Los debates que plantea el rompimiento de los diálogos con el ELN

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El reconocimiento este lunes por parte del ELN de la autoría del atentado terrorista contra la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander, en el que perdieron la vida 21 personas, precipitó una serie de reacciones a nivel nacional e internacional, que han planteado debates en diferentes frentes.

Por un lado, la atribución por parte de esta guerrilla del ataque dio elementos que reforzaron la postura del Gobierno nacional de no reconocer los protocolos suscritos entre el Gobierno Santos y el ELN y el pedido a Cuba de capturar y extraditar a los diez negociadores de este grupo guerrillero que permanecen en la isla.

Por otro lado, este lunes se escucharon voces desde el plano multilateral que condenaron el ataque y que piden llevar ante la justicia a los responsables del atentado contra la Policía.

En medio de esto, está la indignación ciudadana, que se manifestó en parte en las marchas de este domingo contra el terrorismo que se llevaron a cabo en todo el país, y el fortalecimiento del discurso militar que ya se percibe para enfrentar a la guerrilla del ELN.

De hecho, el presidente Iván Duque lideró este lunes un Consejo de Seguridad al más alto nivel en Tibú, Norte de Santander, una región donde históricamente ha hecho presencia este grupo.  

 

DEBATE SOBRE LOS PROTOCOLOS PACTADOS

Uno los temas de mayor discusión ha sido el anuncio que hizo el Gobierno de desconocer los protocolos pactados entre la administración de Juan Manuel Santos y el ELN.

El alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, aseguró este lunes que frente al acto terrorista del pasado jueves no hay protocolos que valgan. “Aquellos que han hablado de unos protocolos, quiero decirles que no hay ni puede haber ninguna decisión que se tome por encima del Consejo de Seguridad de la ONU. No hay ninguna justificación”, dijo el funcionario.

“No hay ni puede haber ninguna  manifestación de perdón ni de amparo a un grupo que ya reconoció la autoría de este acto criminal, de este acto que no tiene justificación alguna”, agregó Ceballos.

Para el analista político Jorge Iván Cuervo, si bien el Gobierno no había enviado negociadores, estaba exigiéndole al ELN liberar los secuestrados y gestos de paz  con el  propósito de reiniciar los diálogos,  y por tanto estaba reconociendo que había una mesa de paz entre el Estado y esa guerrilla, así como los protocolos pactados.

Sin embargo, agrega el experto, cuando el ELN comete el atentado contra la escuela de Policía, el Gobierno encuentra una oportunidad para reconducir su agenda en materia de negociación y de paz y por eso toma la opción de exigirle a Cuba que entregue  a los negociadores sin hacer caso a los protocolos.

“Es una oportunidad que tiene el Gobierno para reconducir su agenda política en la lucha antiterrorista. El Gobierno prefiere el costo de que le digan que no cumplió los protocolos, porque no le implicaría una sanción internacional, más allá de comunicados de los países garantes y de las organizaciones”, añade Cuervo.

Por su parte, el experto en política Jhon Mario González señala que la postura de Iván Duque le sirve  para reafirmar su imagen en el plano nacional. Dice que su posición exacerba los sectores que lo han apoyado desde el principio y también para replantearse ante la opinión pública.

“El hecho le hace definir que su prioridad en estos momentos es la seguridad”, dice el analista, quien además advierte que esta postura del presidente también le podría traer riesgos a mediano plazo, debido a que podría exagerar la expectativa en la ciudadanía y si no cumple a nivel de seguridad, la opinión pública puede cobrárselo más adelante.

 

CONDENA DEL ATENTADO A NIVEL INTERNACIONAL

La declaración del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que condenó el atentado “en los términos más enérgicos posibles” e insistió en la necesidad de llevar ante la justicia a quienes perpetraron, organizaron, financiaron y patrocinaron este ataque, también suscitó la reacción de diferentes sectores, entre ellos el Gobierno nacional, que argumentó su postura en lo dicho por el organismo multilateral.  

Para Arlene Ticker, profesora de la Universidad del Rosario, es una reacción lógica la manifestada este lunes por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que busca condenar una acción terrorista.

“En general, sigue habiendo en la comunidad internacional un fuerte respaldo a una salida negociada al conflicto colombiano en lo que concierne al ELN”, considera la analista.  

Además, Ticker opina que la exigencia de que se desconozcan los protocolos  acordados entre el Estado colombiano y otros estados garantes es un mensaje negativo para que a futuro distintos países se ofrezcan a desempeñar ese papel.

Con la docente coincide Rafael Piñeros, coordinador  de Relaciones Internacionales de la Facultad de finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, quien resalta que el Consejo de Seguridad siempre saca comunicados rechazando actos terroristas en este sentido.

