May lanza un pulso por el Brexit con una UE que se cierra en banda

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La Unión Europea (UE) parece decidida a no reabrir el acuerdo del Brexit cerrado con Londres pese a la presión de la primera ministra británica Theresa May, que busca una renegociación enarbolando el “mandato” de su parlamento.

La ‘premier’ conservadora debe hablar por la tarde con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, aunque el pulso parece perdido de entrada, máxime cuando en la UE se oyen voces contrarias a reabrir un difícil proceso que duró casi año y medio.

“Como dijo ayer Tusk, (…) la renegociación no está sobre la mesa. No hay motivos para organizar una cumbre de emergencia”, aseguró el mandatario irlandés, Leo Varadkar, en la línea de lo dicho por Francia y Alemania. La UE considera el acuerdo como el “mejor y único posible”.

El punto del acuerdo de divorcio que provoca más rechazo en Westminster es el llamado ‘backstop’, un mecanismo de último recurso destinado a evitar una frontera entre Irlanda y la británica Irlanda del Norte y preservar el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998.

La Cámara de los Comunes lo rechazó el 15 de enero y, en otra prueba de su incapacidad para acordar una solución alternativa, los diputados apoyaron el martes la propuesta de la ‘premier’ consistente en pedir a la UE que revise este mecanismo.

El canciller irlandés, Simon Coveney, criticó en la mañana el cambio de posición de May, otrora firme defensora del ‘backstop’. “Es como decir en una negociación: ‘Bueno, o me das lo que quiero o salto por la ventana”, apuntó a la radio pública RTE.

 

¿Táctica política? 

Además de hablar con Tusk, la inquilina del número 10 de Downing Street también tiene previsto conversar el miércoles con su par irlandés y con el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn.

“Llevaremos adelante este mandato y trataremos de obtener cambios jurídicamente vinculantes en el Acuerdo de Retirada que aborden las preocupaciones sobre el ‘backstop'”, prometió May en el Parlamento. “Mis colegas y yo hablaremos con la UE sobre cómo abordamos los deseos de la Cámara”, agregó.

Ante el incesante rechazo de los líderes europeos a reabrir la negociación cuando faltan menos de dos meses para la fecha prevista del Brexit -el 29 de marzo-, analistas británicos interpretan que el nuevo movimiento de la primera ministra, conocida por una perseverancia que raya la tozudez, puede ser una mera táctica política.

“La primera ministra utiliza esto para demostrar finalmente a todos, especialmente a sus más recalcitrantes detractores, que el ‘backstop’ no puede ser renegociado, por lo que tienen que enfrentarse a la verdad de Brexit: o votan a favor del acuerdo, o votan a favor de un segundo referéndum o votan a favor de un Brexit sin acuerdo”, dice a la AFP Anand Menon, profesor de Política Europea en el Kings College de Londres.

Morten Ravn, profesor de Economía en la University College London, coincide: May “probablemente prevé que no puede cumplir lo que promete y hace esto con la esperanza de que el Parlamento acabe apoyando su acuerdo en el último minuto con el fin de evitar un Brexit sin acuerdo”.

Este escenario -que según el Banco de Inglaterra dispararía el desempleo y la inflación, provocaría un desplome de la libra y el precio de la vivienda y casi un 10% de reducción del PIB- es el más temido por todos, especialmente por los dirigentes empresariales.

“La renegociación es como un lanzamiento de dados, debe tener éxito o fracasar rápidamente”, tuiteó el miércoles la directora general de la principal patronal británica CBI, Carolyn Fairbairn, que lleva meses advirtiendo de la preocupación de las empresas en una situación de caos e incertidumbre sin precedentes en el país en tiempos de paz.

AFP

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