Consecuencias económicas de Mr. Trump

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El título de esta columna es un evidente plagio al conocido artículo de Keynes, dedicado a Mr. Churchill en 1925, cuando este político inglés devolvió la libra esterlina al patrón oro para restaurar el orgullo patriótico de tener una moneda fuerte. Keynes pronosticó que revaluar la libra generaría desempleo y recesión y la historia le dio la razón.

Hoy no hay que ser un genio como Keynes para anticipar los resultados negativos de las políticas económicas de Trump. Ya se ven los efectos de su rebaja de impuestos a los más ricos y la mayoría de los analistas coinciden en que subir aranceles y la guerra comercial con China frenarán el crecimiento mundial.

De la reforma tributaria de Trump se podría decir que es keynesiana, pues se bajan impuestos para que los contribuyentes tengan más plata en el bolsillo para gastar y comprar más, lo cual aumentará la producción y el empleo. Pero en la coyuntura ningún economista keynesiano hubiera recomendado esta política.

Primero, porque no hay almuerzo gratis y el costo de reducir los ingresos del Gobierno sin recortar el gasto público, es aumentar el déficit fiscal y la deuda pública, que llegan a niveles preocupantes según la no partidista Oficina de Presupuesto del Congreso norteamericano (CBO).

Al cierre del año fiscal 2018 el déficit desestacionalizado del Gobierno federal creció 24% con respecto al año anterior, llegando a 826.000 millones de dólares, o 4,1% del PIB gringo y casi 3 veces el PIB de Colombia. Las causas, una caída de 92.000 millones de dólares (31%) en los impuestos de las empresas, y un aumento de 4,4% en el gasto público, en el que se destacan el incremento de los pagos de intereses (20%) y de los gastos militares (7%).

La contrapartida es una deuda pública creciente, que ya supera los 21 billones de dólares (el 78% del PIB), mientras que hace diez años era solo el 35% del PIB. Si no se reversa la reforma tributaria de Trump, todo empeorará, pues, según el CBO, en una década llegará al 96% del PIB, algo no visto desde el final de la II guerra mundial.

Segundo, un estímulo keynesiano ahora era innecesario, pues la economía gringa ya recuperaba el crecimiento y creaba empleo, de manera que este estímulo, quizá efectivo a corto plazo, pronto se puede devolver, frenando la economía por su impacto negativo sobre la deuda y las tasas de interés

Estimular una economía funcionando cerca del pleno empleo genera presiones inflacionarias ante las que el Banco Central y los mercados reaccionarán subiendo las tasas de interés. Ya el mercado accionario da las primeras señas de recalentamiento y Trump culpa al Banco Central.

Resultados del Concurso. Ninguna de las respuestas que recibí acertó en el país que hizo la reforma tributaria progresista que comenté la semana pasada; no era fácil porque fue en uno de los países símbolo del desarrollo capitalista: Corea del Sur. La noticia se puede ver enhttps://reut.rs/2P9X4T6

*Economista

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