La minería ilegal deja más plata que la coca

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Explotación de terrenos convertidos en Minas ilegales en el bajo Cauca.

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Mientras el Gobierno y la Fuerza Pública concentran sus acciones en la cadena del narcotráfico, el crimen organizado ha aprovechado el tiempo para sofisticar otras economías ilegales. La minería se ha convertido en el ingreso vital de esas estructuras, mucho más fácil de conseguir, de mantener y legalizar que la coca.

Solo en Antioquia hay 8.855 hectáreas cultivadas con hoja de coca, mientras 26.323 son explotadas en la minería de oro de aluvión (que es el que se desarrolla a cielo abierto, en ríos), de las cuales el 80 % corresponde a explotación ilegal. Sin contar con la minería de veta (subterránea), sobre la cuál no hay un cálculo preciso.

Obviamente no todo llega a manos de los criminales, miles de familias viven de la minería artesanal, amparadas en los derechos de explotación que les da una actividad ancestral. Pero grupos armados como el Eln, el Clan del Golfo, los Caparrapos y las disidencias de las Farc las extorsionan, por lo que ganan de esta manera entre el 10 % y el 20 % de la producción.

“Identificamos que de 300 municipios con vocación minera en 170 hay presencia de grupos armados ilegales, en estas zonas hay una financiación directa o indirecta de esos grupos, cada región, cada municipio y cada grupo tienen una forma diferente de financiar al guerra. Más de 80 % se da por la extorsión”, aseguró Leonardo Güiza, director del Observatorio Colombiano de Minería de la Universidad del Rosario.

Jeremy McDermott, codirector de Insight Crime, un centro de estudios del crimen organizado, explicó que con las denominadas “vacunas” o impuestos, los grupos ganan su gran tajada. “Por ejemplo, la retroexcavadora debe pagar un peaje para entrar, una mensualidad y para salir, y así con los insumos, y finalmente por el gramaje del oro que sale de las minas informales”, explicó.

La explotación ilegal

Otro mecanismo que utilizan es que el grupo armado sea el dueño de las máquinas y opere las minas directamente, ahí toda la producción es suya, e incluso ellos mismos hacen el beneficio del oro de veta en entables propios en municipios como Segovia y Remedios, en el nordeste antioqueño, por lo que ganan en toda la cadena de producción.

“En algunas ocasiones utilizan títulos mineros que ya no producen pero declaran el oro que en realidad sacaron de otros lugares”, dijo Güiza.

Y es justamente durante la explotación que la intitucionalidad tiene más dientes para atacarlos, mediante operativos de la Fuerza Pública en los cuales la Policía destruye la maquinaria amarilla utilizada de manera ilegal.

De ahí que, según información del Ministerio de Defensa, entre enero y octubre de 2018 se intervinieron 2.423 minas ilegales, se capturaron 1.539 personas, se incautaron 240 máquinas amarillas y 294 máquinarias de otro tipo en todo el país.

 

El Colombiano

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