‘Panamá tierra de ensueño’

El Papa Francisco saludó a todos los Obipos y les ratificó el compromiso de que la Iglesia debe comprometerse con los pueblos migratorios./ AFP

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El Sumo Pontífice sorprendió a los asistentes, miembros de los órganos del gobierno panameño y delegados del cuerpo diplomático de Panamá, citando palabras del conocido poeta panameño, Ricardo Miró.

En este horizonte parecieran tomar cuerpo las palabras de Ricardo Miró que, al cantarle al terruño de sus amores, decía: “Porque viéndote, Patria, se dijera /que te formó la voluntad divina/ para que bajo el sol que te ilumina /se uniera en ti la Humanidad entera” (Patria de mis amores). Dijo el Papa Francisco.

“Quiero saludar y agradecer a todo el pueblo panameño que, desde Darién hasta Chiriquí y Bocas del Toro, han realizado un esfuerzo invalorable para acoger a tantos jóvenes provenientes de todas partes del mundo”.

Gracias por abrirnos las puertas de la casa. Comienzo mi peregrinación en este histórico recinto donde Simón Bolívar, afirmando que “si el mundo hubiese de elegir su capital, el istmo de Panamá. Sería señalado para este augusto destino”, convocó a los líderes de su tiempo para forjar el sueño de la unificación de la Patria Grande.

Convocatoria que nos ayuda a comprender que nuestros pueblos son capaces de crear, forjar y, sobre todo, soñar una patria grande que sepa y pueda albergar, respetar y abrazar la riqueza multicultural de cada pueblo y cultura.

Siguiendo esta inspiración podemos contemplar a Panamá como tierra de convocatoria y sueños, dijo el papa Francisco.

El jefe de la Iglesia católica dijo “Panamá es tierra de convocatoria” Así lo transparentó el Congreso Anfictiónico, y así también lo transparenta hoy el desembarco de miles de jóvenes que traen consigo el deseo y las ganas de encontrarse y celebrar.

Vuestro País, por su privilegiada ubicación, se vuelve un enclave estratégico no solo para la región sino para el mundo entero. Puente entre océanos y tierra natural de encuentros, Panamá, el país más angosto de todo el continente americano, es símbolo de la sustentabilidad que nace de la capacidad de crear vínculos y alianzas. Esta capacidad configura el corazón del pueblo panameño.

El santo padre agradeció a Panamá por haber acogido a miles de jóvenes que participan con alegría en la Jornada Mundial de la Juventud.

Cada uno de ustedes ocupa un lugar especial en la construcción de la nación y está llamado a velar para que esta tierra pueda cumplir su vocación a ser tierra de convocatorias y encuentros; esto implica la decisión, el compromiso y el trabajo cotidiano para que todos los habitantes de este suelo tengan la oportunidad de sentirse actores de su destino, del de sus familias y de la nación toda. Es imposible pensar el futuro de una sociedad sin la participación activa ―y no solo nominal― de cada uno de sus miembros, de tal modo que la dignidad se vea reconocida y garantizada en el acceso a la educación de calidad y en la promoción de trabajos dignos.

Además añadió, la genialidad de estas tierras está marcada por la riqueza de sus pueblos originarios: bribri, buglé, emberá, kuna, nasoteribe, ngäbe y waunana, que tanto tienen que decir y recordar desde su cultura y visión del mundo: a ellos mi saludo y mi reconocimiento.

Al tiempo que señaló que las nuevas generaciones, desde su alegría y entusiasmo, desde su libertad, sensibilidad y capacidad crítica reclaman de los adultos, pero especialmente de todos aquellos que tienen una función de liderazgo en la vida pública, llevar una vida conforme a la dignidad y autoridad que revisten y que les ha sido confiada.

Ante los cientos de funcionarios que escuchaban las palabras del Sumo Pontífice, expresó: “Es una invitación a vivir con austeridad y transparencia, en la responsabilidad concreta por los demás y por el mundo; llevar una vida que demuestre que el servicio público es sinónimo de honestidad y justicia, y antónimo de cualquier forma de corrupción”.

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