atención actual de los afiliados a la EPS, la continuidad del servicio y la calidad en la atención en salud a que tienen derecho”.

Ante esta medida, el presidente de la EPS Medimás, Néstor Orlando Arenas, rechazó la revocatoria de venta asegurando que ni la Procuraduría General ni la agente interventora tienen la potestad para tomar este tipo de decisiones y lo que hacen es generar un “pánico” y riesgo en los usuarios de la entidad. Además, aseguró que  la operación recibida de Cafesalud “no daba las garantías plenas de prestación de servicios a los afiliados” y que las dificultades de Medimás son el reflejo de las problemáticas del sector de la salud en el país, del cual no está exenta ninguna entidad.

Lo cierto es que esta situación no solo la está viviendo Medimás sino varias EPS y actores del sistema de salud en el país, con una deuda que aunque no es clara, podría estar entre los 8 y 13 billones de pesos, sumado a otros problemas de prestación de servicio.

Precisamente, el que definió los problemas de salud de forma contundente fue el defensor del Pueblo, Carlos Felipe Negret, quien rechazó lo que viene pasando, algo que definió como una “vagabundería”, ya que los ciudadanos tiene que acudir a la tutela para que les presten los servicios

“Lo que pasa en la salud de Colombia es una vagabundería criminal que atenta contra la salud y la vida de los colombianos. No podemos seguir diciéndonos mentiras en lo que tiene que ver con este tema. De modo que es el momento de parar y de que el sistema funcione. Nuestra única intención siempre ha sido garantizar el derecho a la salud de los afiliados”, indicó Negret.

LOS PROBLEMAS

Esta novela de la salud en el país sigue sumando unos nuevos capítulos ya que, a pesar de las medidas que ha tomado el Gobierno y los organismos de control, la crisis pareciera no terminar porque los problemas de financiamiento, de atención y la prestación de los servicios, entre otros, siguen siendo el flagelo para millones de colombianos.

De acuerdo con el informe semestral realizado por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas  (ACHC) realizado con 184 hospitales del país, la deuda preliminar está sobre los 9,2 billones de pesos a junio de este año, siendo Cafesalud EPS, Nueva EPS y Savia Salud EPS las más deudoras sin considerar el deterioro de cartera. Sin embargo, un informe de la Superintendencia de Salud, indicó que las cuentas por cobrar de todos los hospitales (unos 1.800) estarían por encima de los 20 billones de pesos.

El director de la Maestría en Salud Pública de la Universidad El Bosque, Alejandro Gómez, indicó que esta crisis se debe a muchas situaciones que se ha venido acumulando a lo largo de 25 años, especialmente desde que empezó a operar la ley 100.

“Hay un sistema de aseguramiento que tenía como base unos supuestos económicos que en la práctica no se han cumplido y las EPS no han sido muy buenas en la administración, algunas de ellas, de los recursos de la salud que por definición son públicos. Además, el Estado no ha tenido suficiente vigilancia y control de los recursos por la manera como está diseñado el mismo sistema ya que deja muy solas a las EPS y a otros actores del sector”, explicó Gómez.

REFORMA

Ante los constantes problemas que se vienen presentando en el sistema, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, anunció una serie de medidas que permitan sanear el sector como una ley de punto final con la que se pueda identificar con certeza las deudas y realizar un saneamiento financiero.

“Debemos asincerar las cifras del déficit. Unas las maneja el Gobierno Nacional, otras las EPS, otras la Asociación de Hospitales. Necesitamos asincerar esas cifras para poder dimensionar el tamaño del déficit con certeza. Estamos trabajando  para identificar esos instrumentos y para garantizar la sostenibilidad del sistema”, manifestó Duque.

Sin embargo, desde muchos sectores han surgido varias propuestas como la de quitar a las EPS, un control más afectivo de los organismos de control y hasta una calificación en el nivel atención con el que se sancione a las entidades prestadoras de salud.

“Nosotros siempre hemos dicho que el sistema de salud debe garantizar que las EPS no solamente sean remuneradas por el número de afiliados, sino la calidad del servicio. Si la calidad de servicio no se está cumpliendo y si hay dudas sobre esa calidad operacional, yo creo que la forma en la que se ha procedido es muy clara”, manifestó Duque.

Para los analistas, lo que se debe contemplar en esa posible reforma es que se construya sobre lo construido enfocándose en solucionar las debilidades que tiene el sistema y haciendo profundos cambios en la forma como es vista la salud en el país.

“Creo que hay que hacer una reforma profunda al sistema y tenemos que darnos cuenta de que 25 años son un tiempo amplio y suficiente para ver que muchas cosas no funcionan y de lo que se ha hecho con los últimos ajustes en las propias leyes no ha permitido cambiar el modelo de aseguramiento con el que nos casamos a principios de los años 90”, explicó Gómez.

Por su parte, el decano del Rosario explicó que no siempre que se presenten crisis la solución tiene que salir de una reforma sin que esta sea pensada a profundidad. Además, resaltó que el paciente tiene que ser el eje del sistema y debe ser protegido de cualquier incertidumbre y beneficiarlo en todas sus necesidades.

“Lo que tenemos que hacer es mirar la forma como podemos hacer una intervención integral del sistema en la medida en que lo mejoremos, porque aquí no se trata de ver como arrasamos con todo sino ver qué se rescata de lo bueno y como se mejoran las debilidades” explicó Quintero.

El director del gremio de los hospitales, consideró que la reforma de la que se habla tiene que construir sobre los avances que se han tenido, pero haciendo unos cambios profundos en lo que es la atención primaria de la red y la administración de los recursos, pero teniendo como objetivo a los pacientes.

“Proponemos una reforma de cuatro puntos en donde se contemple que el esquema no solo sea asistencial sino preventivo para que la atención primaria tenga como base la medicina en los territorios y no esperar que los enfermos lleguen a los hospitales sino salir a buscar a los sanos para detectar la enfermedad a tiempo y prevenirla”, aseguró Giraldo.

Denis Silva, vocero de la Fundación Pacientes Colombia, resaltó que la salud de los colombianos no puede seguir vista como un tema de segundo orden y por eso se requiere que el Estado asuma su rol como rector del sistema. 

“El Gobierno tiene que darle la importancia que requiere a la salud de los colombianos, porque este sector no puede seguir siendo la cenicienta del Estado. Estamos seguros que muchas EPS tienen una buena capacidad instalada pero tenemos que evaluar cómo pueden prestar el servicio con esa capacidad, pero si estas entidades sigan teniendo a su cargo el aseguramiento, los recursos, la conformación de la red y se auditen ellas mismas, no vamos a funcionar mientras el Estado no asuma su responsabilidad de ser el rector del sistema”, explicó Silva.  /Colprensa

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