“Esto no es ni más ni menos de lo que ha hecho antes, el efecto jurídico es el mismo, simplemente fue un comunicado”, opina el docente, quien agrega que “la comunidad internacional nunca va a buscar una cosa distinta a una solución negociada al conflicto”.

 

UN RETO PARA LAS FUERZAS MILITARES

El otro punto de discusión está en el campo militar, donde es claro que se viene una ofensiva por parte del Gobierno nacional y las Fuerzas Armadas para combatir al ELN.

Aunque los expertos en temas de conflicto y seguridad consideran que esta guerrilla tiene una forma de lucha distinta a la de las Farc, reconocen que tienen una capacidad importante de hombres, estimada por algunos en 3.500 militantes, que se mueven constantemente en las zonas en donde tienen presencia, entre ellas la frontera con Venezuela, lo cual dificulta atacarlos militarmente.

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, ha dicho tras el atentado que las Fuerzas Militares tienen la capacidad de combatir al ELN ahora que no se continuarán los diálogos de paz, pero reconoce que no hay que menospreciar la capacidad del grupo subversivo.

De acuerdo con el jefe de la cartera de Defensa, las Fuerzas Militares conocen al ELN desde hace muchos años y los generales que están al mando son personas que se han venido formando en el tiempo y que tienen los suficientes conocimientos y capacidad para combatirlos.

“Con esto no queremos desconocer que no menospreciamos a ningún enemigo y que todos los que atentan contra la estabilidad del Estado hay que buscarlos y perseguirlos. No son enemigos fáciles y eso lo tenemos claro, pero tenemos a la Fuerza Pública para combatirlos”, resalta Botero.

Por su parte, el comandante del Ejército Nacional, general Nicasio Martínez, destaca que sus hombres tienen la experiencia y conocimientos para emprender una ofensiva contra el ELN. Además, asegura que durante las conversaciones de paz los combatientes de este grupo subversivo se incrementaron.

“Hemos notado un incremento de entre el 10 % y el 15 % de los hombres en armas de ese grupo terrorista del ELN”, indica Martínez, quien añade que el frente oriental y nororiental son las prioridades por su beligerancia.

Ante este escenario, el director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, Néstor Rosanía, asegura que es muy difícil derrotar militarmente a una guerrilla como el ELN y que el conflicto con este grupo es diferente al que se tenía en su momento con las Farc.

“El ELN no piensa bajo unas lógicas de control territorial como lo hacían las Farc. Este grupo funciona con unas pequeñas unidades de combate que les da movilidad para realizar ataques permanentes a la infraestructura vial, energética y petrolera del país, en donde realizan una acción armada y luego se repliegan”, explica.

En ese sentido, el analista considera que otra de las diferencias está en la cultura campamentaria del ELN, ya que es una estructura que no permanece en lugares permanentemente con amplias unidades de hombres, además de su presencia en Venezuela.

“Venezuela es el espacio estratégico del ELN y lo ha sido tradicionalmente, pero ahora se va a fortalecer, sobre todo en los departamentos de Norte de Santander y Arauca en donde hacen presencia estructuras del bloque oriental”.

 

RECHAZO POLÍTICO Y CIUDADANO

Por otro lado, el atentado del jueves contra la Policía también despertó la reacción de los ciudadanos, miles de los cuales marcharon este domingo contra el terrorismo.

Si bien la marcha se organizó en dos días, luego del ataque perpetrado por el ELN, la movilización estuvo muy lejana en apoyo a la que se vivió en febrero de 2008, cuando más de un millón de personas salieron a protestar contra los actos violentos de las Farc.

Pero más allá de la cantidad de ciudadanos que salieron a marchar este domingo, la manifestación contó con la presencia de muchos actores que son distantes a la política de seguridad del presidente Iván Duque, como lo fueron los expresidentes César Gaviria y Juan Manuel Santos, el artífice del proceso de paz y la desmovilización con las Farc. Sin embargo, también hubo lunares como la intolerancia manifestada por algunas personas en medio de la marcha en ciudades como Bogotá y Medellín.

En concepto del analista Jhon Mario González, la situación es aún confusa. “Sin duda, el terrible atentado y la marcha de este domingo le sirven como vitamina política al Gobierno, pero no estoy seguro de que haya sido tan contundente y la vitamina le alance, le clarifique la falta de dirección, pero sí pone de presente que la seguridad puede ser el tema sobre el que gire el Gobierno”.

Asimismo, consideran los analistas, las voces de los distintos sectores políticos, que en su mayoría se expresaron en la marcha rechazando el terrorismo, ahora se volverán a sentir en el Congreso, en donde se retomará la discusión de los asuntos más álgidos, a los cuales en el arranque del Gobierno no les fue muy bien.

 

 

BOGOTÁ (Colprensa).

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