‘El Niño ocasionará la falta de agua en el Magdalena’

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A juicio de la directora del Ideam Yolanda González Hernández, el Fenómeno de ´El Niño´ tiene una etapa de desarrollo, evolución, maduración. Ya pasó por las dos primeras y esperamos que entre enero y febrero madure para que empiece a debilitarse en marzo. Aquí quiero resaltar que, si bien enero y febrero son los meses más secos, los impactos se pueden extender hasta más allá de marzo´, sostiene.

De los 391 municipios que tenemos susceptibles al fenómeno del desabastecimiento de agua, la gran mayoría son del Caribe y eso es algo que nos mantiene en alerta.  Las grandes afectaciones se darán en La Guajira, gran parte de los municipios del Magdalena y el Cesar

Por
DANIELA MIRANDA

Su nombramiento fue celebrado por muchos y conversado durante varios días. Yolanda González Hernández siempre estuvo, como se diría tradicionalmente, en el “detrás de cámaras” de esta entidad. Sin embargo, desde el pasado 12 de septiembre se dio a conocer por ser la primera mujer en llegar a la dirección del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

Una entidad que no le es nueva y que al contrario siente como su casa después de haber recorrido laboralmente las instalaciones por 20 años, casi la mitad de las cinco décadas de funcionamiento de la entidad. Sin un perfil económico o político, esta boyacense, quien se declara “orgullosamente campesina”, asumió el cargo con un perfil netamente técnico. Reflejo de esto es su hoja de vida, que la trazan la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y la Universidad Nacional con estudios de ingeniería forestal, pasando por especialización en Sistemas de Información Geográfica y magíster en Ciencias de la Meteorología.

Tras más de tres meses de posesionada, temas como gestión de suelos, deforestación y la llegada de El Niño al país, han sido los primeros focos de trabajo de esta experta en bosques. La nueva directora del Ideam habló con HOY DIARIO DEL MAGDALENA y la Agencia Colprensa sobre esto y las metas que tiene.

 ¿Por qué se inclinó por lo ambiental?

Soy campesina. Mi formación de base es el campo, la naturaleza, el cuidado del agua y los suelos, entonces mi formación desde pequeña fue estudiar el medio ambiente. Mi colegio, en Chiscas (Boyacá), fue agropecuario, una vez terminé allí vine estudiar a la ciudad, como todo sueño de alguien de región, para sacar una carrera profesional. En esas estaba la posibilidad de estudiar ingeniería forestal en la Universidad Distrital, ingresé, y ella me permitió recorrer el país y untarme más de la naturaleza. 

Es la primera mujer en asumir la dirección de la entidad. ¿Cómo sucedió esto?

El Ideam tiene una historia de cinco décadas y llegué a ella hace 20 años. Todo sucedió a través de un concurso en el que se necesitaban ingenieros forestales para trabajar en la subdirección de ecosistemas. Para ese entonces en el país aún eran desconocidos los temas forestales y más aún el estudio de páramos, pero llegué a cambiar eso. Trabajé siete años en la subdirección de ecosistemas, desarrollé el modelo de pronóstico de incendios forestales, luego gané una beca para estudiar en Japón, pero a la par seguía vinculada con la entidad. Eso me llevó a pasar a la oficina de pronósticos y alertas, asumí como jefe formándome en meteorología sin pensar que hoy llegaría hasta aquí.

Usted viene desde adentro de la entidad. ¿Qué balance hace de ella?

Aunque no sea tan grande el impacto del Ideam, es una entidad que trabaja todos los días por la población. La entidad acompaña al país desde el inicio hasta el fin de cada año con sus pronósticos, que muchas veces se quedan olvidados pero que, por ejemplo, para el campesino son fundamentales. Muchas ideas han nacido desde que estoy ligada a la entidad, entre esas el monitoreo de bosques por la deforestación.

Y en financiamiento, ¿qué responde?

Los técnicos del Ideam tienen un don y es el no quedarse quietos nunca. Como siempre, los recursos del Estado serán cortos para tanta gestión, por eso es que nosotros buscamos cooperación internacional para financiar los proyectos y ese es un camino que seguiremos recorriendo. Estamos apretados, pero trabajamos para salir de ello. 

¿Cuáles serán sus principales metas como directora?

Que toda la información que tenemos llegue a los usuarios, especialmente a las poblaciones más vulnerables.

Buscar mecanismos para trabajar colectivamente con la academia, con instituciones como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y las corporaciones autónomas regionales (CAR). Necesitamos bajar la información del nivel técnico al lenguaje común que se habla en las regiones.

