Un navío de héroes sale del mar

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Aquarius rescataba a personas varadas en el Mediterráneo en botes que muchas veces estaban a punto de hundirse. También encontró cuerpos flotando en el mar.

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Ahora el Mediterráneo tiene un barco menos en sus aguas, un bote tripulado por héroes que se dedicaban a salvar la vida de aquellos que se atrevieron a cruzar el océano en busca de una oportunidad para salir adelante.

Tras estar varado en Marsella, Francia, sin permisos para navegar, el barco Aquarius cesó sus operaciones la semana pasada. El navío pertenece a las organizaciones Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Méditerranée y sus tripulantes –médicos, enfermeras, psicólogos y rescatistas en general– se dedicaban a recorrer el mar Mediterráneo para salvar a los migrantes que partieron de países como Libia, Nigeria, Sudán, Sudán del Sur y Eritrea o Bangladés siguiendo el sueño de llegar a tierra firma en Europa para pedir asilo.

Durante dos meses sus tripulantes estuvieron detenidos en puerto, incapaces de llevar a cabo su trabajo humanitario, hasta que tuvieron que tomar la decisión de dejar de operar. Para MSF, la salida de navegación del Aquarius “es el resultado de una campaña encabezada por el gobierno italiano y respaldada por otros estados europeos, para deslegitimar, desacreditar y obstaculizar a las organizaciones que brindan asistencia a las personas en peligro. Junto con las dañinas políticas externas concebidas por la Unión Europea (UE) en materia de migración”.

La salida del barco significa un actor menos que salve vidas en el mar. Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) hasta noviembre de 2018 fallecieron al menos 2 mil personas en el Mediterráneo. Cifras de las organizaciones que operan el barco indican que sus tripulantes lograron rescatar a 3 mil personas entre febrero de 2016 y octubre de 2018 en aguas internacionales entre Libia, Italia y Malta.

 

Más que un barco

“Esta historia no debe ser sobre este bote. Es sobre la gente que está muriendo como resultado de que este barco no esté en funcionamiento”, aseguró a EL COLOMBIANO Tom de Kok, médico y coordinador de MSF a bordo del Aquarius. “Nuestro mandato es salvar vidas”, continúa De Kok, y cuenta que seguirán trabajando para que las personas puedan cumplir sus derechos a la vida, la libre circulación y a pedir asilo cuando están escapando de las realidades adversas de sus países, que van desde guerras civiles, hasta persecución por la ideología religiosa y falta de oportunidades.

El Aquarius se convirtió en un símbolo de la lucha de los migrantes. Para De Kok es parte de un movimiento de personas con el deseo de ayudar a la gente. Por eso, este médico canadiense quien lleva 14 años trabajando con la organización francesa sin ánimo de lucro afirma que “solo porque el Aquarius no va a volver al agua, no significa que esta misión se haya acabado”.

El barco sufrió todo tipo de acusaciones: las autoridades judiciales italianas solicitaron la incautación del buque por supuestas anomalías en la gestión de residuos, Gibraltar retiró su permiso de navegación y Panamá eliminó la autorización que contaba para timonear con su bandera: una serie de hechos que fueron abonando terreno para su fin. Ahora, al saber que no tienen cómo volver al océano, la preocupación de Tom de Kok y sus compañeros es grande: mientras ellos no realicen más operaciones de rescate, miles de personas mueren ahogadas en el mar.

Pero, si estos migrantes huyeron de sus países y los gobiernos de Europa no los recibe, ¿quién responderá entonces por los muertos del mar?.

 

El Colombiano

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