Prevención y educación, entre las medidas contra el maltrato infantil

El caso que se conoció a principios de octubre donde la niña Génesis Rúa, de nueve años de edad, fue abusada y asesinada en Fundación, Magdalena, es apenas uno de los miles de sucesos de violencia contra menores que se presentan en Colombia.

Violaciones, golpizas, insultos y demás actos de crueldad hacen parte del día a día de muchos menores en Colombia, que como el caso de Génesis o el de la recordada Yuliana Samboní, han ido engrosando las cifras de maltrato, donde en promedio cada tres niños por hora terminan siendo agredidos de alguna manera.

Bajo este panorama, hasta septiembre de este año, según la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Juliana Pungiluppi, cada día en Colombia se presentaron en promedio 68 casos de violencia contra menores, cifra que viene en aumento en comparación con el año pasado, cuando se registraron 66 casos.

En total, en los primeros nueve meses del año se registraron 18.617 casos de violencia contra menores, que, de continuar con esta tendencia, a final de año la cifra podría estar rondando los 24.822 casos. El abuso sexual ocupa el primer lugar con 10.534 sucesos, los cuales afectaron a 8483 niñas (85 %) y 1534 (15 %) niños.

Aunque estos indicadores podrían ser mayores, ya que, según el último informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, entre enero y agosto de 2018 se han regisrtrado 15.408 delitos sexuales que tendrían como víctimas a menores de edad. Aunque la cifra del ICBF es menor, la entidad argumenta que se basan en el restablecimiento de derechos de los infantes.  

“Al Bienestar Familiar le duele profundamente recibir noticias negativas sobre nuestros niños, pero el respaldo de la sociedad nos reconforta y nos anima a seguir trabajando”, expresó la funcionaria, resaltando que de estas cifras la más dramática es la del abuso sexual, que se viene registrando con mucha fuerza en todo el territorio nacional.

El informe también resaltó que estos casos de maltrato se están presentando principalmente en niñas y adolescentes mujeres, con un 68 %, frente a los niños y adolescentes hombres con un 32 %. “Todo tipo de violencia contra nuestros menores se debe rechazar, es inaudito que las cifras reflejen que el 41 % de los menores violentados están en un rango de 12 a 17 años”, puntualizó Pungiluppi. El 36 % de los casos comprometen a menores entre los 6 a 11 años, mientras que 23 % a niños de 0 a 5 años.

La radiografía nacional muestra que la mayoría de los casos se presentan en las principales ciudades del país, que sigue encabezando Bogotá, con 4155 casos, seguido del Valle del Cauca (1999), Cundinamarca (1069), Atlántico (1067) y Antioquia (818).

Esta situación, en palabras de la directora de Incidencia Política en Colombia de la organización Save The Children, Luz Alcira Granada, es una manifestación de que los niños están en un peligro constante que, aunque se es conocida, se ignora.

“Cada vez resalta más que el principal actor de esta violencia a nuestros niños son su mismo hogar. Deben reflexionar como sociedad frente a las medidas que seguiremos tomando para proteger a los niños y niñas, así como para definir unas formas de educación que no se suscriban al golpe, maltrato o insulto del menor, porque afecta su dignidad”, manifestó Granada.

La vocera de Save The Children resaltó que el país sigue cayendo en el pensamiento de que el maltrato “no tiene importancia cuando se es niño”, además de que corresponde al escenario íntimo de las familias, cuando debería ser un tema de corresponsabilidad con el objetivo de garantizar que los niños sean protegidos y tengan acceso a la justicia cuando lo requieran.

“La impunidad sigue siendo un tema enorme, porque le quita la importancia al deleito y termina por no resolverse. Estos casos podrían ser mayores y no sé si estamos esperando a que eso pase para fortalecer las pautas de crianza en los hogares, ahí es donde radica parte de la solución a esta situación, que cada vez se agranda más y la justicia a medias”, apuntó Luz Alcira Granada.  

 

¿Castigo?

Con Granada coincidió la experta en derecho constitucional Luisa Fernanda García, quien sostuvo que la violencia contra los menores radica en que no se les da la importancia que merecen y no se percibe como la sociedad en formación del futuro.  

“El país no tiene conciencia de la importancia de los niños. Ellos no son percibidos como alguien al que hay que formar para el futuro, pero si somos buenos para exigir que la justicia se endurezca más, no para pedir que pase lo mismo con la educación. Si no fortalecemos los valores como el respeto a la vida del otro, esto seguirá siendo una cadena”, expresó García, quien apuntó que una sociedad represiva no funciona y que antes de castigar se debe prevenir.

Para las expertas, las sentencias por abuso infantil y abandono generalmente son complejas para todos los involucrados, en especial porque tienen gran cobertura mediática y el potencial de que la familia sufra el estigma social es muy alto. En Colombia, algunas de las penas van de desde la pérdida de la patria potestad del menor hasta la privación de la libertad.  

Sin embargo, en voz de la experta en derecho constitucional, no basta con reformar la Constitución Colombiana y volver legal la pena de muerte, porque eso no solucionaría de raíz el problema y sí conllevaría a que se vulneren a posibles inocentes.  

“Somos una sociedad que carece de valores esenciales en la proyección y futuro de los niños. No se tiene presente que no se van a quedar en esa etapa toda la vida y que lo que vivan ahora será el reflejo de su adultez, falta mucha educación”, agregó García.  

 

Más educación  

Con este punto coincide la psicóloga clínica y terapeuta familiar María Isabel Gonzales, quien resaltó que la justicia no es lo suficiente eficiente y oportuna al momento de sancionar a los que violentan a los menores, llevando a que la sociedad las considere “normales”.

“Desde tiempo atrás se veía bien pegarle a un niño porque se corregía. Sin embargo, ya no aplica porque muchos padres han perdido el norte de esta medida y terminan saliéndose de control con el objetivo de resaltar que ellos son la autoridad”, dijo González.

Para la psicóloga, las investigaciones han comprobado que las personas que maltratan a los niños tienen factores de que en su niñez vivieron lo mismo y por ende terminan reproduciéndolo. “La gente pide cadena perpetua o de muerte y dónde queda la salud del maltratador, no lo defiendo, pero es que también hemos ignorado que ellos son víctimas de lo que la sociedad ha producido con la estabilidad emocional”, agregó la experta.

En el país jurídicamente está prohibida la pena de muerte y para volverle a dar peso se debería reformar la Constitución colombiana, algo que para las expertas solo serviría como excusa para no actuar de forma conjunta con todos los sectores en la prevención y educación de estos casos.

“Aquí se debe hacer un acompañamiento de todas las entidades que velan por la protección de los menores, desde el Ministerio de Salud hasta el ICBF, y no permitir que siga dándose paso el encubrimiento”, dijo Luisa Fernanda García.

Las expertas coincidieron en que se debe brindar un mayor apoyo en la prevención y educación frente al maltrato, así como hacer acompañamiento a las familias. “Este tipo de violencia, por más frecuente que sea, no debe ser normalizado, sino asumido como un reto social e institucional, en el que se fortalezcan las redes de apoyo entre las familias”, puntualizaron.

El ICBF indicó que trabaja en una estrategia para combatir la violencia contra los niños y que se espera que a principios de 2019 se implemente, basada en tres pilares: fortalecimiento del aparato judicial, atención integral y prevención y corresponsabilidad con otros sectores.

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