La carrera contra el tiempo del Brexit y Theresa May

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Theresa May, primera ministra de Reino Unido.

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Después de que la Cámara de los Comunes cuestionara el acuerdo de la salida del Reino Unido de la Unión Europea logrado por la primera ministra británica Theresa May y, debido a este descontento con su gestión, se aplazara la votación del Brexit que estaba agendada para este martes, ahora May enfrenta una carrera contra el tiempo para conseguir que su acuerdo sea aceptado antes del 21 de enero de 2019.

La primera mnistra emprendió una nueva ronda con sus colegas europeos. Por la mañana se reunió en La Haya con el primer ministro holandés Mark Rutte. Fue “un diálogo útil que nos permitió discutir los últimos desarrollos del Brexit”, tuiteó este último junto a una sonriente imagen de ambos. May debía dirigirse después a Berlín para encontrarse con la canciller alemana Angela Merkel.

Y por la noche, tiene previsto viajar a Bruselas para conversar con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y con su par de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien planeaba reiterarle un mensaje conocido: “No hay margen de renegociación”.

“Le diré, como dije al parlamento antes, que el acuerdo que hemos alcanzado es el mejor acuerdo posible, es el único posible”, aseguró Juncker. Aunque matizó que “por supuesto hay margen suficiente, con inteligencia, para más aclaraciones, más explicaciones sobre la interpretación”.

 

La promesa: “antes del 21 de enero”

El parlamento británico emprende el receso de fin de año el 20 de diciembre y reanudará sus sesiones el 7 de enero. El martes, el gobierno prometió someter el acuerdo a votación antes del 21 de enero.

Tras el referéndum de junio de 2016 en que el 52% de los británicos votó a favor del Brexit, Reino Unido debe comenzar el proceso de su salida del bloque el próximo 29 de marzo y si no logra ratificar un texto negociado con Bruselas debería hacerlo sin acuerdo, lo que tendría catastróficas consecuencias para la economía británica.

O anular el Brexit, lo que en un país muy dividido hace soñar a algunos mientras levanta ampollas en el campo contrario, los conservadores quienes fueron los abanderados de la salida de Reino Unido de la UE.

 

El punto más conflictivo del acuerdo negociado por May es el denominado “backstop”, o “red de seguridad”, un mecanismo ideado para evitar la reinstauración de una frontera dura en la isla de Irlanda que amenace el Acuerdo de Paz de 1998, que puso fin a 30 años de sangriento conflicto.

Este solo entraría en vigor tras el periodo de transición, previsto inicialmente hasta finales de 2020 pero ampliable hasta 2022, y si no se encuentra una solución mejor durante la negociación de la futura relación entre ambas partes tras el Brexit.

Pese a todo, los defensores de una salida clara de la UE temen que Reino Unido quede permanentemente atrapado en las redes europeas y presionaron a May para que se lanzase en una improbable renegociación.

 

El Colombiano

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