‘Ningún censo es perfecto’

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´Toda la población colombiana está siendo contada. En este punto se debe tener presente que algunos colombianos no pueden ser censados por normatividad o por estar en los LEA. Esas personas que habitan los Lugares Especiales de Alojamiento son, por ejemplo, todos los miembros de las fuerzas militares que están en condiciones dispersas´, dice el director del Dane Juan Daniel Oviedo.

Por
DANIELA MIRANDA

Parece sencillo contar un grupo poblacional, algo que normalmente se usa en el día a día para ‘pasar lista’. Sin embargo, cuando con base en un conteo se define la radiografía de un país, como es el objetivo principal del Censo Nacional de Población y Vivienda 2018, la situación pasa, como se diría coloquialmente, de ‘claro a oscuro’. 

Siete meses han pasado desde que la administración anterior inició con la operación de contar uno a uno a los colombianos, tras trece años en los que no se hacía está operación. Composición de los hogares, cantidad de personas envejecidas vs. los jóvenes, y el porcentaje de género que prima en Colombia son algunos de los datos que se han ido conociendo por parte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que esperaba cerrar el ciclo de recolección de información en julio, pero esta situación se aplazó hasta el próximo 30 de octubre.

A menos de una semana para que se cumpla la fecha y así dar pie al análisis de resultados en noviembre, el director de la entidad, Juan Daniel Oviedo, habla con HOY DIARIO DEL MAGDALENA y la Agencia Colprensa sobre lo que viene para conocer los resultados y las características que deja la operación. 

ASÍ VAMOS

Hace un mes usted dijo que el 30 de octubre cerrará el conteo puerta a puerta. ¿Se cumplirá lo pactado?

Sí, nosotros estamos comprometidos hasta último segundo con dar cumplimiento a lo acordado. El 30 de octubre a la medianoche cerrará la fase de recolección de datos tal y como les prometimos a todos los colombianos.

Tras los inconvenientes que frenaron el censo en 57 municipios, ¿cómo va? 

Hasta el 20 de octubre teníamos una cobertura geográfica del 99.4%, lo que nos ha dado que 42.6 millones de personas ya han sido censadas y estamos finalizando el operativo en Cali, Buenaventura, algunos municipios de Antioquia y otro par del Valle del Cauca. Adicionalmente, estamos efectuando un plan de contingencia focalizado en el barrio Rebolo de la ciudad de Barranquilla por problemas de seguridad.

Así mismo, estamos en el cruce de las bases de datos con la Registraduría Nacional del Estado Civil, permitiéndonos tener unos indicadores muy satisfactorios. Por otra parte, estamos pendientes de formalizar el convenio para cruzar información con la base de datos de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres), con los que garantizaremos la calidad y consistencia de la información que hemos recolectado a lo largo y ancho del país.

Usted menciona que van 42 millones de personas y por estos días se ha hablado que seremos 43 millones en total. ¿Qué tan cierto es?

Parcialmente es cierto. Sin embargo, las personas que han dicho que la población será de 43 millones están leyendo descontextualizadamente la información que nosotros hemos publicando en la página web. Allí tenemos una nota aclaratoria en la que se especifica que los 42 o 43 millones son la población que hemos podido contar a través de nuestra operación uno a uno. Es decir, esos analistas no están teniendo presente la demás población del país y como creen que falta tan poquito no aumentará la cifra, pero eso no es así.

Lo que sí es cierto es que no somos 50 millones como se esperaba, pero estaremos entre los 46 millones. Para llegar a esa cifra falta sumar las personas que no pudimos contar uno a uno, bien sea porque están en un Lugar Especial de Alojamiento (LEA), porque no estaban en las casas cuando fuimos o porque no nos quisieron abrir la puerta debido a algún motivo personal. Toda la población será contada, por lo que pasaremos los 43 millones.

 Eso significa que los que no acudieron al llamado del censo serán contados pero de una forma diferente…

Sí, toda la población colombiana está siendo contada. En este punto se debe tener presente que algunos colombianos no pueden ser censados por normatividad o por estar en los LEA. Esas personas que habitan los Lugares Especiales de Alojamiento son, por ejemplo, todos los miembros de las fuerzas militares que están en condiciones dispersas. En ese grupo de personas no censadas también tenemos a los que por sus condiciones de edad están en sitios geriátricos o en reclusión psiquiátrica y para dar solución a eso hemos intercambiado información con los ministerios de Salud y Defensa, para así incorporar a esos colombianos al censo.

¿Cuál es la cantidad de población no censada?

Aproximadamente 270.000 personas, lo que representa el 1.5% de la población colombiana que habita en Lugares Especiales de Alojamiento. No podemos olvidar que el censo es una operación logística que está expuesta a no respuestas, como, por ejemplo, cuándo hay personas ausentes en el lugar a pesar de que en dos o tres ocasiones se toca la puerta.