Otro punto importante es potenciar la investigación en erosión y desertificación. A eso queremos darle un empuje, poder sacar estas tasas y avanzar también en investigación de salinización de suelos.

Entonces ¿a qué le ha puesto la lupa durante este tiempo al mando?

La deforestación me preocupa bastante, los suelos y la variabilidad climática han estado desde un inicio presentes. Estos temas han sido base para mí desde que llegué al cargo. 

El último informe del Ideam sobre deforestación mostró cifras preocupantes. ¿Cómo luchar contra las altas tasas de pérdida de bosque?

Lastimosamente tenemos un anillo de deforestación que está avanzando en el pie de monte amazónico y bordeando parques Nacionales como el de la Macarena, es ahí donde empieza la transición de selva hasta llegar a los páramos y en estos últimos se provee el agua de muchos grandes ríos. Otras zonas críticas son en el Catatumbo y hacia el Norte de Chocó en Paramillo, es por eso que pedimos especial cuidado al sistema de parques Nacionales Naturales para la vigilancia y control de estos lugares. 

La deforestación en las cuencas altas es crítica. Para hacer seguimiento a esto, tenemos un sistema de monitoreo de bosques y unos boletines permanentes de alertas de deforestación. Entiendo que se queda corto para detener el fenómeno, pero nos ayuda a saber las zonas donde se está presentando, qué es lo que lo activa y cuáles serían las acciones para direccionar políticas ambientales enfocadas a detener esta situación. 

¿Por qué continúa en aumento el fenómeno?

Falta más acción en cuanto a la conciencia de qué significa acabar con un bosque. Muchas afectaciones se dan por acciones de minería y avance de la frontera agrícola. Falta conciencia en el pensar en que, si el bosque se va, el agua también y por ende adiós a los ríos, que se quedarían sin el colchón que son los bosques.

Esto viene desde nuestra formación como seres, deberíamos tener desde la escuela una cátedra en donde se hable del clima o el ecosistema, que nos enseñen cómo cuidar los recursos de la naturaleza y propender acciones que lo cuiden. Se debe enseñar desde la infancia sobre nuestro medio ambiente. 

EL NIÑO

Entonces, ¿qué se hará?

Uno de los lemas del ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, es la prevención. Un ejemplo de ello es que cuando vimos que venía el fenómeno de El Niño desarrollamos inmediatamente un documento de política y gestión de Conpes. De igual forma, hemos venido desarrollando una serie de talleres en todo el territorio nacional apuntándoles a los sectores más vulnerables y susceptibles como lo son Montería, Pasto, Valledupar, Santa Marta, Riohacha, Yopal, Cali, Tunja e Ibagué. 

¿Cómo pinta el fenómeno de El Niño en el país?

Si bien la segunda temporada de lluvias se nos está yendo en el norte, oriente y centro del país aún sigue lloviendo hacia el occidente de Chocó, Cauca, Nariño, Putumayo, dado que tradicionalmente en diciembre se mantienen las lluvias, pero a la par se empiezan a presentar condiciones de sequía en la región Caribe.

Normalmente en el Caribe la temporada seca llegaba a mitad de diciembre, sin embargo, esta vez tuvimos que en noviembre bajaron considerablemente las lluvias desplazándose el fenómeno hacia el archipiélago de San Andrés y Providencia, Arauca, Casanare y el Guaviare. Si bien en estos dos últimos días hemos tenido un mayor ingreso de nubosidad, las lluvias se han reducido en gran parte del territorio. 

Es por esto, que le hemos venido diciendo al país que aprovechara esas aguas, tanto el sector hidroeléctrico como el energético, para que se aprovisionaran de ello. De igual forma, el mensaje se impartió a los campesinos para que sacaran provecho de esto en su calendario agrícola.

¿Este fenómeno se prevé igual de fuerte que el anterior?

No, la probabilidad que hemos monitoreado es de una intensidad débil a moderada. Sin embargo, al país le advertimos que no importa la intensidad que pueda llegar a desarrollarse porque los impactos normalmente son muy fuertes en sí. Las recomendaciones siempre están dirigidas hacia el cuidado del agua, porque es el principal afectado por El Niño.  El fenómeno pasado fue de una intensidad muy fuerte en la historia y con este esperamos no se dé lo mismo, a medida que él vaya evolucionando las notificaciones se conocerán.

 ¿Cómo será el desarrollo?

