El perro Bush y otros compañeros fieles más allá de la muerte

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El impacto de Sully, el perro que apareció echado frente al ataúd del presidente de Estados Unidos de George H. W. Bush, fallecido el pasado viernes, recuerda las historias de perros que esperan toda una vida frente a la tumba de sus amos y es una más de las muestras del vínculo entre estos animales y los seres humanos desde hace 40.000 años.

Como explica el zootecnista Iván Vélez, “en realidad el perro no siente lealtad desde el punto de vista humano”. Pero, agrega, “sí presenta cambios hormonales semejantes a los de las personas cuando sienten amor, como la elevación de los niveles de o oxitocina”.

Además, en este tipo de muestras de cariño varían de especie en especie. En particular Sully, al ser un labrador y un animal entrenado para asistir exmilitares, tiene “una predisposición genética para tener un vínculo perro-amo muy grande”.

Más allá de si se trata de una romantización de los instintos, hay varios ejemplos de perros que, tras la muerte de sus amos han adquirido ciertos ritos como visitar su tumba o volver a un lugar que frecuentaban con ellos. Estos son algunos

Canelo, cuyo amo murió en 1993 por una diálisis que se complicó, se hizo famoso en España por regresar durante los siguientes 9 años al hospital en el que lo vio entrar por última vez.

Pero en 2002, un automóvil con exceso de velocidad lo atropelló en la calle frente al centro de salud. En su honor, los habitantes de la ciudad erigieron un monumento.

 

Uno de los casos más famosos es el de Hachiko, un perro de la raza akita que en 1925, tras la muerte de su amo Hidesaburo Ueno por una hemorragia cerebral, continuó yendo a la estación de Shibuya como antes del incidente.

Fue así todos los días, por lo que comenzó a hacerse conocido. En 1934, un año antes de la muerte de Hachiko, fue inaugurada una estatua del perro frente a la estación.

La popularidad de hachiko ayudó a la preservación de su raza, los akita, de los cuales solo quedaban 30 individuos en Japón en la década de los 20, y su vínculo con su mano fue incluso retratado en el cine en la película Siempre a tu lado, Hachiko, estrenada en 2009.

 

En 1943 Luigi, un carpintero de Borgo de San Lorenzo, un pequeño pueblo de italia, fue reclutado para combatir en la Segunda Guerra Mundial. Murió al poco tiempo en el frente en Rusia.

Fido, su perro mestizo, que solía esperarlo en la estación del tren donde bajaba todos los días, continuó acudiendo a ese espacio hasta la década del 50, cuando murió en una nevada.

 

 

Bernardo Quiroz desapareció el 16 de julio de 2013 en un accidente automovilístico. Su cuerpo, congelado en la nieve, fue encontrado acompañado de su perro Talero, quien permaneció a su lado.

Investigaciones de la fiscalía de la ciudad de Sarmiento concluyeron que el animal hizo lo posible por darle calor a su amo, quien finalmente murió congelado.

 

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El Colombiano

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