“Mis personajes ‘buenos’ no son los más populares”

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Alias ‘Apache’ se suma a la larga lista de papeles memorables, de gran recordación dentro de los televidentes, que ha realizado Christian Tappan, un actor nacido en México, pero colombiano de crianza y de trabajo profesional, aunque en los últimos años cada vez trabaja en más producciones mexicanas, tanto en series como en películas.

Es su personaje en la serie colombiana de Netflix, Distrito Salvaje, que ha generado muy buenas críticas desde su estreno y muchos esperan que tenga nuevas temporadas próximamente.

En ella, Christian Tappan volvió a poner a prueba todo su talento y trabajo actoral para crear un personaje oscuro y con una gran cantidad de matices, que muchos espectadores de la plataforma digital ya empiezan a recordárselo al encontrarse al actor, sea en una calle colombiana, como en cualquier esquina mexicana.

 

DENTRO DEL DISTRITO

 

– ¿Qué significó para usted hacer parte de una serie como ‘Distrito Salvaje’ y su historia?
Hemos contado tantas historias en Colombia tan fuertes, con mucho contenido e historia, que pensé que  era el momento justo de contar una historia que narrara el momento actual colombiano. No sería justo contar todo el desarrollo de lo que fue Pablo Escobar para un país y no contar la llegada a la paz, cómo se dio, con sus errores y virtudes, pero también debe contarse.

Contar lo que ocurre con este tipo de personajes un poco después del proceso, ha sido muy interesante. Además, dentro de la producción fue más interesante porque teníamos talentos de distintos países, en especial de México, que tiene sus propios problemas de violencia, y para ellos, fue interesante estar dentro de este tipo de historias.

 

– ¿Más villanos que héroes en su carrera actoral?
Lo que me suele ocurrir fuera del país es que siempre me preguntan cuándo haré un personaje de los buenos. Si los he realizado, como mi personaje en ‘Vecinos’, con películas bonitas, pero lo que siempre pega afuera del país son los malos.

Afortunadamente esto empieza a cambiar, en México acabo de hacer la comedia ‘La boda de Valentina’, haciendo de un político que dice mucho y no hace nada, pero que al final era un buen papá. Pero es cierto que mis personajes ‘buenos’ no son populares, porque los antagónicos tienen mucho más perrenque, llenos de matices y es difícil hacer personajes blancos que le lleguen a toda la gente.

 

– ¿Ha cambiado la forma de trabajo para el actor con la transformación  del cine, la TV y las plataformas digitales?
Hoy el actor debe estar preparado para hacer personajes de villanos, pero también muy rosas, mientras que sean muy creíbles, con sus verdades, sus defectos y sus virtudes. A veces entramos en errores conceptuales con respecto al melodrama con sus tonos y sus matices, porque hoy por hoy,  uno debe estar listo ha realizar personajes como los que se hacían hace 20 años, por la sencilla razón de que siguen existiendo.  

Existen historias que exigen personajes gigantes, pero también existen buenas historias que requieren personajes muy chiquiticos y hay que saber llevar esa medida.

En el caso de Distrito Salvaje, que es fuerte e intensa, si bien hay mucho matiz, los personajes van en su justa medida.

 

– ¿Qué características le imprimió a su personaje de Distrito Salvaje?
Mi personaje siempre llevaba esas camisas con los botones a punto de explotar (risas). Siempre una o dos tallas menos, como queriendo verse muy fit, pero no estaba en condiciones para ello. Todo esto junto a la mala combinación de colores.

 

– ¿Qué es lo que más le llamó la atención de Distrito Salvaje?
Lo fascinante en esta serie es que cada personaje, una vez los espectadores los van conociendo, se dan cuenta que tienen un ‘algo más’ que no logran descifrar, algo oculto, secreto, con la sensación de que será develado más adelante.

 

– ¿Bogotá, un protagonista más en esta serie?
Quizás el habitante de Bogotá no lo perciba tanto, pero la ciudad que se plasma en la serie es agobiante, no es fácil de descifrar, que no la podemos interpretar. Llevo 38 años viviendo en Bogotá, por lo que me considero bogotano, intento entender mi ciudad y también comprendo cuando la gente no acepta a Bogotá.

Creo que en Distrito Salvaje estamos describiendo una ciudad que nunca antes nos habíamos dado a la tarea de describirla en algo. Somos expertos en novelas costumbristas o regionales, y buena parte de esa producción se hace en Bogotá y no aparece en ellas la ciudad, tampoco hablamos como bogotanos.

 

 

BOGOTÁ, (Colprensa).

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