Escaleras y plaza de La Catedral son dormitorios a ‘cielo abierto’

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Personas en condición de calle utilizan la parte exterior de La Catedral de Santa Marta como un ‘dormitorio a cielo abierto’ y lo que es peor realizan sus necesidades fisiológicas en ese sitio. /LUIS PARRA.

Este fenómeno social es grave porque deteriora la imagen de una ciudad turística con alta presencia de visitantes extranjeros.

Un rechazo rotundo a los actos bochornosos que realizan algunas personas en condición de habitantes de calle hicieron los fieles católicos al denunciar que no solo duermen en la parte exterior de La Catedral sino que realizan sus necesidades fisiológicas allí.

La denuncia pública se hizo ante la proliferación de mendigos y en algunos casos de personas que han llegado desde Venezuela y no han encontrado un lugar para guarnecerse por las noches. Por esa razón se han visto obligadas a buscar refugio en los parques o plazas públicas del Centro Histórico de Santa Marta yLa Catedral no es la excepción.

En la parte externa del emblemático lugar, en las escalinatas e inclusive en las bancas que están instaladas en la plazoleta de La Catedral es común observar a hombres o mujeres durmiendo a la intemperie sin importar el frío de la noche y como no tienen cama ni sábanas usan cartones o trapos.   

Aunque la mayoría de fieles, devotos y hasta comerciantes del sector rechazan este deprimente drama, algunos pocos son conscientes que estas personas sin dolientes llegan allí abatidas después de sortear las vicisitudes propias que viven a diario en la ‘selva de cemento’ quizás para llamar la atención o advertir que necesitan una mano amiga o solidaria.

Tampoco es menos cierto que este fenómeno social es grave porque deteriora la imagen de una ciudad turística con alta presencia de visitantes extranjeros, por eso deben activarse las alertas tempranas en la administración local para que se puedan acometer programas conjuntos con otras entidades del Estado en especial de atención psicosocial y frenar la situación antes que sea demasiado tarde.

En la actualidad avanza una labor humanitaria digna de resaltar: el Comedor San Juan de Dios ubicado en la carrera 2 en la parte de atrás de la Capilla del mismo nombre, en donde varias personas en condición de vulnerabilidad social reciben a un precio mínimo un alimento balanceado y una ayuda espiritual para sus vidas.

INFORMALIDAD CRECIENTE

Es válido mencionar que la permanencia de migrantes venezolanos en Santa Marta ya supera las 30 mil personas, de las cuales muchas de ellas se han sumado a varias actividades informales como la venta de tinto, frutas, bolis, agua, churros, mientras otras mujeres hacen maquillaje o cejas permanentes en cualquier esquina de la Avenida Campo Serrano, entre otras labores.

Según los datos que lleva la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) los índices de informalidad en Santa Marta superan el 60% lo que se constituye en una competencia muy fuerte para los empresarios formales que ya sienten el impacto del fenómeno migratorio.

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