Un país dolido respalda a Duque y condena irracionalidad del Eln

[themoneytizer id=”22300-1″]

“Basta ya, señores del ELN. Basta ya de muertos, basta ya de secuestros y de atentados contra el medio ambiente. Colombia les dice: basta. Pueden tener la certeza de que estamos preparados para seguir enfrentando todas las organizaciones criminales”, dijo el presidente de la

Por
KENDRY SERRANO

No negociar un acuerdo de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en medio de acciones terroristas fue la premisa del presidente de la República, Iván Duque  Márquez, desde que se disputaba el cupo de la Casa de Nariño. Y así lo ratificó al tomar la decisión de levantar la mesa con el ELN y suspender el levantamiento de las órdenes de captura contra los miembros del equipo negociador de esta guerrilla, luego de que se confirmara que fueron los responsables de explotar un carro bomba en la Escuela de Cadetes General Francisco de Paula Santander, que hasta el momento ha dejado 21 muertos y 68 heridos.

 “Basta ya, señores del ELN. Basta ya de muertos, basta ya de secuestros y de atentados contra el medio ambiente. Colombia les dice: basta. Pueden tener la certeza de que estamos preparados para seguir enfrentando todas las organizaciones criminales y seguir construyendo un país pujante, optimista, motivadoy comprometido con un mejor futuro”, dijo el presidente de la República al anunciar que los 10 miembros del ELN que permanecían en La Habana, Cuba, a partir de este momento pierden los beneficios de negociadores.

Como era de esperarse, el anunció del mandatario dividió las opiniones de los analistas. Para el consultor de paz Carlos Velandia, este atentado no hace más revolucionaria la guerrilla del ELN ni hace más débil al Estado colombiano, por el contrario, les da la razón a las fuerzas de derecha que querían acabar con el proceso de negociación desde su inicio. Sin embargo, ante los ciudadanos queda la duda sobre qué pasará con la sociedad civil.

De acuerdo con Velandia, si se califica al ELN como un grupo armado organizado, sin carácter político, y tampoco hay diálogos de paz, la decisión delpresidente significaría una guerra abierta donde ninguna de las partes tiene ninguna obligación para con la otra. “Pero los que van a sentir las consecuencias más duramente son los actores de la sociedad, las comunidades, porque al final la guerrilla se mueve de un territorio a otro, pero la sociedad no”, señala.

Al respecto, el analista de paz Vicente Torrijos agrega que los electores de Duque estaban esperando esta respuesta del mandatario y lo considera algo favorable para su imagen. No obstante, advierte que levantarles la suspensión de órdenes de captura a los negociadores de ese grupo armado, sí podría tener consecuencias internacionales, en especial con Cuba, que es donde permanecían hasta el momento.

“Este atentado marca una gran diferencia. Si se dejaba una ventana abierta, esto se hubiese percibido en la población como una muestra indeleble de debilidad y repercutiría en la imagen del presidente. Seguir dejando ventanas abiertas sería la estocada por la cual el Gobierno prácticamente no podría recuperarse, además porque fue elegido para que se restableciera la autoridad”, dice Torrijos.

El experto sostiene que pese a que el ELN seguirá actuando como lo han venido haciendo, con acciones terroristas, ahora la diferencia vendrá por parte de las Fuerzas Militares, que a partir de la fecha tendrán que atacarlos sin condición de negociante y solo como una fuerza criminal.

Jorge Restrepo, director del Centro de Investigación sobre el Conflicto Armado, Cerac, sostiene que una de las consecuencias que podría traer esta decisióndel presidente de la República, sería el aumento sustancial del riesgo. Esto, agrega el experto, tendría consecuencias humanitarias para los secuestrados por el ELN, pero también  para las personas que viven en las zonas de influencia de esa agrupación. “Es fundamental que se tengan en cuenta las implicaciones humanitarias de cualquier decisión que toma el Gobierno Nacional”.

Velandia, por su parte, señala que esto podría originar que el grupo guerrillero cometa otra serie de atentados, como el ocurrido este jueves y que provocó la decisión del presidente, o como el que llevó a cabo en Barranquilla en 2018, donde siete uniformados murieron por un artefacto explosivo.

