Declarada la calamidad pública por ola invernal

Las inundaciones de los últimos días, han sido de las peores y eso sumado a que la atención en salud es precaria, la educación nunca se ha visto entre las mejores, muchas de sus vías intermunicipales continúan destapadas, se convierte en un cóctel que embriaga de desesperanza a los guajiros.

Uribia, Manaure, Riohacha, Barracas y Maicao son los municipios de La_Guajira que han presentado mayores inundaciones en esta temporada invernal, por lo que el departamento declaró la calamidad pública y de esta manera poder atender la emergencia que ya deja decenas de miles de damnificados.

 

Solo en Uribia, por ejemplo, hay más de 3.478 familias afectadas, unas 27.000 personas, de las cuales el 40 % son menores de edad. Las autoridades distribuyeron 20 toneladas de alimentos que fueron insuficientes.

Precisamente, la mayoría de los damnificados están siendo atendidos en la terminal de transportes de Uribia, que tuvo que ser adecuado por las autoridades como albergue temporal para atender a por lo menos mil personas, de las cuales aproximadamente 400 son menores de edad.

La secretaría de Salud de ese municipio mantiene una unidad móvil hospitalaria en el albergue para la atención de estas personas.

COLABORACIÓN DEL EJÉRCITO

Miembros de las unidades de la Décima Brigada han realizado, durante los últimos cinco días, labores logísticas para mitigar la emergencia presentada por el invierno, en 11 municipios de La Guajira.

En Uribia, el Batallón de Ingenieros “se han concentrado los primeros esfuerzos en labores de cerramiento de un dique y sedimentación para que los arroyos Cutanamana y Chemerrain vuelvan a su curso normal, disminuyendo así las inundaciones”, beneficiando a cerca de 3474 familias que habitan en el municipio, informó el Ejército.

Además, el general Jaime Hernando Rivera, comandante de la Décima Brigada, explicó que con la ayuda de la Aviación del Ejército, ya se inició la entrega de más de 450 kits de alimentos y ayuda humanitaria en las regiones de la Alta Guajira. “Esto con el fin de beneficiar a todos los afectados por esta ola invernal”, agregó.

LLUVIAS TORRENCIALES

La sequía en esta zona desértica ha sido la constante, la escasez del preciado líquido es una de esas sombras con las que han tenido que vivir miles de familias en el Norte pleno. Pero curiosamente, por estos días, los habitantes de esta mágica población, de espeso relieve, naturaleza única y exuberancia marcada en el cariño de su gente, han recibido el agua de la forma como les afecta: con corrientes súbitas, arroyos por fuera de su cauce que dejan a su paso la desolación, el rostro que predomina desde siempre en los miembros de las etnias indígenas Wayúu.

Las inundaciones de los últimos días, han sido de las peores y eso sumado a que la atención en salud es precaria, la educación nunca se ha visto entre las mejores, muchas de sus vías intermunicipales continúan destapadas, se convierte en un cóctel que embriaga de desesperanza a los guajiros.

LA SITUACIÓN EN URIBIA

Uribia es uno de los municipios que concentra el mayor número de habitantes de La Guajira, de los más de 950.000, según cifras del Dane, 192.000 están asentados en este territorio que le ve la cara a los presidentes de cuando en cuando, lo que denota la brecha existente en esta zona del país, en relación con otras regiones.

Aquí en este municipio, por lo menos 260 familias están en condición de damnificación por la arremetida del invierno; la mayoría de ellas ubicadas ya en albergues, para los cuales han sido adecuados algunos colegios que contaron con la fortuna de no terminar a merced de la creciente.

 “Nosotros somos un pueblo abandonado; en mi barrio que se llama Eduardo Abuchaibe, que es el más antiguo de Uribia, aún tenemos las calles sin pavimentar, vivimos en condiciones muy adversas y pareciera que los recursos nunca alcanzaran para cambiar el rumbo, porque en vez de ir para adelante vamos para atrás”, eso dijo Nubia Gómez Epinayú, una de las líderes de este sector, que terminó bajo el agua.

La Plaza Colombia, famosa porque bordea el centro donde se encuentran las edificaciones de las autoridades civiles, de Policía y eclesiásticas, y porque vista desde el aire tiene la forma de un sombrero wayúu, también se inundó.

No obstante, para los uribieros, no hay mal que por bien no venga. Pues la inundación más fuerte seguramente apareció justo en el momento cuando más lo necesitaban, porque ese mismo día (sábado 13 de octubre), el presidente Iván Duque estaba de visita en Uribia y se percató que en este municipio además de falta de agua potable, más oportunidades y ayuda estatal, también se presentan este tipo de fenómenos naturales que arrasan con los sueños de la población.

Es por ello que a través del Comité Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres de Uribia, se empezó a coordinar la distribución de las primeras 20 toneladas de Asistencia Humanitaria y por disposición de la Unidad Nacional, otras 20 toneladas más llegarán a la zona en las primeras horas de la mañana de este domingo, con lo cual también se llevará ayuda humanitaria a las partes rurales del municipio, esto se hará con el apoyo helicoportado del Ejército Nacional siguiendo las instrucciones del Jefe de Estado, es lo que de manera oficial dio a conocer el subdirector nacional de esta entidad, Guillermo Escobar.

“Desde el primer momento en que se presentaron las inundaciones con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres se está apoyando al departamento de La Guajira y al municipio de Uribia, se deja instalado el Puesto de Mando Unificado para que con el apoyo de todas las entidades se trabaje en la contención de las aguas y adicionalmente evacuar a las familias a zonas seguras mientras disminuye el nivel de las inundaciones. Estamos ya con ayudas en el municipio y dispondremos de más para las comunidades que lo requiera”, señaló el presidente Iván Duque, antes de abandonar suelo guajiro.

Ahora la esperanza es lo único que acompaña a los habitantes de Uribia, Manaure, Riohacha, y el amplio sector de Mayapo, que son las poblaciones que han visto la mayor afectación en los últimos días de lluvias torrenciales.

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