Él tiene una etapa de desarrollo, evolución, maduración. Ya pasó por las dos primeras y esperamos que entre enero y febrero madure para que empiece a debilitarse en marzo. Aquí quiero resaltar que, si bien enero y febrero son los meses más secos, los impactos se pueden extender hasta más allá de marzo.

¿Qué regiones se deben preparar aún más?

La región Caribe, ya que se seca rápidamente. De los 391 municipios que tenemos susceptibles a desabastecimiento de agua, la gran mayoría son de esta región y eso es algo que nos mantiene en alerta.  También está la Guajira, gran parte de los municipios del Magdalena y el Cesar. Se debe tener presente que nuestro país depende de las lluvias, y estas regiones aún más, pero están pronosticadas a tener las condiciones más críticas en el abastecimiento de agua e incendios forestales. 

 Y frente al otro extremo donde se ubican las heladas, ¿qué decir? 

Tenemos varios altiplanos que por sus condiciones fisiográficas son propicias a las heladas. Esta consecuencia de El Niño se da en días muy soleados sin nubes, con el viento en calma y una radiación muy fuerte. Por eso le recomendamos al campesino estar atento de sus cultivos entre las 5 y 6 de la mañana donde en los altiplanos de Cundinamarca, Boyacá, Santa Rosa en Antioquia podrían ser los más afectados y su despensa aún más. 

En Antioquia afecta a los lecheros, mientras que en Cundinamarca y Boyacá el riesgo es para la despensa de las hortalizas y aromáticas. Es preciso decir que desde las cinco de la tarde se recomienda regar los cultivos y pastos e incluso los frutales, ya que cuando las heladas son muy fuertes normalmente queman la vegetación más bajita, pero también frutales como durazno, peras, manzanas, curubas que requieren especial cuidado. 

PIEL DE LA TIERRA

En sus metas menciona el cuidado de los suelos. ¿Cómo está el suelo del país?

Lastimosamente el estado del suelo en el país sigue pasando desapercibido, pese a ser bastante significativo. Gran parte de nuestra región Caribe ha tenido unos procesos que evolucionan hacia la erosión, especialmente hacia el norte de La Guajira donde tenemos unos suelos secos, desérticos, que también han venido evolucionando no solo en salinización sino en desertificación. Las partes secas que tenemos en gran parte del territorio se han venido degradando aún más debido a estos mismos impactos del clima y a nuestras acciones en la presión sobre el uso del suelo. 

¿Qué hacer para cuidarlos?

Tenemos que dejar descansar los suelos, no presionarlos tanto con los cultivos permanentes. Antes se tenía una tradición de estar rotando los cultivos, y esto permitía que la tierra descansara, pero en ese afán acelerado de sacarle tanto producto y tanto dinero al suelo hemos venido descuidándolo y siendo inconscientes con él.

El suelo también se enferma porque es la piel de la tierra y al ocurrir esto muchas veces no se puede volver a recuperar. Colombia tradicionalmente ha tenido cultivos de todo tipo, legales e ilegales, y eso ha maltratado el suelo profundamente, y desde nuestra gestión recomendamos no usar plaguicidas y volver al cultivo rotatorio. 

¿Cuál es el porcentaje de los suelos del país que están afectados?

La cifra no la puedo dar de forma específica. Pero gran parte de la región Caribe, los valles interandinos del río Magdalena y Cauca junto a sectores de la Orinoquia son los más afectados. 

¿Hay pedagogía frente a estos temas?

Muy poca, tenemos que trabajar un poco más con todas las instituciones en el tema de manejo adecuado de los suelos y la deforestación. No podemos seguir permitiendo que solo sean cifras que engordan bases de datos, sino que nosotros lo sintamos desde adentro. El Ideam ha venido generando unos protocolos para ser implementados en las corporaciones, en la búsqueda de proteger los ecosistemas.

¿Cómo cierra el Ideam este año?

Hemos estado informando oportunamente, hubo un buen monitoreo al fenómeno de La Niña, que terminó en el primer semestre. Seguimos al tanto del fenómeno de El Niño y estamos monitoreando permanentemente el tema de Mocoa, la vía a los Llanos Orientales, las zonas críticas de Hidroituango, el sistema de alertas ha sido muy oportuno. Este año fue movido en materia ambiental y esperamos que el próximo sea sustentado con la prevención. 

¿Qué viene?

Vamos a apostarle con todo a los equipos técnicos en el mapa de coberturas y uso de las tierras, el mapa de erosión y avanzar con el cambio climático. Seguir fortaleciendo los centros de pronóstico regional y avanzar con los mapas de amenazas./Colprensa

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