Netflix lanza una serie de acción hecha en el país y no es de narcos

Distrito Salvaje estará disponible para los miembros de Netflix en Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica y Caribe desde el 19 de este mes

 

Como proyecto, Distrito Salvaje nació hace unos cuatro años en Los Ángeles (Estados Unidos), cuenta Juan Pablo Raba. Por esos días, cuando su creador, el español Cristian Coti lo empezó a diseñar, no contempló una opción distinta a Raba como su protagonista. Según el actor, Coti puso una foto de él en la carpeta en la que presentaba la serie para mostrar que ya tenía el protagónico claro.

A ese personaje Juan Pablo lo llama JJ (en inglés lo pronuncia yei yei). Se llama Jhon Jeiver y no es un héroe, de los que hay en muchas series de Netflix, es lo contrario, o sea un antihéroe: “Tiene más valores que lo identifican así, hace cosas que muchas personas quisieran cometer y para las que se necesita valor y coraje”, resalta Raba, quien fue papá por segunda vez en agosto.

Con “Yei yei”, y en general con esta producción, le gustaría que después de que la vieran, la gente pensara en que una historia, aunque a veces se cuenta solo desde una mirada, puede tener varias, y distintas, que todos “somos seres humanos con las mismas angustias, miedos y objetivos”.

El trabajo, que tendrá 10 capítulos, se empezó a grabar los últimos días de febrero en Bogotá y ya está lista para estrenarse el próximo 19 de octubre.

Además, es dirigida por Javier Fuentes-León y Carlos Moreno y entre su reparto tiene a Cristina Umaña, Carolina Acevedo, Christian Tappan y a Camila Sodi. Hablamos con su protagonista.

 

¿Qué caracteriza a su personaje de John Jeiver?

“Si hay una característica es la de mostrar cómo los seres humanos nos hemos adaptado a cada circunstancia que nos rodea. Es una persona que decide dejar a su comandante (que es un amigo de infancia) y la vida que tiene, porque este no quiere adherirse al proceso de paz del país; se escapa porque ya tuvo suficiente. Cuando sale de esa selva es reclutado por el gobierno y pasa a un lugar desconocido para él, la ciudad, en el que le toca adaptarse a las personas y a su nueva vida”.

 

¿Qué lo impactó de los relatos reales que conoció para crear su personaje?

“La persona con la que me entrevisté me hizo abrir mi espectro, él me contó su parte de la historia, pero hay muchas. Ella, que se desmovilizó, tuvo una motivación. Para esta historia hemos hablado con desmovilizados, y cada uno tiene una mirada. Nosotros como artistas contamos lo que se le ocurrió al director Cristian Conti”.

 

¿La serie cambió su percepción del país?

“Es duro decirlo, pero somos un país de contrastes. Las encuestas dicen que somos uno de los más felices del mundo, pero luego ves que los niños se mueren de hambre, que hay masacres, que hay corrupción.

Ese último problema es el que vamos a contar en la historia; los verdaderos malos son los corruptos, y a través de los ojos de Jhon, que empieza a ver cómo funciona esa red de en Bogotá, se narra ese tema”.

 

¿Está preparado para las reacciones que podría tener la serie por su tema?

“Sí, para eso también trabajamos en esto, para crear debate, confrontación. A la gente le digo: conversémoslo. Yo te cuento la historia de este personaje, que no quiere decir que lo defienda, y dígame usted qué piensa.

De igual manera, esta es una historia cargada de aventura, pero no se le está haciendo apología a nadie, es un producto para entretener y utiliza elementos de acción; no queremos ser un espejo de la realidad, solo usamos el contexto de un país y sus complejidades para contar una historia”.

 

Algunos personajes de la TV generan amor en las audiencias, otros odio. ¿Qué podría pasar con el suyo?

“Creo que eso pasa mucho con los de las novelas, porque son muy largas. Las series son más cortas, entonces esperaría que al menos genere una conversación. Sí hice un personaje (Oréstes Villanueva), el de Mi Gorda Bella (2002), que pareciera que no va a terminar nunca (risas), porque la gente aún lo recuerda”.

 

El Colombiano

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