Un Estado urgido de reformas estructurales

Las manifestaciones en todo el país de estudiantes, profesores y directivas de las universidades públicas con el acompañamiento de algunos miembros de las privadas, ha puesto en evidencia la gran necesidad de reformar la legislación que ordena lo relativo a la prestación del servicio de la educación en Colombia. Las universidades públicas exigen  que les asignen más recursos en el presupuesto nacional, nada más loable y necesario para alcanzar el desarrollo en la prestación de este servicio, en forma técnica y eficaz, pero no es solamente pidiendo plata, como se resolverán los problemas de nuestra educación.

Las dificultades son estructurales y arrancan desde la educación primaria, donde no enseñan lectura, ni escritura, ni historia, ni geografía, por lo que nuestros estudiantes son deficientes en compresión de lo que leen, o en la interpretación de los hechos que ocurren a diarios en la sociedad, no enseñan a nuestros niños a entender aprendiendo, sino que los obligan al aprendizaje de memoria y lo mismo ocurre en el bachillerato, por lo que llegan a la Universidad con grandes falencia en la metodología del aprendizaje y esto no lo arregla la plata, solo lo compone una verdadera reforma de todo el sistema educativo de Colombia, que no debe ser bandera política de ningún grupo, sino el propósito de todos, si queremos tener futuro como sociedad.

Por otro lado la reforma judicial es urgente, un país donde la justicia no opera, es un país inviable, muchas veces lo hemos dicho en estas líneas, el verdadero sostén de una democracia es el funcionamiento eficaz, oportuno y eficiente de la justicia y desgraciadamente en nuestro país, esto se está convirtiendo en una quimera, los procesos son eternos en todas las jurisdicciones y el colombiano de a pie, lo sufre sin que se vislumbre una verdadera reforma que tenga en cuenta al usuario del servicio de la justicia, sin importar quien elige o en qué forma seleccionan a los magistrados y jueces.

También la reforma de nuestra organización política, es urgente, la génesis de la corrupción que hoy campea en la administración pública, es producto en gran parte de lo que hizo la Constitución del 91 con  la creación de la circunscripción nacional para el senado, lo mismo cuando se establecieron los avales de unos partidos obsoletos y abandonados por los electores para poder aspirar a cargos por elección popular, estos y otros adefesios constitucionales y legales que hoy rigen la organización y la actividad política en Colombia, aunados a la elección de alcaldes y gobernadores son responsables de lo que nos está haciendo una comunidad sin futuro y ser un Estado vapuleado por la corruptela.

Mientras todo lo anterior ocurre, el Congreso debate, discute y vuelve y debate las reformas que se necesitan, pero nada aprueba, todas la envolata y si saca alguna adelante, no es más que una reformita distractora para calmar las ansia de cambio que tiene y pide la población, que ya está cansada de una clase política inoperante y cómplice de lo que pasa.

Por lo anterior, se necesitan reformas estructurales a nuestra organización política, administrativa y judicial, lo que solamente lo puede emprender una Asamblea Nacional Constituyen, formada por verdaderos profesionales en los temas que se requieran reformar y no por representantes de partidos políticos como lo fue la del 91, que la única herencia importante que nos dejó fue la Acción de Tutela, de lo demás que entre el diablo y escoja como dirían los viejos de antes.

*Catedrático universitario

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