La responsabilidad de la iglesia

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Nada concita tanto la atención por estos días como la visita del papa Francisco, se siente el fervor con el que los fieles católicos e incluso quienes no profesan la religión, acogen y saludan al jefe del Estado Vaticano.

Jorge Mario Bergoglio es el primer latinoamericano que ocupa la silla del máximo jerarca del catolicismo y desde que comenzó a regir como obispo de Roma, su mensaje fue claro en rescatar la labor pastoral que debe cumplir la iglesia, la solidaridad con las personas desfavorecidas, el amor y apoyo a la juventud y la niñez, que como futuro de la humanidad, se constituye en la esperanza para crear una realidad diferente.

Esos mensajes los estamos escuchando en las diferentes intervenciones del papa durante su visita oficial, las homilías están enfocadas en la paz, la reconciliación y la solidaridad; incluso al cuerpo de la iglesia católica en Colombia le hizo un llamado para que no pierda su visión de pastor y se acerque a sus feligreses.

Esa es la labor que debe desempeñar la iglesia. Históricamente monarcas que estuvieron apartados de credos religiosos reconocieron que la iglesia tiene una función importante en la estabilidad de la moral de un pueblo, pero cuando los emisarios religiosos atentan contra los credos que predican, hay una ruptura en las creencias de sus seguidores.

No son reflejo de esa responsabilidad casos como el ocurrido en 2009 en Cali, en una parroquia del distrito de Agua Blanca que es uno de los sectores marginados de la capital del Valle del Cauca; el sacerdote encargado de esa diócesis abusó de por lo menos cuatro menores de edad y las víctimas en lugar de tener el respaldo y arrepentimiento de los jerarcas de la ciudad, encontraron palabras de recriminación por parte del arzobispo, quien responsabilizó de esos hechos a los niños calificándolos de viciosos y mal educados, y a sus padres por descuidarlos. La iglesia argumentó que había responsabilidad de las familias por faltar a su “deber de cuidado, vigilancia y protección”.

En Manizales el vicario de asuntos económicos de la arquidiócesis maldijo a las familias de las víctimas de pederastia de un sacerdote de Filadelfia, Caldas, a quienes les fue reconocida una indemnización por los perjuicios causados por el represente de la iglesia católica.

Así, el hecho del sacerdote Enrique Díaz Jiménez, a quien se le acusó de pederastia con más de 60 niños. Estuvo encargado de una iglesia en el sur de Bogotá luego de haber dirigido varias comunidades en Venezuela y Estados Unidos, en cada una de ellas registraron casos de abusos sexuales.

 Estas denuncias no son exclusivas para la iglesia católica, también pastores de confesiones evangélicas y otros movimientos religiosos fueron vinculados a procesos judiciales, por aprovechar su posición para ganarse la confianza de la comunidad y satisfacer los instintos con niños de sus seguidores.

 Las iglesias en la actualidad siguen siendo muy influyentes y sus líderes convocan multitudes, en un país necesitado de guías en la moral, de rectitud, de ética, que bueno sería que los jerarcas religiosos asumieran su responsabilidad de ser un ejemplo espiritual.

*ExMagistrado

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