¡El tabaquismo, causa de mortalidad!

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El tabaquismo se asocia con muchas enfermedades y pueden causar la muerte.

 

El tabaquismo es una enfermedad crónica que se produce por adicción a la nicotina que contienen los cigarrillos. Estos también tienen más de 5.000 productos químicos tóxicos (por ejemplo, monóxido de carbono, acroleína, amonio, alquitrán, benceno) que generan cáncer en diversos tejidos.

Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible tanto en los países desarrollados, como en aquellos en vía de desarrollo; también, es la causa más importante de años de vida perdidos o vividos con discapacidad.

El tabaquismo se asocia con las siguientes enfermedades:

Cáncer: Los más frecuentes son los de pulmón, laringe, lengua, vejiga, esófago, estómago, colon, mama y linfomas (cáncer de la sangre).

Enfermedades cardiovasculares: infartos y obstrucciones coronarias, arritmias, obstrucción de las arterias de las piernas y de la aorta, obstrucciones de las arterias del cerebro (riesgo de accidente cerebrovascular), impotencia sexual por falta de irrigación, hipertensión arterial.

Enfermedades respiratorias: Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Trombosis: formación de coágulos en distintas partes del organismo.

En embarazadas y puérperas: Aumenta el riesgo de parto prematuro y de bajo peso del bebé.

Recién nacidos y niños: Es causa de muerte súbita del lactante; también provoca espasmos bronquiales y otitis en niños.

 

Síntomas

El consumo de tabaco genera adicción. La dependencia física a la nicotina se traduce en la necesidad de consumir cada vez más cigarrillos, para obtener los mismos efectos o sensaciones. También existe una dependencia psíquica y social.

En los jóvenes, los factores relacionados con el inicio del consumo de tabaco son:

Ambientales: publicidad, accesibilidad (múltiples lugares de venta) y disponibilidad (bajo precio).

Sociales: familia fumadora, compañeros y educadores como modelos a seguir.

Personales: ligados a determinados rasgos psicológicos (extroversión, impulsividad, baja autoestima, búsqueda de nuevas sensaciones).

Cuantos más cigarrillos se fuma, más aumenta el riesgo de enfermedades; sin embargo, fumar tan sólo un cigarrillo al día incrementa el riesgo de infarto y enfermedad cerebrovascular.

Establezca metas para dejar de fumar a corto plazo y recompénsese cuando las logre.

Todas las maneras de consumir tabaco (pipa, cigarrillo) se asocian con un riesgo similar de desarrollar enfermedades.

A medida que pasan los años sin exposición al humo del cigarrillo, el riesgo de padecer enfermedades se diluye, aunque no totalmente.

El diagnóstico se basa en el interrogatorio del paciente; mediante una serie de preguntas simples, se puede establecer el grado de adicción y el perfil del fumador.

Evitar lugares donde se fuma. Las personas que conviven con personas con tabaquismo son “fumadores pasivos” y tienen riesgo de padecer las mismas enfermedades que los que fuman.

 

Tratamiento

Hay varias estrategias para dejar de fumar, que se pueden usar por separado o en combinaciones: psicoterapia, grupos de apoyo, suplementos de nicotina (parches, chicles) y otros medicamentos específicos. Se recomienda que la terapia sea dirigida por un especialista en tabaquismo.

También hay muchos recursos para ayudarse. Sus familiares, amigos y compañeros de trabajo pueden servir de apoyo, pero para tener éxito, usted en verdad tiene que tener el deseo de dejar de fumar.

La mayoría de las personas que han sido capaces de dejar de fumar exitosamente lo intentaron al menos una vez sin éxito en el pasado. Trate de no ver los intentos pasados de dejar de fumar como fracasos. Véalos como experiencias de aprendizaje.

Dejar de fumar o dejar de usar tabaco libre de humo es difícil, pero cualquiera puede hacerlo.

 

¿Se siente listo para dejar de fumar?

Primero fije la fecha para comenzar. Esta es la fecha en la que dejará de fumar por completo. Antes de esa fecha, usted puede comenzar a reducir el consumo de cigarrillo. Recuerde, que no existe un nivel seguro de consumo de tabaco.

Haga una lista de las razones por las cuales usted quiere dejar el tabaco. Incluya los beneficios tanto a corto como a largo plazo.

Identifique los momentos en los que es más propenso a fumar. Por ejemplo, ¿Tiende a fumar cuando está estresado o deprimido? ¿Cuando sale en las noches con amigos? ¿Cuando está tomando café o alcohol? ¿Cuando está aburrido? ¿Cuando está conduciendo? ¿Inmediatamente después de una comida o de tener relaciones sexuales? ¿Durante un descanso en el trabajo? ¿Mientras está viendo televisión o jugando cartas? ¿Cuando está con otros fumadores?

Comunique a todos sus amigos, familia y compañeros de trabajo su plan para dejar de fumar. Infórmeles la fecha en la que lo hará. Puede ayudar el hecho de que ellos sepan por lo que usted va a pasar, sobre todo cuando usted esté malhumorado.

Deshágase de todos sus cigarrillos justo antes de la fecha en la que va a dejar de fumar. Limpie todo lo que huela a humo, como ropa y muebles.

 

Haga un plan

Planee lo que va a hacer en lugar de fumar en los momentos en los que es más propenso a hacerlo.

Sea lo más específico posible. Por ejemplo, si en el pasado fumaba mientras tomaba una taza de café, ahora tome té. Es posible que el té no desencadene el deseo por un cigarrillo. O, cuando se sienta estresado, dé un paseo en lugar de fumar un cigarrillo.

Deshágase de los cigarrillos del automóvil. En su lugar coloque galletas o caramelos.

Encuentre actividades que ocupen sus manos y su mente, pero que no sean agotadoras ni engordadoras. Los juegos de computadora, solitario, tejer, coser y hacer crucigramas pueden ayudar.

Si usted normalmente fuma después de comer, encuentre otras formas de finalizar una comida. Coma un pedazo de fruta. Levántese y haga una llamada. Dé un paseo (una buena distracción que también quema calorías).

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