HOY DIARIO DEL MAGDALENA
Periódico de Santa Marta

El desembarco holandés en el país

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El cultivo de tomate con altos estándares de tecnificación y calidad, que es hoy un producto insignia de Holana, es la muestra de cómo se puede mejorar la producción en el país

 

Holanda es uno de los países más pequeños del mundo, su territorio apenas supera los 33.800 kilómetros cuadrados, un tamaño similar al del departamento de Huila. No obstante, se ha convertido en una de las despensas alimenticias del mundo, es el segundo país en exportaciones agrícolas, por un monto cercano a los 104 mil millones de dólares. Solo lo supera Estados Unidos que alcanza 136 mil millones de dólares, con una radical diferencia: su tamaño es 184 veces mayor.

¿Cómo logra esos niveles de producción? La respuesta es fácil: tecnificación. Holanda ha implementado herramientas que le permiten, en una sola hectárea, producir lo que se haría en 50.

Precisamente, llega al país una comitiva desde Holanda, encabezada por el primer ministro, Mark Rutte. quien no vendrá solo, se trata de un desembarco del cual forman parte varios ministros y más de 120 empresarios. La finalidad: hacer negocios en Colombia.

 

¿Por qué el interés?

La estabilidad económica de Colombia contrasta con la compleja situación que enfrentan vecinos como Brasil, Argentina y Venezuela, esto ha convertido al país en un punto importante para hacer negocios. El gobierno holandés lo tiene claro.

Al respecto, Hans de Boer, presidente de la agremiación de empresarios de Holanda, (lo que sería la Andi en Colombia) señala que “somos el quinto país en inversiones globales y vemos a Colombia como una gran oportunidad”. De Boer, asegura que lo que van a exportar es conocimiento, “ese es el mejor negocio”. Por ejemplo, en el área del agro plantean dar las herramientas para lograr una producción con alta tecnología similar a la holandesa. Claro, los insumos futuros tendrían que ser adquiridos en ese país.

Así lo han implementado en economías similares como Indonesia o Vietnam donde han aumentado de forma sostenida la producción. También en Ecuador, que se ha convertido en potencia en producción de flores. Es un aspecto en el que hay coincidencia, Holanda es el primer productor y Colombia el segundo, pero la tecnificación podría significar mejores resultados.

 

Paz y catastro

Holanda es uno de los principales aportantes a la implementación del acuerdo de paz. Ese es otro tema clave en la visita. Asesoran a Colombia en la implementación del catastro rural, que fue acordado en La Habana y que tiene como finalidad saber cuánta tierra hay y quiénes son sus dueños. Solo de ese modo se podrán identificar baldíos del Estado, propietarios de buena fe, tierras despojadas y propietarios.

En Apartadó (Antioquia) se hará una entrega de títulos de tierras a campesinos, en la vereda Los Mandarinos. Ernst Peter, representante de Kadaster (catastro), explica que “la Agencia Nacional de Tierras ha logrado la formalización de 20 mil títulos por año. A ese paso, el compromiso podría tardar 100 años”.

Peter explica que la metodología que emplean podría permitir la titulación de 10 millones de predios en cuatro años. El costo de este levantamiento sería de cerca de 6 dólares por cada uno, ejercicio que ya han realizado en territorio hostiles como Ruanda. Así el gobierno colombiano podrá honrar la palabra empeñada en el Acuerdo.

Viene el desembarco holandés, una relación que se puede calificar de “gana – gana”. El país europeo busca que en Colombia mejore la productividad, siendo ellos quienes vendan los insumos. Con una ñapa, el respaldo a la paz, la cual han acompañado, incluso, desde el inicio de los diálogos.

 

El Colombiano

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