Un Magdalena para mostrar

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Para lograr un Magdalena más grande, con valor no sólo regional y nacional sino internacional, bien vale la pena mostrar con creces nuestra capacidad de estudiar la raigambre que nos contiene y encontrar en ella la fortaleza que permita ser nosotros mismos en vía a demostrar con coherencia y sustancialidad que tenemos como sumar conocimiento para el progreso y bienestar de todos. No es ni será posible nunca hablar de adelanto, avance, desarrollo ni crecimiento si no sabemos de nuestro ayer y lo que estamos haciendo hoy para mejorar el futuro, siendo fundamental construirlo desde ya, sin que importen los obstáculos muchos de los últimos decenios que han impedido de una u otra manera poseer mejores logros en bienestar, en lo que me luce que hemos fallado como sociedad, lo que nos convierte de paso en cómplices de nuestra propia adversidad.

Necesitamos un Magdalena rebelde, crítico y autocrítico en el mejor de los sentidos, camino a una política, cultura, prosperidad y moralidad propias para una generación totalmente nueva, que no decadente, temerosa ni incierta, sino con elementos suficientes y necesarios para de manera preparada esperar la postmodernidad. Actualizada para ser parte integral y activa de la humanidad, ya que no podemos permitirnos el lujo de apartarnos de esta época de grandes contrastes y ser referente para otras latitudes en los órdenes nacional e internacional. Ser una muestra de querer es poder, sabernos que podemos sobresalir en cualquier disciplina o proyecto que nos propongamos y con ello reestructurarnos como sociedad, que siente que ha perdido la confianza en sí misma, autoridades, dirigencia e institucionalidad toda.

El mundo de hoy demanda de quienes toman las decisiones que afectan a un territorio ver allende las fronteras patrias para tener como noticia, como referente lo que hacen otros gobiernos y comunidades. Ser conscientes que el mundo está cambia minuto a minuto. Que ciencia, tecnología, salud, educación y más disciplinas van hacia caminos insospechados y no podemos quedarnos rezagados, tenemos que estar y ser partícipes y protagonistas de cambios y transformaciones.

Saber y entender que de cara al futuro del país, debemos advertirnos como departamento que estos son momentos de revisión, reconstrucción, construcción, transformación. Cambiamos o nos cambian, nos reinventamos o quedamos rezagados a la vera del camino, confiamos en nosotros mismos o veremos pasar impávidos frente a nosotros el coche del desarrollo estabilizador. Comprendamos, son tiempos de cambio y estos ya se notan profusamente en muchas latitudes de la comunidad de naciones.

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*Jurista

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