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Cuatro días después de que le fuera obstruido el paso al Cauca desde el proyecto Hidroituango, el río retomó su curso y comenzó a fluir a través de una estructura llamada vertedero cuya operación tuvo que acelerarse luego de quedar como la única opción para que el río pasara.

Por
CRISTIAN RUIZ
Enviado Especial

El proyecto de Hidroituango volvió a sumar esta semana nuevos problemas tras el cierre anticipado de la última compuerta de captación por la que se estaba evacuando el agua del río Cauca debido a las presiones que se estaban generando en la estructura y el hallazgo de la oquedad que se identificó a principios del año.

EPM anunció el pasado lunes que la medida se tomó anteponiendo la seguridad de las poblaciones, pero que indudablemente esto tendría un impacto ambiental considerable con la disminución del caudal del río, que nunca se había presentado, lo cual generó una mortandad de peces y afectación a la población.

El gerente de EPM, Jorge Londoño de la Cuesta, en entrevista con HOY DIARIO DEL MAGDALENA y la Agencia Colprensa, habla sobre la nueva emergencia que generó la disminución del caudal del río Cauca, los impactos ambientales y sociales, el estado y futuro del proyecto, entre otros temas.

¿Cuál es el balance que se hace sobre la contingencia de esta semana y que conllevó a una disminución del caudal del río nunca antes vista?

Cuando nos llegó la información el lunes sobre el riesgo que se estaba presentando en la infraestructura de captación, con un posible colapso, se tomó la decisión de cerrar la compuerta sabiendo que esto iba a generar una afectación ambiental aguas abajo y fundamentalmente iba a estar concentrada en la fauna íctica, por lo que contratamos a más 750 pescadores para ayudarnos en el rescate de estos animales.

Estas cuadrillas han logrado mitigar de forma significativa esa mortandad de peces, a tal punto que de cada cinco peces que se rescatan cuatro regresan vivos al río, y solo uno se nos muere. Lo que hemos estimado es que puede haber aproximadamente una tonelada y media de masa corporal de peces que han muerto y la gran mayoría de ellos son especies menores, es decir, lo que popularmente se conoce como sardinas, mojarras, etc.

Pero indudablemente hay una mortandad considerable. ¿Cómo se piensa remediar esa situación?

Tengo que decir frente a esto que una vez superemos la contingencia nosotros vamos a estar repoblando con cifras superiores a la cantidad de especies que encontremos muertas, las cuales estimamos que pueden estar por el orden de las 50.000 y 100.000 unidades, para lo cual vamos a estar resembrando con más de un millón de alevinos para que el río recupere prontamente su condición.

Otras afectaciones han sido las sociales. ¿Cuáles son las medidas que se han tomado para ayudar a las poblaciones aguas abajo del proyecto?

En el tema social nosotros hemos estado muy pendientes de varios temas, como el del suministro de agua potable en las diferentes poblaciones. El río Cauca por la disminución de su caudal podría tener incidencia en los sistemas de acueducto de Caucasia y Nechí y esto era lo que nosotros habíamos identificado. En este primer municipio pusimos a funcionar una planta para evitar que se produzca un racionamiento en su acueducto, mientras que en Nechí hicimos el traslado de la infraestructura de captación a otro sector para que no se presentaran dificultades en el abastecimiento.

La población también asegura que se ha visto afectada económicamente…

Lo que hemos podido observar es que esta disminución de caudales, inicialmente, no ha tenido un impacto significativo puesto que en las riberas del río se dan tres actividades principales como la minería y tuve la oportunidad de sobrevolar todo el territorio y lo que pudimos ver es que la minería artesanal e informal se continúa realizando en la zona. Otra de las fuentes económicas alrededor del río son las personas que recogen material para la construcción como la arena y gravilla y en esta situación la disminución del caudal del río les ha entregado más material para esa actividad.

Los pescadores aseguran que sí se han visto afectados económicamente y que su actividad a futuro ya no será la misma…

En los últimos 10 meses, el río Cauca estuvo con unos caudales en condiciones normales, tanto en verano como en invierno, y además el río ha venido más limpio que en años anteriores, porque con el embalse se detiene un poco los materiales que vienen de aguas arriba. Es por eso que su comportamiento ha sido muy normal y estable, por lo que con las aguas más limpias se ha generado un mayor suministro de peces que en años anteriores. La subienda que reportaba el río era muy buena y no hemos encontrando una mortandad significativa de especies mayores, que son las que comúnmente se pescan, y por lo tanto no se ha afectado significativamente la actividad.

