Amnistía, esperanza de un réves militar a Maduro

Desde el pasado domingo los ciudadanos han acudido a sedes de las Fuerzas Armadas para compartir la Ley de Amnistía.

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Con una bandera de Venezuela en sus hombros y documentos en sus manos, ciudadanos simpatizantes de la oposición de Venezuela comenzaron a tocar las puertas de las sedes de las Fuerzas Armadas de ese país, que hasta ahora están bajo el mando del régimen de Nicolás Maduro.

Su peregrinaje por cada sede de las Fuerzas hace parte del llamado que hizo el presidente interino y diputado de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, de recorrer el país entregando a los soldados y policías copias de la Ley de Amnistía con la que pretenden que estos se unan al gobierno de Guaidó y desconozcan la administración de Maduro.

Pero no basta con llevar una copia de esas cuatro hojas con membrete de la Asamblea, que es la única institución de Venezuela que es reconocida en el ámbito internacional por países como Colombia y Estados Unidos. Siguiendo la petición de Guaidó –aquel al que consideran su presidente– los ciudadanos explican a los uniformados en qué consiste la Ley.

No importa si un hombre que viste boina roja y uniforme de la Policía Nacional Bolivariana voltea su cabeza para no escuchar, o si los integrantes de la Guardia Nacional posan frente a ellos los escudos que cargan en las protestas, los opositores recitan la Ley que pretenden volver un eco en los cuarteles del régimen.

 

La amnistía de Guaidó

No es un documento espontáneo. Este proyecto de Ley nació entre los diputados y fue aprobado por el pueblo mediante un cabildo abierto realizado el pasado sábado 26 de enero. Su objetivo, según el texto de la norma, es “fijar una importante base para la facilitación de una transición política”.

Con esta “se decreta la amnistía para todos los civiles, militares y demás funcionarios identificados como presos, perseguidos y exiliados políticos por hechos cometidos desde el 1 de enero de 1999 hasta la entrada en vigencia de la presente ley”. Es decir, está pensada para los hechos que ocurrieron en el marco de las presidencias de Hugo Chávez y Maduro.

La amnistía que propone la Asamblea encabezada por Guaidó implicaría la extinción de la responsabilidad civil, penal, administrativa, disciplinaria y tributaria, mediante la finalización de las investigaciones, procesos, procedimientos, penas o sanciones y de todos sus efectos.

“Tiene una base constitucional indiscutible. El artículo 187 ordenal 5 establece que la Asamblea Nacional está facultada para decretar amnistías”, asegura el abogado constitucionalista venezolano Juan Manuel Raffalli, pero, aunque legítima, no es de aplicación inmediata.

El experto indica que el texto se ejecutará en la medida en que haya un cambio político en Venezuela. “Esto todavía no ha ocurrido, sigue siendo un mensaje de naturaleza política para seguir uniendo voluntades de apoyo a un proceso de cambio, que es lo que ha intentado hacer Juan Guaidó”.

Mientras Maduro siga en el Palacio de Miraflores y tenga bajo su mando el poder judicial, esta no podrá aplicarse y se hará efectiva cuando Venezuela entre en un eventual proceso de transición, en el que pueda recomponerse el poder judicial y su autonomía, así lo explica el también abogado constitucionalista Perkins Rocha.

“Más importante que su valor jurídico, es su valor político. El jefe de la oposición, como presidente, se compromete a que aquellos militares que estén todavía activos, se rebelen contra el régimen y restablezcan la vigencia de la Constitución tendrán su apoyo”, asegura el experto. Además, señala que tiene un valor especial al ser aprobada por cabildos abiertos.

 

Escenario de retos

El general (r) Cliver Alcalá destaca que la Asamblea esté difundiendo esta Ley de Amnistía. Asegura que “en las Fuerzas Armadas ha habido un proceso de deterioro”. Pero mientras los opositores reparten copias de la Ley en los comandos, el oficialismo realiza pruebas militares para demostrar su dominio de las Fuerzas. Al respecto, el general asegura que “Maduro ha sabido embasurar (encochinar) a los generales de las Fuerzas Armadas, tanto así que hay más generales que coroneles. Es difícil que una Fuerza tan atomizada responda positivamente a los reclamos del pueblo”.

El profesor de Ciencia Política de la Universidad Central de Venezuela, Carlos Romero, ve con preocupación que en su país haya “sed de venganza” hacia las personas que han participado del régimen. Para este profesor de ciencia política es una medida “polémica, pero necesaria debido a que toda transición tiene sus costos. Aunque hay personas que dicen que no se debe dar nada, es una decisión inteligente porque abre el compás político”.

El llamado de la oposición a los militares es constante. Guaidó tiene claro que son una pieza clave para completar los apoyos que necesita para hacer realidad la triada que se convirtió en la esencia de su discurso político: el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres.

Los focos de rebelión en la Guardia Nacional, la Policía de Carabobo o el caso del coronel José Luis Silva, agregado militar de Venezuela en Estados Unidos que reconoció a Guaidó como presidente indican que este revés militar estaría en el radar, pero aún no es un escenario tangible en el país.

 

El Colombiano

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