Las seis lecciones de Santos en el día internacional de la paz

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Paz, el presidente Juan Manuel Santos escribió una columna de opinión en The New York Times señalando las seis lecciones que aprendió con el proceso de paz adelantado con las FARC.

«Nuestro camino hacia la paz estuvo lleno de obstáculos y yo seguramente cometí errores. Pero durante este proceso de cinco años, Colombia aprendió seis lecciones que merecen ser compartidas con un mundo cada vez más polarizado», se lee.

«Dialogar no significa ceder. Es darse una oportunidad»

La primera lección de la que habla el presidente tiene que ver con que las guerras no tienen victorias claras ni derrotas rotundas. En ella recuerda que las Fuerzas Armadas debilitaron el poder militar de las FARC pero asegura que seguir combatiéndolas iba a afectar negativamente a las poblaciones.

«A veces es necesario combatir y dialogar al mismo tiempo» 

La segunda lección es que un diálogo no implica necesariamente un cese de hostilidades. El mandatario afirma que siguieron el consejo del exprimer ministro israelí Yitzhak Rabin, de «negociar como si no hubiese guerra y mantener la ofensiva militar como si no existiese proceso de paz». Y luego, dice, se debe buscar la disminución gradual del conflicto.

«Qué está en discusión y qué no»

La tercera tiene que ver con definir una hoja de ruta clara. Dice que su gobierno duró varios meses definiendo la agenda de negociación y determinaron que solo se hablaría de seis puntos: Justicia para las víctimas, reforma rural integral, participación política, lucha contra el narcotráfico, desarme, e implementación del acuerdo.

«La paz requiere de todo el apoyo posible»

El  mandatario afirma que en cuarto lugar, la lección que se lleva es que entre más apoyo mucho mejor. Agradece a Venezuela, a Cuba, a Noruega y a Chile por haber sido garantes y testigos en todo el proceso.

«El apoyo de organizaciones como las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea también fue indispensable».

«No existe la paz perfecta»

El presidente asegura que como muchos colombianos habría querido que se implementara en este proceso penas más severas haciendo referencia a la Justicia Transicional, «Sin embargo, creo que en un futuro nuestros hijos agradecerán que hayamos elegido el camino de un cuidadoso equilibrio entre la paz y la justicia».

«Para lograr la paz se requiere de un rumbo» 

Por último, señala que en el proceso siempre los guió el mismo rumbo: «las víctimas. Las negociaciones estuvieron a punto de romperse en varias oportunidades, pero pensar en los cientos de miles de víctimas del conflicto nos ayudó a mantener el norte (…) Hoy estamos salvando vidas».

Al terminar, dice Santos, la esperanza que tiene es que la paz que está naciendo en Colombia le recuerde al mundo, «que superar la violencia no es imposible y que la paz amerita todos los esfuerzos».

 

Tomada de Colprensa.