‘Sí hay vida después de la guerra’

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Si hay vida después de la guerra’ tiene el sello editorial de la Universidad del Rosario y reúne las memorias de 9 soldados mutilados por minas antipersonales.

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Más de 50 años de conflicto armado, dan para contar un sinnúmero de historias; esta lucha armada cobró la vida de más de 200 mil colombianos que murieron en diferentes circunstancias, todas en torno al horror de la guerra de la que fueron ‘blanco’ muchos municipios y que no distinguió de raza, género o estrato social.

Dagoberto Enrique Mata Daza, un cesarense de nacimiento pero samario adoptivo, es una de estas tantas víctimas que afortunadamente vive para contar su historia en medio de la selva, ocurrida el 16 de junio de 2007 cuando hacía parte de la Brigada Móvil 15 de Contraguerrilla; él y otros tres compañeros fueron alcanzados por una mina antipersonal, mientras patrullaban la zona de El Catatumbo, Norte de Santander.

Con el poder que hoy le da, no un arma, sino la palabra, ‘Dago’ recopila las memorias de soldados amputados tras caer en campos minados en diferentes partes del país; en 81 páginas reviven nueve episodios de la historia violenta –incluida la de su autor-, se revelan muchos secretos que se esconden en los bosques de Colombia y se conoce de primera mano, la sensación de estar al borde de la muerte por culpa de este flagelo.

‘Sí hay vida después de la guerra’ nace en tiempos de universidad, a la que llegó luego de su salida del Ejército Nacional y cumplir como soldado profesional; Dagoberto es comunicador social y periodista, egresado de la Universidad Sergio Arboleda seccional Santa Marta en 2015, desde donde forjó su tesis de grado convertida hoy, en un ejemplar disponible al público que desee conocer estas crónicas.

“Soldados mutilados: una realidad histórica mostrada desde el género discursivo de la crónica”, nombre de este proyecto, fue nominada ese mismo año al Premio Nacional de Periodistas organizado por el Círculo de Periodistas de Bogotá; la Universidad del Rosario es quien brindó su sello editorial para que este libro saliera a la luz.

Dagoberto Mata Daza, exsoldado profesional y hoy, comunicador social y periodista, es el autor de este libro.

“Al momento de explorar un poco y hacer el estado del arte o buscar qué había escrito sobre el tema, me doy cuenta que no hay nada: había reconstrucción de memoria histórica de mujeres víctimas de la violencia, desplazados… un sinnúmero de historias a nivel nacional y continental, pero respecto a militares víctimas, no había nada”, contó Dagoberto Mata a HOY DIARIO DEL MAGDALENA, medio donde actualmente labora.

Bajo la guía de los comunicadores Leonardo Herrera y María Canal, quienes fungieron como tutores de su trabajo, el periodista a quien no le gusta que lo llamen ‘héroe’ edificó poco a poco lo que siempre soñó: sus vivencias e intimidades en la actividad militar relacionada con el conflicto; eso, gracias a las narrativas aprendidas en la Alma Mater.

Revivir la cruda realidad de la guerra no es fácil para algunos y así lo confirma Dago, quien perdió uno de sus miembros inferiores, pero gracias a sus deseos de superación y motivación familiar, logró darse una nueva oportunidad y actualmente, aporta a la reconstrucción de la memoria histórica del país con un tema del que poco o nada se había expuesto.

Según cuenta ‘Dago’, muchos de los protagonistas de ‘Sí hay vida después de la guerra’ se quebrantaron nuevamente con solo recordar; y es que si bien los nueve tienen en común este hecho victimizante de la mutilación a causa de minas, lo que facilitó el trabajo del autor, mientras lo escuchaba, no dejaba de impactarlo.

“Primero, tocó ganarme la confianza de ellos, hacerlos mis amigos, ir trabajando día a día en esas historias; yo no las hice porque los detalles se pierden, son crónicas y allí se cuenta mucho el detalle. Se pueden encontrar palabras de grueso calibre, alguna vez me hicieron la sugerencia de que las quitara, pero dije que no porque se pierde la esencia del hecho”, relató.

El sueño de Altahona, de ser futbolista y cumplirlo en un Mundial de Fútbol de Amputados; Toro, un soldado regular que perdió sus dos piernas a los 18 años y quería ser ciclista o Montilva, quien también perdió los miembros inferiores y un ojo, previamente fue secuestrado… estas son algunas de esas historias de vida que se tejieron en el monte, mientras defendían la soberanía, la seguridad y la vida de usted, su familia y la mía.

“Al lector que adquiera este libro, que lo tenga en sus manos, que lo disfrute, lo conserve; porque muchas veces no sabemos lo que vive el militar: pasar hambre, dormir al lado de otro por temas climáticos. Hay situaciones del conflicto que te marcan mucho y uno en el monte crea una hermandad; cuando me hirieron, más de un compañero casi pide la baja porque la casa se pone pesada”, invita ‘Dago’.

Momentos en que Dagoberto Mata era atendido, tras perder uno de sus miembros inferiores en un campo minado.
 
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