HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

Juicio al ‘Chapo’ Guzmán, un ventilador de corrupción

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Emma Coronel Aispuro, una mexicana de 29 años, tuvo esta semana una cita inaplazable en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York. Sentada entre el público, casi siempre vestida de negro, espera a que su esposo, el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, entre por la puerta de la sala, escoltado por las autoridades estadounidenses.

Él, peso pesado de los carteles de droga, el hombre que habría enviado 155 toneladas de cocaína a Estados Unidos, estuvo preso en El Altiplano I, centro penitenciario de máxima seguridad de México y burló los controles de seguridad un sábado de julio de 2015, cuando dejó atónitas a las autoridades de ese país al lograr escaparse, por segunda vez, de una cárcel. El sujeto que fue buscado en 199 países, según reseñó en ese entonces el periódico Debate, de México, llegó a esa misma cita a comienzos de esta semana.

Y ahí está Emma Coronel esperando por él. Cada que El Chapo entra a la sala, busca la mirada de su mujer entre el público, con quien en 2011 se convirtió en padre luego de tener a las mellizas María Joaquina y Emaly Guadalupe, según reseñó la BBC. Ellas tres son las mujeres del Chapo, quien estaría el resto de su vida tras las rejas: la corte estadounidense podría condenarlo a cadena perpetua. Una pena que, al estar en una cárcel norteamericana, podría terminar en una historia diferente a la de sus recordadas fugas en México.

 

                                                                              Los salpicados
Que el expresidente Felipe Calderón y el saliente mandatario Enrique Peña Nieto habrían recibido sobornos del Cartel de Sinaloa, hacen parte de los testimonios de la defensa del Chapo. Calderón reaccionó a esas acusaciones el pasado 13 de noviembre y aseguró que jamás recibió pagos del Cartel o alguno de sus narcotraficantes

Para los abogados del Chapo, este sujeto de 61 años no era nadie más que un hombre al mando de Ismael Zambada García, otro narco de Sinaloa. Pero en su declaración del pasado miércoles, el hermano de Ismael Zambada –Jesús “Rey” Zambada, exintegrante del Cartel– dio su golpe. Según él, pagaron presuntos sobornos al secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón y a Gabriel Regino, un funcionario de la secretaría de Seguridad Pública de Ciudad de México, durante la alcaldía del ahora presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Al saber que su nombre hizo parte de la retahíla de acusaciones del juicio al Chapo, Regino aseveró que durante su ejercicio no recibió sobornos del Cartel entregados por Zambada y que está dispuesto a “testificarlo ante cualquier autoridad, nacional o extranjera”. De esa forma, durante la primera semana del juicio al Chapo terminaron entre los testimonios de la Corte los nombres de los últimos tres presidentes de México.

Además, el conteo de las personas asesinadas por El Chapo apenas comienza. El mismo Zambada relató varios homicidios que habría cometido el narcotraficante, entre los que se encontraría el del también narco Rodolfo Carrillo Fuentes, del cártel de Juárez, y su esposa Giovanna Quevedo. Y, ¿si alguien quería defenderse de Joaquín Guzmán? Según los testimonios, él andaba con 30 a 40 pistoleros armados hasta con rifles tipo AK-47, un capo difícil de atacar.

 

                                                                            Temor para hablar
Juzgar al narcotraficante más buscado del siglo XXI, – “un asesino despiadado” como lo recordó uno de los testigos el lunes– no es una tarea fácil. Por eso, la corte está conformada por un jurado secreto y el acceso a los medios de comunicación es restringido.

Eduardo Balarezo, uno de los abogados del narco, aseguró que el también traficante Héctor Beltrán Leyva, conocido como “El H”, murió cuando le dijeron tendría que testificar en el juicio del Chapo. “Falleció cuando le notificaron que iba ser extraditado para presentarse en la corte de Nueva York para testificar en su contra”, aseguró Beltrán.

El juicio continuará hasta por cuatro meses más. Entre las once causas en su contra, uno de los delitos más importantes es el de empresa criminal continua, que hace que exista una sentencia mínima de 20 años, pero que al tratarse del líder del cartel podría significarle una cadena perpetua. También es sindicado de fabricación, importación y distribución de drogas y lavado de dinero. Mientras la justicia estadounidense decide su condena, hay un interrogante: ¿Por qué en México no fue condenado?

 

Medellín El Colombiano

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