Alcalde teme por su vida

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El alcalde de Puebloviejo Wilfrido Ayala teme por su seguridad luego de la denuncia hecha a las autoridades competentes.

A raíz de la denuncia hecha por el Alcalde Municipal de Puebloviejo Wilfrido Ayala quien acusó a poderosos empresarios del agro de haberse robado el río Aracataca provocando una grave crisis entre los pescadores y la desaparición del preciado líquido, el mandatario reconoció sentirse amenazado y teme por la seguridad de él y la de su familia.

 

El mandatario señaló que la situación es delicada ya que es un tema que afecta la economía de grandes empresarios de la industria bananera y palmera del Magdalena y del Cesar.

“Le he pedido al Gobierno protección, porque esta es una pelea que vengo librando no con los vecinos de la cuadra, sino con personas con mucho dinero y poder en el departamento, que al verse afectadas podrían tomar retaliaciones personales”, enfatiza el funcionario.

Recordó que el río Aracataca en verano no llega a su desembocadura en la Ciénaga Grande, no solamente por la disminución de su caudal,  también porque sus aguas se las robaron a pocos kilómetros pese a la queja de pescadores alcaldes, periodistas académicos, ambientalistas, y hasta de los políticos de la región.

LA PROBLEMÁTICA

Según la denuncia de los afectados el caudal ha disminuido porque el agua del río actualmente se encuentra represada mediante diques que han sido construidos de manera ilegal en algunas fincas bananeras y de palma para utilizarla en sus cultivos.

Estas fincas según los denunciantes corresponden a familias del departamento del Magdalena y el Cesar los cuales tienen extensos cultivos por lo que necesitan captar agua de manera constante de los ríos Sevilla, Frío, Aracataca, Tucurinca y Aracataca, este último afectando a los pobladores de Trojas de Aracataca, un pueblo palafito, cuyos habitantes son los que más sufren porque el río no corre como lo hacía hace unos 20 años.

Esta denuncia lleva más de tres años y hasta la fecha no se ha hecho nada “Llegamos con las autoridades y con la misma comunidad afectada para quitar esos diques para que el agua baje hasta la Ciénaga Grande, pero vuelven y los arman”, manifestó el Acalde de Pueblo Viejo.

TROJAS DE CATACA

Este pueblo fue golpeado por la violencia en febrero del 2000, luego de una incursión de paramilitares, lo que provocó un éxodo de 300 familias que habitaban la zona. Hoy quedan unas 30 por efecto del desplazamiento, y son las que ahora enfrentan la tragedia ambiental por la falta de agua.

El río Aracataca era la fuente de vida de Trojas de Cataca, pues de ahí tomaban sus habitantes el agua limpia para beber y cocinar. Además, proveía a la Ciénaga Grande de agua dulce que la oxigenaba. Pero desde que la desembocadura se cerró, a consecuencia de la falta de agua y el sedimento que arrastra, a estos pescadores se les terminó de torcer la vida.

En los tiempos remotos de abundancia de la Ciénaga Grande los pescadores lograron convertir a esta zona en una despensa piscícola de la región en donde especies como el róbalo, el sábalo, la mojarra rayada, el macabí, el lebranche, la lisa, el mapalé, el coroncoro, además de la ostra, el caracol y el camarón salíanpor toneladas.

Actualmente eso no se ve, solamente la escases de agua y las necesidades que abundan entre sus habitantes que desean únicamente que el agua llegue hasta sus casas y poder recordar esas épocas de bonanzas donde la flora y la fauna en esta región era muy apreciada por turistas que llegaban de cualquier parte del mundo.

“Aquí ya no se ve un sábalo, lebranche o róbalo grande, antes nos dábamos el lujo de regalarle una mano de pescados grandes (cuatro peces) a cualquiera; ahora, si sacamos uno pequeño es para comérnoslo, la gente ahora come es carne o pollo, en vez de pescado. “Estamos dejando se ser un pueblo de pescadores, la ganadería y la agricultura nos están desplazando, al igual que lo hizo la violencia”, manifestó uno de sus habitantes.

INVERSIÓN DE $300 MILLONES

Uno de los trabajos liderados por la Alcaldía Municipal de Pueblo Viejo, fue la inversión de $300 millones de pesos para el dragado de la desembocadura del río Aracataca, lo cual era la solución para que llegara el agua al pueblo, pero en la actualidad el sedimento acabó con las esperanzas de los que allí habitan.

DENUNCIA A LOS ENTES DE CONTROL

El personero de Pueblo Viejo, Jorge Pérez Fernández, afirma que desde el municipio han llevado la denuncia a todos los entes de control a nivel departamental y nacional; además, han tratado de visibilizar el problema en los medios de comunicación.

“Tenemos evidencia de la forma como se están robando el río; son personas indolentes con estos pescadores y están cometiendo un delito contra el ambiente, pues les causan la muerte a aves y animales que llegan a esta zona y ahora no encuentran agua”, dice Pérez.

Según lo manifestado por el funcionario la autoridad ambiental ya tiene evidencia de los abusos cometidos en siete fincas que captan el agua sin permiso y están a la espera que proceda lo más pronto posible.

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