¿El hallazgo de la oquedad hace que aún no se tenga el control total del proyecto?

Al suspender el paso de agua por casa de máquinas y cuando entremos a desinundar esta estructura, quitar el sedimento y evaluar sus daños, lo cual nos tomaría dos meses, vamos a poder ingresar internamente a esa oquedad y hacer una evaluación geológica y el tratamiento necesario para rellenarla y evitar que la misma prospere para poder controlar la estructura interna del sistema. Nosotros tuvimos que tomar una decisión ética frente a la situación que se nos estaba presentando con esta oquedad y es que debíamos garantizar la seguridad de la población, ya que teníamos un riesgo latente de que la estructura de captación fallara por las presiones que se estaban generando y se nos fuera por ahí el agua del río Cauca sin ningún control. En términos de estabilidad del macizo rocoso y de las variables de la presa y el vertedero, hemos tenido una completa normalidad.

Es decir que la prioridad ahora está concentrada en casa de máquinas…

Nosotros tenemos que seguir trabajando simultáneamente en varios frentes y tenemos que seguir haciendo el realce de la presa, porque tenemos que llegar a la cota 435 y hoy la tenemos en la cota 418, por lo que tenemos que subirla 17 metros más, algo que estaremos haciendo en los próximos meses.

Desde mayo del año pasado el proyecto ha estado en una constante incertidumbre. ¿Existen probabilidades de nuevas emergencias como una creciente?

Cada hito que vamos superando es precisamente para ir disminuyendo el riesgo para las comunidades aguas abajo. Nosotros somos conscientes del trabajo que venimos realizando y el haber fortalecido la presa nos elimina el riesgo de una avalancha, poner en funcionamiento el vertedero nos elimina el riesgo de crecientes porque podemos regular los caudales del río. Otro de los aspectos importantes es el haber eliminado el paso de agua por casa de máquinas, porque nos evita un deterioro del macizo rocoso lo cual le da una estabilidad a la obra. Ahora estamos avanzando en el taponamiento de los túneles de desviación y por eso cada día que va pasando el riesgo para las comunidades es cada vez menor.

El viernes se dio apertura al vertedero. ¿Esta estructura está diseñada para aguantar ese flujo de agua que será por varios meses?

El vertedero estuvo funcionando por 47 días el año pasado y una de las razones por las cuales dejamos bajar el nivel del embalse era para evaluar cómo se había comportado este sistema durante ese periodo, para ver si había alguna irregularidad o deformación y afortunadamente no tuvimos ninguna anomalía y tuvo buen funcionamiento. Por eso tenemos la confianza de que su operación no va a tener problemas en el futuro.

A nosotros se nos presentó una contingencia con el taponamiento del túnel desde el año pasado y a raíz de eso hemos tenido todas estas contingencias en los últimos 10 meses. Tengo que decir que toda nuestra actuación ha estado concentrada en preservar la seguridad y las vidas de las comunidades aguas abajo. Si en algún momento alguna decisión tiene impactos sobre el medio ambiente, está basado sobre ese principio y en ese sentido creemos que las autoridades entenderán todas nuestras actuaciones.

¿Cuál ha sido el impacto a EPM en materia de costos por todos estos problemas con el proyecto?

En el balance del 2018 nosotros provisionamos una cifra de 260.000 millones de pesos para atender toda esta contingencia y para el 2019, una vez realicemos la evaluación de casa de máquinas y todos los activos que allí estaban, tendremos que dar de baja para ver a qué cifra puede ascender, la cual puede estar cercana a los 300.000 millones de pesos.

¿Qué mensaje le envía al país y principalmente a las poblaciones afectadas aguas abajo del proyecto?

El mensaje es que reiteramos que todas las decisiones que hemos tomado en estos diez meses han tenido como premisa fundamental respetar y preservar la vida de todos los seres humanos y es una situación que hasta el día de hoy hemos logrado. Esta contingencia puede ser declarada como una de las más grandes que ha tenido Colombia en toda su historia y lo que tenemos es que darles la tranquilidad a las poblaciones de que todas las decisiones que tomemos estarán fundamentadas en respetar la vida de los ciudadanos y haremos todo lo posible para mejorar las condiciones de las poblaciones en un futuro./ Colprensa

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