Haddad y Bolsonaro, a segunda vuelta en las presidenciales

Jair Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal, y Fernando Haddad, por el Partido de los Trabajadores (PT), se encontrarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil tras ser los ganadores de la primera fase de estos comicios que se desarrollaron ayer en este país, con el que Colombia comparte una frontera de 1.644 kilómetros y la selva del Amazonas.

Estaba claro que ambos irían a la segunda vuelta, pero Bolsonaro representó la sorpresa al conseguir más votos de los esperados. Aunque las encuestas de Ibope y Dataholfa indicaban que tendría entre el 32 % y el 39 %, consiguió 46,66 % de los sufragios, con el 98.24 % del censo escrutado.

Por su parte, Fernando Haddad, quien se convirtió en el opcionado por el PT tan solo cuatro semanas atrás cuando el Tribunal Superior Electoral confirmó que Lula da Silva estaba impedido para participar en la contienda, obtuvo el 28,43 %.

Haddad creció gracias a la imagen de Lula, el líder del PT, su partido político. Al principio de su campaña solo contaba con el 4 % de intención de voto según Ibope y alcanzó el 23 % en la última medición de la firma, el pasado miércoles. ¿Cómo logró crecer tanto? La respuesta está en la consigna de su campaña: “Lula es Haddad”.

 

Lo que viene para Brasil

Que un candidato con ideologías extremas como las de Bolsonaro consiguiera tantos votos en la primera vuelta es una sorpresa. Al respecto, Cristina Gomes, profesora investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), comenta que “el brasileño se está adhiriendo a un perfil de líder autoritario, agresivo y machista. El movimiento feminista #elno provocó una reacción de defensa de los simpatizantes del candidato Bolsonaro y de los que estaban en duda. Frente a la crisis política y económica, la gente está optando por una mano fuerte y la autodefensa armada”.

Para la segunda vuelta hay dos factores claves: la influencia de Lula y la propaganda. “La disputa se está dando entre PT y la extrema derecha. Para la segunda vuelta Bolsonaro es el favorito porque solo tiene algunos segundos de propaganda en televisión y pasaría a tener la mitad del tiempo”, explica Iván Godoy, periodista de Brasil.

El espacio en los medios de comunicación para hacer campaña se distribuye, según el peso de los partidos y las coaliciones. Además, “habrá un enfrentamiento entre la izquierda y una derecha muy fuerte y radical”. Los discursos son opuestos.

Por eso, de acá a la segunda vuelta, el domingo 28 de octubre, los electores tendrán que decidir entre un discurso que ya gobernó durante los últimos 13 años y una ideología contraria.

 

Rostros de la contienda

Haddad fue ministro de Educación de 2005 a 2012, pero este cargo “no era una posición que le daba tanta proyección nacional. Había gente que no lo conocía e incluso, aún hay personas que solo saben que es el candidato del PT, no el de Lula”, cuenta Carolina Silva Pedroso, investigadora de Cries y coordinadora del curso de relaciones internacionales de la Universidade de Ribeirão Preto. Por esto, para ella el reto de Haddad será lograr revertir el resultado que obtuvo su partido en esta primera vuelta.

Para ser presidente, Haddad propone un plan de emergencia para generar empleo y, de ser necesario, utilizaría parte de las reservas internacionales para financiar inversiones del gobierno.

También ha asegurado que le apostaría a la inclusión y conservaría el plan de gobierno que había propuesto Lula. El candidato afirma que el país “tiene principios muy sólidos que han sido atacados, sobre todo por Bolsonaro” y que este “no tiene compromiso con la democracia, la paz y la verdad”.

“En Brasil hay un profundo sentimiento de intolerancia hacia movimientos y partidos de izquierda que hablan de una necesidad de limpiar el sistema de ideologías ‘dañinas’, con un nacionalismo mezclado con un populismo moral de derecha ganando fuerza de manera abrumadora”, cuenta Simone Souto Pitta, brasileña y candidata a doctora en Ciencia Política en la Universidad de los Andes.

Bolsonaro justifica esta ideología. Este hombre de 63 años apoya la dictadura militar que vivió su país de 1964 a 1985.

Sus declaraciones han sido abiertamente homofóbicas, misóginas, racistas, cercanas al facismo, y de ultraderecha. Incluso ha dicho que no le parece mal que las mujeres ganen menos que los hombres “porque ellas se embarazan” y ha defendido la venta libre de armas.

De hecho, fue protagonista de un fenómeno sin precedentes: una multitudinaria manifestación de mujeres contra él, que quería mostrar que si bien es el más popular, hay muchos que lo rechazan.

Las próximas semanas serán protagonizadas por una lucha de ideologías opuestas de cara a la segunda vuelta.

 

El Colombiano

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