Cuba y el nuevo matrimonio

Sigue el debate previo al referendo de febrero del 2019, en el cual se aprobará la nueva Constitución de Cuba, y la polémica respecto del artículo 68 que define el matrimonio como “unión de dos personas” sin importar sexo ni edad, base para autorizar  posteriormente el de parejas miembro de la comunidad de Lgtbi.

El presidente Miguel Díaz Canel encabeza la propuesta y la diputada Mariela Castro, hija del general Raúl Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), lidera la iniciativa.    “Incluir en la Carta el tema de los hijos y la reproducción implica que el matrimonio tiene fines específicos que excluyen a quienes no cumplen o no desean cumplir con ellos. La diversidad sexual forma parte de la revolución,  fue equivocada la represión homofóbica de los años setenta”. El intelectual  Miguel Barnet sostiene que  “inauguramos la  nueva era, el amor no tiene sexo, si hay que romper la tradición  se rompe, es acto revolucionario”;  la diputada Teresa Amarelle resalta la conveniencia de “desaparecer el matrimonio   exclusivo entre hombres y mujeres” y el arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Dionisio García, vocero de la Conferencia de obispos católicos, se opone: “la institución del matrimonio es tan antigua como la humanidad, está en el origen del hombre,  de las primitivas formas de organización social,  falso alegar que compete a la revolución hacer cambios como este”.

Ni a Marx ni a Lenin se les ocurrió que dentro del comunismo cupiera una regla de tal dimensión. Ella tampoco se desprende de los extensos discursos del comandante Fidel Castro, al fin y al cabo, exalumno de los jesuitas. Curiosa la tesis de que no hay heterosexuales ni homosexuales íntegros, que el ser humano en diferentes grados es bisexual. Si se aprueba el artículo corresponderá garantizar la vigencia  de los derechos humanos, precisar el libre desarrollo de la personalidad, modificar normas del registro civil, sumar causales de divorcio, establecer las de adopción y seguridad social. La “unión de  personas” rebasa el matrimonio igualitario aceptado en muchos países. Extraño que no sean la inclusión  de la propiedad  privada, ni la eliminación de la palabra comunista motivo de controversia y, en cambio, la discusión se centre en el nuevo matrimonio, con opinión mayoritaria a su favor.

¿Qué opina el Papa Francisco, agobiado con los problemas que le han caído por los actos reprobables de religiosos pederastas y las solicitudes para abrogar la disposición del celibato de los clérigos?  En el siglo XXI la moral cambia, las instituciones también. El concepto de familia difiere de lo establecido por judíos, cristianos, musulmanes y budistas. El alboroto aumenta, el matrimonio igualitario llega a Cuba y de qué manera. ¡Vivir para ver!

*ExMinistro de Estado

También podría gustarte