“El síndrome Chirajara golpeó muy fuerte en lo humano y en lo económico”

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Este martes, 15 de enero, se celebra el primer aniversario de un siniestro que pocos quieren recordar. Hace un año, siendo en ese entonces un lunes, sobre el medio día una de las partes de la mega estructura del puente atirantado Chirajara colapsó sin premeditación dejando sin vida a nueve trabajadores de la obra de las empresas Ingeniería, Construcciones y Montajes (ICMO) y Gisaico S.A.

Tras 12 meses desde la caída de una obra que es estratégica para el corredor Bogotá-Villavicencio, se han adelantado investigaciones del caso, pero aún las respuestas son pocas y con ellas aumentan las incógnitas de quienes serán los responsables al estar involucrados en el caso el concesionario vial Coviandes, a la empresa Área Ingenieros Constructores S.A.S del diseñador Héctor Urrego, Gisaico S.A y finalmente, ICMO.  

Luego de un año, el dueño de la empresa ICMO, Camilo Torres, volvió a hablar con COLPRENSA sobre lo que ha vivido durante este tiempo y en donde asegura que, pese a haber construido, desde lo metalúrgico, más de 200 puentes, Chirajara dejó su trayectoria profesional con una marca imborrable.  

 

-¿Cuál era su papel en la construcción del colapsado puente atirantado Chirajara?

Nosotros fuimos contratados por Gisaico S.A para ejecutar todo lo metálico en la estructura del puente con base a lo pedido en el diseño. El puente sobre pilones en concreto y la placa, lo que hace que la parte de la viga sea la que reciba los materiales metálicos, siempre de buena calidad.

 

-Si todo era de buena calidad, ¿qué pasó al momento de la caída de la pila B del puente?

No me corresponde a mi decir qué pasó porque el caso es materia de investigación. Hay estudios de diferentes entidades que han emitido algunos conceptos del motivo de falla. Sin embargo, falta el resultado de la investigación por parte de la Fiscalía. Es por esto, que de alguna u otra forma, ICMO está esperando a que se conozca el estudio de la Fiscalía para conocer realmente las causas. Cualquier concepto que pueda dar es un poco sesgado al criterio de uno, no sabría decirle exactamente qué pasó.

 

-Las primeras teorías luego del desplome fueron que el error estaba en la calidad del metal y luego que había sido falla en el diseño. Ahora, un año después, ¿cómo lo afectó ese señalamiento inicial?  

ICMO es una empresa que se dedica a estructuras metálicas, el 90% de mi actividad es esa y que a los pocos días se hablaran de las causas fue algo apresurado e irresponsable porque no hubo los soportes correspondientes para establecer que la responsabilidad era mía como se expresó. Lastimosamente llegamos a un año y aún no se sabe nada, eso hace que todo sea inquietante porque mi ambiente laboral se ha visto fuertemente golpeado.

 

-Es decir que para usted está claro que el error no fue del material metálico…

Totalmente. Dentro de mi alcance estaba el construir e instalar unas vigas metálicas bajo un diseño suministrado por el cliente e ICMO cumplió con eso. Yo tengo todos mis soportes técnicos, tanto de materiales como de los sistemas constructivos que se usaron, que evidencian que no hubo deficiencia por parte nuestra en el proceso.

 

-Entonces, usted puede decir que siguió los parámetros del diseño a “raja tabla” …

Sí, claro, incluso la revisión de lo que yo hacía estaba a manos de las empresas encargadas del proyecto. A mí me contrató Gisaico, entonces yo seguía las instrucciones de ellos que a la vez se guiaban por los diseños de la firma Área. Yo tengo muy claro que lo que nosotros hicimos no es la causa del siniestro.

 

-¿Durante la construcción del puente llegó a haber algún indicio de los errores?

No hubo nada de eso, desde lo que nosotros conocíamos. ICMO no tenía alcance a los diseños porque eso estaba en manos de profesionales idóneos. Nosotros no podemos decir que construimos con duda o que hicimos algo de lo cual nosotros pensáramos que fuera a fallar, nunca se nos pasó eso por la cabeza. Simplemente nosotros seguimos las instrucciones de un proceso, y bueno, la falla esta por establecerse todavía.

 

-Usted infortunadamente tuvo que poner la parte trágica de cierta manera con 5 de sus trabajadores. ¿Cuántos trabajadores tenía allí operando y cuántos se vieron afectados?

