Un año después del incendio
‘El Gobierno nos abandonó, sólo Dios nos ayudó’

La tragedia ocurrió un día como hoy 20 de septiembre en horas de la madrugada, la cual no tuvo víctimas mortales pero si causó grande daños estructurales y económicos, además quedó en la historia de la ciudad y en la memoria de los samarios.

 

 

 

Mientras la ciudad dormía, pasó lo inesperado, a las 2:00 de la madrugada del pasado 20 de septiembre de 2016 inició un incendio en un local del Mercado Público que logró consumir siete establecimientos comerciales, debido a que el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santa Marta tenía la maquinaria pero no la suficiente agua para apagar las gigantescas llamas.

Debido a todos los inconvenientes presentados para afrontar esa emergencia de gran magnitud, el fuego alcanzó una altura de cinco metros y el humo se propagó por todo el sector, esto causó revuelo entre los habitantes aledaños y los vendedores de esta zona comercial, quienes fueron llegando al lugar y de inmediato las autoridades acordonaron el sitio y retiraron a los curiosos porque pudieron verse afectados.

En otro contexto estaba la desesperación de los propietarios de los locales incinerados y de aquellos que tenían alquilados esos sitios y su mercancía se estaba quemando, algunos lograron salvar algunas cosas, sin embargo, las pérdidas fueron millonarias.

De igual forma, hubo decenas de historias de personas que quedaron desempleadas debido al incendio y que hoy siguen en la misma condición y otras que ya tienen otro empleo, este hecho marcó la vida de todas las personas que se vieron involucradas.

A la fecha se desconoce aún las causas de la deflagración y existe un investigador experto que tomó las evidencias necesarias para saber con claridad que sucedió, sin embargo, los samarios siguen presumiendo que fue por una falla eléctrica.

Seguimos recordando detalles de esta tragedia, las llamas se extendieron hacia una edificación contigua donde funcionaba un local de miscelánea, plásticos y cacharrería que quedó calcinado por completo. Las llamas debilitaron las paredes de la edificación, que a los pocos minutos colapsó.

Otro de los negocios afectados fue una salsamentaría de razón social Chalos cuyo fuego amenazaba con llegar hasta una ferretería, droguería y un almacén de cadena muy cerca de la avenida del Ferrocarril. Gracias a la oportuna reacción de los organismos de socorro de la ciudad se llegó al lugar de los hechos y permitir la evacuación de las familias que habitan en las edificaciones contiguas al epicentro de la conflagración.

El fuego fue tan intenso que comenzó en la calle 12 y llegó rápidamente hasta la calle 11 en donde calcinó varios almacenes de ropa como ‘Estrella de la Moda’, calzada y miscelánea como Cacharrería la 11.

Desgarradoras escenas se vivieron en el sector en donde los comerciantes con sus manos en la cabeza no podían creer la magnitud de la tragedia. A pesar de la presencia de los voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Santa Marta con sus máquinas, solo después de varias horas se pudo atender la emergencia debido a la falta de agua.

Miles de samarios y residentes en la ciudad fueron testigos presenciales del voraz incendio cuyo fuego consumía lo que encontraba a su paso. Ante la ausencia del agua hay que resaltar la solidaridad de algunos empresarios de la misma que dispusieron sus carros tanques para que las máquinas bomberiles efectuaran las maniobras de enfriamiento a las estructuras vecinas y evitar que el fuego las encendiera.

En la emergencia apoyaron Cuerpo de Bomberos de Santa Marta, Defensa Civil seccional Magdalena, Cruz Roja, Ejército Nacional, Policía Nacional, Unidad de Gestión del Riesgo Distrital, Departamental y Nacional, Alcaldía Distrital, Gobernación del Magdalena y empresarios.

El alcalde Rafael Martínez en su momento expresó que la liberación de las calles, al estar despejadas de vendedores informales, evitó mayores pérdidas y mejor movilización del personal del Cuerpo de Bomberos y sus maquinarias.

En la actualidad los afectados están reconstruyendo sus infraestructuras para ponerlas a funcionar nuevamente pero esta vez con adecuados sistema contra incendios.

RECUPERACIÓN DE LOS COMERCIANTES

Jorge Bedoya, propietario de la Cacharrería la 11, fue uno de los comerciantes afectados que hoy se está recuperado de esa tragedia gracias a los clientes y samarios en general, “el proceso de recuperación ha sido de la mano de Dios, de la mano de los clientes que nos han colaborado, nosotros hemos reconstruido lo que se calcinó y ya está en un 95% estamos casi listos para abrir de nuevo las puertas a la gente; nosotros estamos al frente de lo que se nos quemó, aspiramos que muy pronto volvamos a tener la magnitud de la mercancía que nosotros siempre hemos tenido para poderles brindar un buen servicio y atención a los samarios”.

Sostuvo además que “eso es algo inolvidable, ese día a las 2:00 de la mañana me llamaron, el incendio comenzó horas antes que cuando llegamos ya eso estaba quemado prácticamente todo, eso es doloroso, fueron grandes pérdidas y desafortunadamente  no había hidrantes aquí en el mercado que hubiera podido apagar las llamas. Haber el Distrito nos colaboró en la congelación de impuesto predial durante 10 años, esa es la ayuda, pues eso es mínimo a comparación de lo que se perdió”.

Para recuperar de esta tragedia el señor Bedoya dice que se debe tener cabeza fría y encomendarse a Dios para puedan salir adelante con el apoyo de la familia, empleados y los clientes.