“Desde su campaña, el discurso del presidente siempre ha sido que paz es casi que la derrota de la guerrilla. Sin embargo, el atentado del ELN fue un acto irracional. Una academia nunca debe ser un objetivo militar en una guerra, aunque sea de la Policía. Esas víctimas son del pueblo. Con este hecho el ELN le entregó razones al Estado”, agrega Velandia.

Y es que según el corte de cuentas de atentados terroristas a manos de esta organización que hizo Iván Duque Márquez, son 5.682 ciudadanos los que han sido secuestrados en los últimos 23 años. Esto significa, de acuerdo al mandatario, 247 secuestrados al año y alrededor de dos personas cada tres días. “ElELN es y ha sido una máquina criminal de secuestros y atentados”, manifestó el jefe de Estado.

“Demandamos la liberación de los secuestrados y el fin de sus actos criminales. Por esa misma razón, también denunciaremos a cualquier Estado que brinde respaldo o permita la presencia de miembros de este grupo en su territorio. Si el ELN realmente quiere la paz, necesita mostrarles al país hechos concretos como la liberación inmediata de todos los secuestrados y el fin de todas sus acciones delictivas”, agregó el presidente Duque en uno de sus mensajes al ELN.

De esta manera, el jefe de Estado le dejó abierta la posibilidad a esta guerrilla de reflexionar sobre sobre su voluntad de paz, aunque no cambió la postura que siempre ha manifestado para sentarse a negociar.

Precisamente, Jorge Restrepo opina que una de las razones que no permitieron que hasta ahora hubiese negociación está relacionada con el hecho de que el Gobierno ha sido “tremendamente exigente”, porque prácticamente lo que ha venido pidiendo es que el ELN acabe con el conflicto y en ese sentido los diálogos no tendría sentido.

“Algunas exigencias son razonables y otras son muy difíciles de obtener antes de una negociación, pero  también hay que decir que el ELN a diferencia de los demás grupos que han llevado a cabo procesos con éxito en Colombia, se rehúsa a abandonar la práctica del secuestro y las acciones asociadas al terrorismo. Esas dos circunstancias son las que impiden la negociación”, añade Restrepo.

Por su parte, Velandia sostiene que una de las razones es que el ELN a lo largo de la historia siempre fue considerada como la segunda guerrilla más poderosa después de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Dice el experto que este simple hecho ha originado que al momento del Estado de buscar una negociación con sus dirigentes les den un tratamiento subordinado a lo pactado con las FARC, sin entender que son una agrupación diferente. “Esta noción, justa o no, ha hecho mucho daño”, puntualiza.

Otra de las razones, según el analista, es que existe una prevención del ELN por la manera como se ha venido implementando el acuerdo de paz con las FARC. Resalta el último mensaje de Luciano Marín Arango, alias ‘Iván Márquez’, en el que afirmó estar arrepentido de entregar las armas sin haber asegurado la reincorporación de los excombatientes. “El ELN, si llega nuevamente a sentarse en una mesa, no querrá que se repita lo mismo”.

A juicio de Vicente Torrijos, la principal razón por la que durante este Gobierno no ha podido haber acercamientos de paz se debe a que Iván Duque es el representante de las personas que en el Plebiscito por la Paz rechazaron la idea de que se firmara un acuerdo con las FARC y por extensión también rechazan una negociación con el ELN en este sentido. 

 “A diferencia de lo que hizo el Gobierno Santos, que también les pedían un cese de hostilidades y que se sentaba a negociar, sería prácticamente imperdonable que el Gobierno de Duque repitiera la misma historia, que tanto le criticó al mandatario anterior”, indica Torrijos. En este sentido, el experto recuerda que Duque también debe responder a una coalición política no solo con el Centro Democrático, sino con todas las fuerzas que se le sumaron por su posición en contra del proceso de paz con las FARC y en consecuencia con el ELN./Colprensa

[themoneytizer id=”22300-28″]
También podría gustarte