Del desarrollo humano y su importancia

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Vivimos, lo cual es innegable, una profunda crisis de relación y coexistencia, de contenidos y constructos estructurales propios, de falta de liderazgos y educación óptimos, de comportamientos éticos, de actitudes sociales edificantes hacia la convivencia, que obligan a reflexionar sobre realidades particulares y a producir conocimientos apropiados, con los cuales cumplir debidamente instituciones gubernamentales y ciudadanía con la misión que les compete como actores sociales, importando desmontarse un tanto de las verdades globales y montarse mayormente a las problemáticas de nuestros barrios, comunas, localidades, municipios, lo que es un reclamo permanente de la población por seguir sin solución, debiendo ser parte integral y transversal de todas las agendas gubernamentales y sociedad civil en general .

Tenemos la obligación inevitable de repensarnos como sociedad, reconstruirnos como territorio, visualizar grandes procesos de cambio, ir más allá del diagnóstico, materializar salidas, dejar atrás lo abstracto, lo teórico y abrazar las sendas de pragmatismo con miradas múltiples. Avanzar en la formulación de planes de desarrollo con lineamientos coherentes, totalizadores y metas temporales, en vía a procurar una profunda sensibilización sobre el papel que le corresponde a los territorios como motor de desarrollo.

Requerimos objetivos, propósitos, competencias, métodos, pertinencias y oportunidades. Procesos que ayuden a despertar, cualificar y cuantificar, Ser incluyentes. Abordar temas cruciales. Despertar el entusiasmo hacia la innovación y la creatividad ciudadana y comunitaria, coserlas a todos los procesos, amalgamar una nueva relación entre la sociedad y las instituciones, asumir el cambio en cuanto a estructurar replanteamientos de manera importante y abrirnos espacios para que exploremos nuevos, rentables y sustanciales rumbos. Construir y reconstruir de manera permanente. Estar a la altura de las responsabilidades que nos competen. No actuar como autómatas reproduciéndonos sin mayor esfuerzo en bien de la salud de nuestra cohesión social, a fin de todos remar en una misma dirección de progreso integral.

Si queremos de verdad aportar, salirnos de lo común, ser inconformes con seguir la corriente, debemos apuntar a tomar en cuenta nuestra realidad, conocernos y conocer a los demás en términos de respeto y convivencia; estimular la reflexión y el debate inteligente en torno a los asuntos importantes que nos atañen. Articular procesos productivos a la gestión de Gobierno que ayuden a identificar las realidades locales y regionales en la búsqueda de sinergias para el desarrollo. Reconocer a quienes predican con su ejemplo en el campo de la administración, gestión y gerencia públicas, haciendo que sea rentable desde el punto de vista social el ser honesto, lo mismo que trabajar sin descanso el concepto de región como hecho movilizador de desarrollo.[email protected]

*Abogado

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