Los empleados no quedaron sin trabajo porque un señor amigo nos cedió un local que es donde están funcionando en esos momentos.

“Tienen que suceder las cosas para uno prepararse, nosotros tenemos un sistema contra incendios con un tanque de 12 mil litros, unas motobombas grandes, todo el sistema para que eso no vuelva  a suceder, todos los pisos tienen hidrantes”, concluyó Bedoya.

Por su parte, Álvaro Jiménez, administrador de uno de los locales de Chalos, quien presenció el incendio, “gracias a Dios vamos recuperándonos de la pérdida, ha sido un año duro de muchos impuestos y no hemos tenido la suficiente ayuda del Gobierno, por ahí un proyecto del Distrito de exonerarnos del impuesto pero tenemos que poner el negocio allí donde estaba, en ese proceso estamos, el local no es nuestro pero ya el dueño está construyendo y parecer que no los va a dejar”.

También dijo que “como olvidar una tragedia de esas que nos uno siempre que le pasa a los demás pero no a uno, eso se siente demasiado fuerte, los primeros días fue terrible, nosotros llegamos a las 2:30 de la mañana y abrimos, recuperamos algunas cosas y todavía no estaba totalmente incendiado pero los Bomberos no tenían agua, en tres meses podríamos abrir nuevamente”.

El dueño del local donde quedará nuevamente Chalos está tomando medidas correctivas para que no vuelva suceder eso, las instalaciones eléctricas serán con todos os estándares que exige la norma.

 ‘EL INCENDIO MÁS GRANDE EN LA HISTORIA’

El capitán José Manuel Chaín, comandante del Cuerpo de Bomberos de Santa Marta, relató “la verdad es uno de los incendios más grandes que se han presentado en la ciudad de Santa Marta; podemos decir hoy públicamente que nos llena de satisfacción que la reacción fue rápida como siempre, lastimosamente uno de los factores que nos perjudicó fue la falta de los hidrantes, no contábamos con el recurso de agua en el lugar del incendio, la gente recordará la emergencia tardó varias horas, hay que reconocer que no se fue toda la cuadra porque muchas veces la gente mira lo que se quemó pero nadie compara con otras tragedias como el mercado de Cartagena que se quemó una cuadra completa, eso es algo que nos llena de orgullo a los Bomberos de Santa Marta que no se quemó toda la cuadra, se quemaron varios locales pero cuanto no se salvó porque hay ciudades donde se ha ido hasta medio mercado”.

Además agregó que “en Medellín y Cali se quema una manzana completa en un barrio y nosotros que de pronto no tenemos la misma tecnología y los equipos que tienen esas ciudades podemos evidenciar que lo máximo que se nos ha quemado son dos vivienda, nunca hemos tenido un incendio y ojalá no se vaya a presentar en la ciudad donde la prensa tenga que informar que se quemaron dos cuadras en X barrios; nosotros tenemos que mostrar lo que se salvó que lo que se quemó, lo que estaba quemando no lo salvaba nadie así tuviera el mejor Cuerpo de Bomberos del mundo, de hecho la mayoría de técnicas a nivel internacional es que lo que se está quemando hay que dejarlo arder y lo que hay que hacer es evitar que los incendios se propaguen”.

De igual forma, el comandante expresó que “nos llena de nostalgia porque pasa un año de ese incendio y sería bueno que reflexionáramos a ver como ciudad que cambios se han generado, habló que si el comercio ha tomado medidas de prevención teniendo como antecedentes lo que pasó, si Los Bomberos se han mejorado o no en el nivel de capacitación son problema de ciudad no de una sola institución si ya la red de hidrantes está funcionando o todavía estamos igual, mirar los factores que desencadenaron esos hechos o si estamos a expensas a que suceda algo así o peor”.

Las unidades del Cuerpo de Bomberos de la ciudad se siguen capacitando y cada día están más entrenados, aún carecen de muchos recursos de carácter tecnológico pero siguen realizando su labor en la ciudad de la mejor manera.

RELATOS

Uno de los mayores perjudicados  fue el señor Luis Eduardo Pérez, propietario de ‘Chalos’, distribuidor de salsamentaría y demás productos utilizados en alimento de comida rápida. En esos momentos, Pérez no pudo contener el llanto y se lamentó por la gran pérdida millonaria, mientras, que otro de sus locales ubicado contiguo a donde estaban las llamas, tuvo que ser evacuado por sus empleados, para evitar que los gastos fueran mayores.

Por su parte, Leonardo Ovalle, empleado de la compraventa, que está diagonal al edificio aledaño a los locales que estuvieron incinerados dijo que “eso fue un caos, desde aquí se veía el fuego y a los Bomberos tratando de apagar las llamas, pero como eran negocios de puro desechable, cosas plásticas, icopor, ropa, y eso, lamentablemente, no logaron hacerlo de inmediato, el incendio fue algo impresionante que no se puede describir. No sentí miedo, pero la verdad sí me daba cosa con la gente que vive por ahí y que tenía su negocio porque las veía desesperadas sacando sus pertenencias”.

De otro lado, una vendedora de la Cacharrería la 11, Karina Perea, llegó ese día a laborar pero encontró las ruinas de lo que era su lugar de trabajo, ella llevaba cinco años trabajando en la Cacharrería la 11 y su rostro reflejaba una completa mezcla de tristeza, impotencia y desesperanza por lo que las cenizas le presentaban a sus ojos, sin embargo, no quedó desempleada.