Otra de esas situaciones son los rechazos, como nos sucedió en Cali o en el archipiélago de San Andrés y Providencia, esas no respuestas al estar ubicadas en unidades habitacionales tienen que ser incorporadas al censo a través de una estimación del número de personas promedio de la manzana.

 Se había mencionado que las personas que no permitieran ser censadas estarían sujetas a sanciones. ¿Se aplicará esa medida?

El artículo 6 de la ley 79 de 1993 establece, en términos generales, que las personas que no brinden información pueden ser sujetos de multas entre 1 y 50 salarios mínimos legales vigentes, tanto para personas naturales o jurídicas que incumplan con lo dispuesto en la obligación de responder el censo.

Con respecto a la perfección, ¿se refiere a que no somos 50 millones de personas?

Sí, en todos los censos que se han hecho en esta década siempre ha habido un descache desde lo poblacional. Es decir, que las proyecciones de población para el año en el que se desarrolla el censo siempre están por encima del resultado de la operación censal. 

Lo que debemos reconocer en términos generales es que si la operación censal va a dar un número cercano a 46 millones, y no de 50 como se esperaba, hay un descuadre del reloj del 8%. Algo un poco alto para el promedio de la región que está entre el 5% y el 6%. Sin embargo, nosotros tenemos las explicaciones de por qué hay esa diferencia, pero aún no podemos dar mayores detalles hasta que se cierre la operación.

¿Ese fallo en qué puede incidir?

Varias personas están insinuando que el hecho de que seamos menos va a hacer ver mejor todos los indicadores del país. Sin embargo, hay que tener cuidado con ciertas cosas, como, por ejemplo, la división del PIB per cápita. Así mismo, habrá que dibujar nuevos mapas, repensar o confirmar algunos Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y hasta reescribir la historia de la pobreza urbana y rural. De igual forma, no solo se harán las proyecciones de 2018 a 2035 sino que también vamos a tener que hacer unas retroproyecciones de 2018 a 2003. 

EL FUTURO

En ese sentido, ¿qué otras características ha arrojado el censo?

De lo encontrado se resalta que la jefatura de los hogares por género, entre 2005 y 2018, favoreció significativamente a las mujeres. En 2005 teníamos que el 30% de los hogares era dirigido por una mujer, mientras que este año aproximadamente son el 41%.  Otro de los elementos a resaltar es el incremento de los hogares unipersonales o con solamente dos miembros dentro del hogar. Lo que lleva a que las decisiones urbanísticas de generación o producción de bienes y servicios estén focalizados y centrados en el hogar. También podemos resaltar el importante crecimiento de la población en las ciudades y no en el campo.

¿Eso quiere decir que el campo está quedando solo?

El campo relativamente está alojando a menos personas. Un dato que coincide con los resultados del Censo Nacional Agropecuario en el que observábamos que, si bien había una mano de obra significativa en el campo, no toda residía allí, sino que se trasladaba de un casco urbano cercano al desarrollo de esa actividad agrícola.

Frente al tema de la seguridad durante el desarrollo del censo, ¿cómo les fue? 

El censo es una foto de las condiciones socioeconómicas y de conflicto que no solo se viven en el campo sino también en la ciudad. Por ejemplo, en Cali 70 censistas estaban ingresando a una urbanización informal dentro del barrio Haití y en el lugar residen grupos al margen de la ley. Nosotros íbamos acompañados de Ejército y al ver eso se armó un enfrentamiento de disparos por lo que tuvimos que evacuar rápidamente la zona. Eso significa que las condiciones de seguridad no han sido totalmente malas, pero sí nos hemos encontrado con varios casos que aumentan las dificultades logísticas y que implican sobrecostos.

Ya que menciona valores, ¿cuál es el costo final del censo?

El costo final del censo no se ha movido porque la plata nos ha rendido, las adiciones presupuestales que nos dio el Ministerio de Hacienda junto con todo el proceso de optimización continúan. Eso nos lleva a deducir que en los cuatros años dentro de los cuales se planeó, probó, contrató, diseñó e implementó el Censo Nacional de Población y Vivienda estaría en una cifra, alrededor, de los 410.000 millones de pesos.

¿Qué va a pasar tras el cierre del censo?

Nosotros vamos a producir un informe técnico de todos estos cálculos que hemos hecho. Así mismo, vamos a convocar a un comité de expertos censales de orden nacional e internacional, con el patrocinio de entidades multilaterales, para que podamos en el transcurso del mes de noviembre revisar a detalle y auditar todas las bases de datos que hemos consolidado, hacer crítica de algunos aspectos metodológicos sobre el desarrollo de la operación y emitir un concepto en función de ese concepto validado para la opinión pública.  /Colprensa

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