Novena a Nuestra Señora de los Remedios

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios te salve, Soberana Virgen de los Remedios, benignísima Madre de Dios, estrella resplandeciente del mar, luna hermosísima sin las menguantes de la culpa y escogida como el sol, para iluminar las almas y colmar de favores a la humanidad. Dios te salve, fidelísima María, Madre nuestra y remedio poderoso en nuestros males y quebrantos. Dios te salve, Virgen llena de gracia, pues siendo Madre de Jesús, Cordero Divino, lo apacentaste con cándido sabroso néctar, quedando siempre más pura y limpia que los más encumbrados serafines, Dios te salve, Señora:

Oye bondadosa nuestros ruegos y súplicas; míranos propicia, pues como amada advocación nuestra, queremos, en esta novena, tributarte el tierno y cordial obsequio de nuestro filial amor. Ruega por nosotros, Madre de los Remedios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

ORACIÓN:

Oh dulcísima Emperatriz de los Serafines, que como Madre del mismo Dios humanado, todas las criaturas del cielo y de la tierra te obedecen, siendo tu dignidad tan grande, que aquel Señor, a quien la inmensidad del cielo no puede contener, Tu lo contienes en vuestro purísimo seno, y todas las gracias nos alcanzas de su bondad infinita. Te rogamos, Madre Santísima, por estas vuestras prerrogativas soberanas, que nos ampares  en la hora de nuestra muerte y en esta necesidad en que te invocamos, nos alcances el remedio que solicitamos por tu dulcísimo Hijo Jesús, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina Dios por los siglos de los siglos. Amén.

DÍA QUINTO:

Bendita tu eres entre todas las mujeres. Esta es la quinta expresión del Ave María: Bendita eres entre todas las mujeres. Sí, bendita es María más que todas las mujeres, más que todos los justos, más que todos los espíritus angélicos. Como sol entre los más radiantes focos, como la luna entre las estrellas, como Reina entre esclavas, así es María bendita entre todas las mujeres.

Hermosuras brillaron en Ester, Fortaleza en Judith y valerosa es Débora, pero más hermosa, más fuerte y valerosa es nuestra Virgen de los Remedios. Por eso, elogiándola el mismo Espíritu Santo, dice: “Riquezas acaudalaron muchas hijas, pero ninguna como tu”. Y en otro lugar dice también: “Las doncellitas son innumerables, pero la paloma, la perfecta o la inmaculada, es una no más”.

Todas las almas justas son hijas de la gracia divina; pero entre ellas, María es la paloma sin la hiel de la culpa; la perfecta sin mancha original; la única concebida en gracia. Alegrémonos, pues, y demos parabienes a María, viéndola bendecida y alabada entre todas las criaturas. Y Tú, Madre de redentor, te compasión de mí, pues me ves postrado a tus pies, implorando tus misericordias, Virgen gloriosa y bendita. Amén. (Pídase la gracia…)

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