El Zika afectó en un 65% a las mujeres

Fue a finales de 2015 cuando en Bolívar se conocieron los primeros casos de zika, una infección desconocida por ese entones por el sistema de salud que la emergencia tomó fuerza sorprendiendo a todos.  

Un mosquito vector era el que transmitía el virus su principal foco de afectación: las mujeres. Así lo confirmaron un grupo de investigadores de Profamilia al analizar la epidemia de zika registrada en el país y encontrando que alrededor de 280.000 personas fueron infectadas desde octubre de 2015 hasta 2017. De ese total, el 65 % eran del género femenino.

Para los expertos, el porcentaje es “significativo” teniendo en cuenta que el virus puede ser transmitido a través del semen y que las mujeres embarazadas transfieren la enfermedad a sus hijos. Dos desventajas más para ellas y su descendencia.

El estudio se centró en visitar Barranquilla, Soledad, Cúcuta, Los Patios (Norte de Santander), San Andrés, Providencia y Santa Catalina entre febrero y abril de este año. El resultado, combinado con entrevistas hechas en Bogotá, evidenció que “las mujeres infectadas de zika en estos territorios no fueron atendidas de manera especial, a pesar de ser más vulnerables”, explicó Profamilia.

Para la entidad, experta en salud reproductiva, el tratamiento no reconoció un enfoque diferencial. No incluyó, tampoco, los derechos sexuales y reproductivos que tienen las mujeres en el país desde 2014. “Es clave comprender que la vulnerabilidad de las mujeres y hombres al impacto de eventos climáticos y epidémicos está determinada no solo por la biología, sino por las diferencias en sus roles y responsabilidades sociales, las cuales a menudo exponen a las niñas y mujeres a cargas adicionales”, añadió Profamilia.

Finalmente, la entidad recomendó aumentar el financiamiento para fortalecer las capacidades de los prestadores de servicios de salud e invertir más en investigaciones. Así mismo, promover cambios en las actitudes y comportamientos a nivel comunitario e individual para mitigar los efectos medioambientales sobre la salud sexual y reproductiva, en particular de mujeres y niñas dadas las desigualdades sociales que las afectan.

 

Bogotá Colprensa

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