Una verdadera crisis humanitaria

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La historia reciente de Venezuela muestra una tragedia: una profunda reacción a la corrupción e ineptitud de los partidos políticos impulsó a una democracia desesperanzada a refugiarse en una opción populista, como fue la figura del exmilitar Hugo Chávez. Pues bien, como toda opción populista, terminó en una dictadura, desconociendo a la oposición, a la protesta social y a los mínimos de operación de una democracia. Pero allí no paró el desenlace, como todo es susceptible de empeorar, terminó en la dolorosa afrenta al pueblo venezolano que estamos viviendo en los últimos años con el éxodo a los países vecinos, llevándolos a una verdadera crisis humanitaria que puede terminar en un genocidio. De la corrupción al populismo, de allí a la dictadura, y finalmente al genocidio, esta ha sido la trágica historia.

Crisis humanitaria y genocidio, palabras que uno nunca hubiera pensado utilizar para describir la realidad que está sucediendo en Venezuela. Pero la verdad es que esas palabras describen lo que está ocurriendo: muerte por falta de comida, muerte por falta del sistema de salud, muerte por tener que salir abruptamente. Además, Venezuela muestra hoy los peores índices de violencia en la región. Un lindo y próspero país sencillamente lo han desfondado. El daño a la sociedad como a la ciudadanía es muy grave y de profundas consecuencias en el tiempo. El daño infringido perseguirá por mucho tiempo a los venezolanos.

El régimen de terror de Maduro y de los funcionarios y militares que lo acompañan, está totalmente salpicado por la corrupción, la ineptitud, la ceguera ideológica y el narcotráfico. El dolor y el sufrimiento de millones de personas es realmente triste, sorprende que en nuestro siglo estemos presenciando esta crisis humanitaria impotentes frente a un régimen genocida. Peor aún, Venezuela ha contado con el apoyo y la disponibilidad de muchos países, hoy muchos de ellos le han dado la espalada al régimen de Maduro y se han negado a legitimar la afrenta de Maduro al sistema democrático.

Frente al régimen, hay que actuar. Hoy, luego que la oposición haya sido desecha y desaparecida o en fuga con la migración, y, además, vergonzoso que algunos países sean totalmente insensibles y hayan aceptado ser cómplices de este genocidio con su silencio y cercanía con el régimen. En efecto, hoy los únicos que pueden ayudar a que el régimen cese, es la presión internacional.

Por lo pronto, los países de América Latina deben darle la mano a los millones de venezolanos en éxodo. La crisis humanitaria hay que mitigarla y sanarla con la mano de la solidaridad y la generosidad.

*Internacionalista

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