El gobierno ilegítimo de Maduro

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El verdadero enemigo del pueblo venezolano es su propio gobierno y no la comunidad internacional  que declaró ilegítimo el segundo mandato de Nicolás Maduro, a través del Grupo  de Lima y de una resolución de la OEA  que, por vez primera, se pudo aprobar, y mediante la cual declara que el proceso electoral del 20 de mayo de 2018 en el vecino país, “carecía de legitimidad por no contar con las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático”. Así mismo, condena el panorama de derechos humanos en un régimen que encarcela los líderes de la oposición, le fabrica pruebas falsas a los funcionarios que no son chavistas con el fin de sacarlos de sus cargos,  inhabilitarlos o de  obligarlos a salir del país, desconociendo los derechos y garantías constitucionales.

Una de las últimas audacias del régimen chavista fue la de anular a la asamblea legislativa con decisiones del Tribunal Supremo y luego hacer elegir una Constituyente espuria para sustituir al órgano legislativo destruyendo el Estado de Derecho. A ello  se agrega la ineptitud  de la camarilla gobernante en el manejo de los asuntos del Estado, como lo demuestra el bloqueo total  del sector productivo, la  escasez de víveres, medicinas y alimentos, lo mismo el hecho de que la inflación llegó en el 2018 a superar los 2 millones por ciento.

Por otro lado, la deuda que tiene contraída Venezuela con países como Rusia y China es casi impagable -con el último es de 70 mil millones de dólares -, porque la producción petrolera que era de casi de 1 millón de barriles diarios puede descender a los 500 mil barriles, según anuncian los expertos. Eso quiere decir que la producción petrolera sólo alcanzará para atender el mercado interno y que tendrá que reducir lo que le exporta a Rusia y la China  como parte de la deuda. Por esas exportaciones Venezuela no capta divisas para atender otros frentes de la economía.

Me atrevo a pensar que en medio  de la inestabilidad que vive Venezuela en todos los frentes la fórmula que debe estar incubando el chavismo como alternativa para enfrentar el aislamiento internacional, pero, ante todo, la enorme crisis interna, es la de entregar la cabeza de Maduro para personalizar en su nombre la ineficacia y el fracaso estruendoso de las políticas del gobierno, dejando un espacio para que el régimen chavista pueda respirar con un nuevo jefe de gobierno.

Es realmente dolorosa la situación que hoy afrontan los venezolanos porque su gobierno se transformó en un régimen despiadado que se sostiene con el apoyo cómplice del estamento militar que hoy cogobierna a la hermana República. Nicolás Maduro no gobierna porque permanece soñando con el fantasma de una invasión militar por lo que dedica sus días a victimizarse y mantenerle la moral a los áulicos del gobierno pero no a encontrarle solución a los múltiples problemas  que agobian a su pueblo, lo que ha producido la salida de algo más de tres millones de venezolanos al exterior buscando mejores condiciones de vida.

*ExDefensor del Pueblo

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