La casa de la Selección se calentó previo al duelo ante Brasil

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Con 32 grados de temperatura a la sombra, una sensación térmica ambiente de 40 grados, una humedad superior al 70% y el calor humano de la afición en las tribunas, más el riego de agua a la gramilla del estadio para levantar un poco más de calor, se empezó a vivir en Barranquilla los minutos previos al choque contra los brasileños.

Así se preparó la casa de la Selección para recibir como en cada cita de Eliminatoria a sus visitantes más ilustres: James, Falcao, Ospina, Cuadrado, Pékerman y compañía, con el objetivo de atender esta vez a un rival especial, a un equipo liderado por el futbolista más costoso de toda la historia del fútbol: Neymar, quien también llegó con amigos ilustres, con todos los estelares de Brasil.

Ese ambiente previo inició sobre el mediodía, cuando se dio apertura a las puertas del estadio Metropolitano Roberto Meléndez y los aficionados empezaron el ingreso para buscar el lugar asignado en las gradas y encender el abanico manual, una constante en todos los asistentes, porque la sensación térmica ambiente cada vez se iba más arriba de los 40 grados.

Mientras en el interior del Metro el ambiente aumentaba, a las afueras la reventa de boletas también crecía, con precios por encima del millón de pesos para la localidad más económica, porque el espectáculo que estaba por iniciar a las 3:30 de la tarde enfrentaba a las dos mejores selecciones de la Eliminatoria Suramericana para la Copa Mundial de la FIFA Rusia-2018.

El duelo Neymar-James, los dos estelares que salieron del Barcelona y el Real Madrid para encontrar mejor suerte en otros dos grandes de Europa, el París Saint-Germain y el Bayern Munich, generaba toda la expectativa de un juego que también tendría a figuras mundiales como Falcao García, Juan Guillermo Cuadrado, William y Dani Alves, entre otros.

Las selecciones arribaron al estadio un par de horas antes del pitazo inicial, en medio de una corta lluvia, porque la temperatura subía y bajaba, pero nunca más abajo de los 30 grados celsius, para cuando las dos selecciones pisaron el gramado, en el último reconocimiento de campo previo a la competencia, justo antes de hablar los detalles del juego en el camerino con cada entrenador.

En las tribunas se hablaba del 5-0 de hace 24 años en Buenos Aires contra Argentina, un 5 de septiembre similar, pero con la mesura de enfrentar al mejor de la Eliminatoria, que llegó con nueve victorias consecutivas a Barranquilla y ya clasificado a Rusia-2018, además de una superioridad abismal en las estadísticas históricas de clasificaciones a mundiales.

Por eso el ambiente era de victoria, pero no de triunfalismo, porque en frente estaba la banda de Neymar, que generó una sensación previa de optimismo, de ilusión por presenciar un gran espectáculo deportivo, con goles, emociones y jugadas de fantasía, como lo ha hecho la Brasil de Tite en esta Eliminatoria y como siempre espera el hincha colombiano ver a su tricolor.

 

Tomado de  Colprensa

 

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