Estaba culminando con lo que nos correspondía. Faltaba muy poco para terminar la obra y de ella hacían parte 24 trabajadores. El día del siniestro había doce trabajadores, 10 estaban en el sitio del puente y dos por fuera y de esos 10, 5 fallecieron y 5 quedaron heridos. Para los que sobrevivieron esto ha sido muy duro, pese a ya cumplirse un año. Después de 12 meses aún tengo un trabajador incapacitado, los otros han ido saliendo de a poco, pero ha sido necesario un acompañamiento porque la afectación psicológica fue grande y ellos están a la espera de qué pasa y de si habrá compensaciones, queda el pendiente de algo más.

Es una situación que pasa a ser tensionante porque no es del alcance nuestro poder solucionarlo y cubrir totalmente el apoyo a los lesionados, la ARL y las pólizas lo han hecho bien, pero falta más respaldos.  

 

-Después de un año, ¿en qué estado están las familias de los fallecidos y los heridos?  

Son personas que llevaban mucho tiempo trabajando con la empresa, personas que se vuelven de la familia. Es gente muy valiosa y humilde, con su muerte ha habido de todo. Los primeros meses estuvieron marcados por el silencio de los familiares, y ahora, tengo entendido, que algunos han hecho solicitudes de indemnizaciones a través de juzgado, ha habido solicitudes de conciliación, pretensiones económicas que yo no sé si serán aceptadas o no.

 

-¿Usted ve que fue una situación fortuita o una cadena de errores?

La verdad aquí pues nadie se imaginó que fuera pasar y el tema de la causa real de la falla es un tema que tendrá manejar Coviandes y los entes de control.

 

-¿En qué los ha afectado esto?

Difícil pregunta para responder porque los coletazos han sido fuertes. Un ejemplo es que nos ha impactado en la cuestión de trabajo necesario para los gastos, el síndrome Chirajara golpeó muy fuerte en lo humano y en lo económico, pese a que muchos dicen que uno no tiene nada que ver, pero el resultado es otro. Nosotros seguimos al frente, pero hemos reducido personal en un 50% y eso dice mucho de cómo vamos. Hay trabajo, pero el ritmo es muy bajo en comparación con antes de Chirajara.  

 

-¿De cuánto han sido las pérdidas económicas?

Para nuestra empresa, que es pyme, las pérdidas pasan de los $2.000.000.000 millones y sumándole las demandas que tenemos la cifra pasa, es algo muy grande para nosotros.

 

-¿Esas pérdidas se reflejan en la falta de contratos?  

En parte, pero va más allá de eso. Es un tema más complejo, solo doy un ejemplo de lo que pasa. En estos momentos estoy participando en una licitación con el Estado, todavía no la han adjudicado, tampoco me han rechazado, pero dentro de los comentarios de las primeras audiencias que se hacen con respecto a la licitación algunos opinaron que yo no debería participar porque a mí se me cayó un puente. Aunque eso no es motivo de calumnia o de demanda, sí refleja cuál es el panorama de lo que en el medio se dice y lo que afecta. Es más, yo pensaría que las mismas personas que me han generado trabajo que tenía que ver con Chirajara, de una u otra forma también me han, sin decirlo, puesto freno.

 

-¿Qué ha hablado con Coviandes respecto a esto?  

Coviandes tomó decisiones al respecto, una de ellas fue demoler la otra pila y sacar de nuevo el proceso licitatorio para la construcción del nuevo puente, pienso que eso hace parte de las funciones de ellos para solucionar y entregar la concesión. Estuve en un acercamiento con ellos hace unos tres o cuatro meses e incluso hasta hace dos meses, pero me retiré porque no vi intención de ellos, no se veía para donde iba eso, creo que no iba para ninguna parte en beneficio con ICMO. No se han cortado las relaciones, pero tampoco hay ningún progreso.

 

-¿Ustedes tendrán participación en la construcción del nuevo puente Chirajara?

Ya no, hubo la posibilidad, pero en estos momentos ya no. Ya hay unas empresas habilitadas para empezar la obra.  

 

-¿Con qué se quedó de Chirajara para su vida?

Tristezas. Yo he sido constructor de puentes los últimos 30 años. No estoy sacando la hoja de vida, pero creo que llevo más de 200 puentes y nunca se me había presentado algo ni parecido a esto. Siento mucha nostalgia con este tema, no porque la obra se haya caído porque en ingeniería cualquier cosa puede fallar, sino por el aspecto humano que tiene esta obra. Eso es algo muy difícil, triste y deficiente con el poco resultado que ha tenido luego de un año.

 

 

BOGOTÁ (Colprensa).

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