La Tricolor respeta, pero no teme

Festivo. Así es el ambiente que vive Barranquilla para el duelo de hoy entre Colombia y Brasil en el estadio Metropolitano por las eliminatorias al Mundial de Rusia 2018.

Desde que se llega al aeropuerto Ernesto Cortissoz se siente la expectativa que genera este encuentro, en la zona donde los turistas reciben su equipaje hay una papayera, que con su música, ya hace que el sentimiento de quienes pasan por ahí se despierte.

Los colores amarillo, azul y rojo visten la ciudad. Las trompetas y las vuvuzelas suenan en cada esquina y los tablados se preparan en distintos barrios de la Arenosa.

La gente tiene un semblante alegre y, como dijo uno de los taxistas que nos transportó hasta el hotel, “hasta la inseguridad baja cuando juega Colombia, porque la Selección nos une a todos”.

Barranquilla es sede de una fiesta a la que solo le falta el invitado principal que se espera llegue hoy: una victoria de Colombia sobre los brasileños, que sería la cuarta en la historia para los cafeteros y la que prácticamete estaría sellando un boleto para la sexta participación de la Selección en un Mundial.

El reto no es fácil y el técnico José Pekerman así lo entiende: “Brasil tiene un plantel lleno de alternativas, es un equipo de élite. Es increíble su calidad. Hay que mantener un ritmo similar todo el partido para igualarlos”, fueron algunas de sus palabras ayer en la rueda de prensa previa al compromiso.

Atrás quedaron las polémicas convocatorias de Camilo Vargas, Abel Aguilar y Miguel Borja, que despertaron críticas porque su nivel no les daba para estar entre los llamados. Lo importante es que todos andan en el plan de empujar para el mismo lado y hoy ese envión debe llevar la energía positiva de millones de colombianos para que la Selección logre otra gesta histórica parecida a la de la Copa América de Chile 2015, cuando venció a Neymar y su corte, 1-0, después de 24 años.

El entrenador también es consciente del sentimiento que despierta la Tricolor en todo el país y que pese a los problemas económicos de los últimos meses, a las condiciones de vulnerabilidad de muchos colombianos, una victoria siempre es un bálsamo para esta sociedad que se acostumbró a sonreír en medio de los problemas cada que la Selección gana.

Por eso, el estratega aseguró que hay mucho respeto por el rival, pero no temor y por ello el partido se planificó con la intención de ganarlo. Además, confirmó que James Rodríguez va estar desde el pitazo inicial en el Metropolitano: “Él va a jugar porque está bien y le corresponde”.

El diez colombiano sufrió en Venezuela viendo el partido desde el banco y alentando a sus compañeros, pero se le notaba impotente por no poder defender la camiseta del país en la cancha, ahora podrá guiar nuevamente al equipo, en el que podría ser el partido más importante para la Selección en su camino a Rusia.

Una victoria llenaría de confianza al grupo de cara a los duelos finales con Paraguay y Perú, pero una derrota pondrá a tambalear este proceso y esa ilusión de clasificación.

 

FALCAO, OTRA FORTALEZA

Otro, que al igual que James es vital para un buen resultado, es Radamel Falcao García. El Tigre vuelve a ser la carta de gol de esta Selección y después de casi tres años de altibajos y lesiones, está nuevamente en uno de sus mejores momentos, y en él, resposa gran parte de las esperanzas de una victoria que acabe la racha de nueve partidos y nueve triunfos con la que llega el conjunto auriverde.

En el hotel Hilton, sede de concentración de Colombia cientos de aficionados se agolparon ayer en la entrada para gritar al unísono: “Tigre, Tigre, Tigre”. Él respondió con una sonrisa y un saludo alzando su mano, por lo que hoy también buscará sonreír y lavantar su brazo, pero para festejar alguna anotación.

Brasil es su presa y él lo sabe: “Es una selección históricamente muy fuerte y se ha consolidado tras el cambio de entrenador, pero nosotros estamos en nuestra casa y dependemos de nosotros mismos. Eso hay que hacerlo valer”.

Para el delantero samario, Colombia tiene cómo atacar. “Debemos ser inteligentes para encontrar los espacios”.

Los siete goles con los que llega de la Liga Francesa lo tienen lleno de confianza y quiere festejar nuevamente con la camiseta del elenco patrio.

El volante Carlos Sánchez, que salió golpeado ante Venezuela, está dando ejemplo de entrega y hoy pretende estar entre los titulares. A él no se le olvida que el argentino Lionel Messi dijo que nunca nadie lo había marcado como lo hizo Sánchez en la Copa América de 2011. Ahora el turno debe ser para Neymar, quien es la gran estrella de los pentacampeones del mundo.

“Creo que tenemos las armas para vencerlos y sacar los tres puntos. Debemos hacernos fuertes en casa, el partido se debe jugar y hay que ser un equipo corto, tácticamente bien parado. No podemos salir con la mentalidad de empatar, porque de entrada estamos perdiendo dos puntos, definitivamente debemos salir a ganar”, indicó.

Hoy el país estará pendiente de lo que puede terminar siendo otra tarde histórica para el fútbol colombiano.