Urgencia humanitaria en Siria por llegada de civiles que huyen de reducto de EI

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Las fuerzas antiyihadistas apoyadas por Estados Unidos esperan ver a los últimos civiles abandonar el reducto sitiado del grupo Estado Islámico (EI) en el este de Siria, mientras que la ONU llama a un esfuerzo humanitario urgente para los desplazados.

“Tenemos un corredor abierto” para permitir salir a los últimos civiles, indicó el sábado a AFP Adnan Afrin, un portavoz de las Fuerzas Democráticas Siria (FDS), alianza de combatientes árabes y kurdos que lanzaron una ofensiva para terminar con el “califato” autoproclamado de Estado Islámico.

“Esperamos la llegada de muchos civiles, pero ello depende de los combatientes de EI, si les dan la posibilidad de salir” o no, agregó el portavoz en el campo petrolero de Al Omar, base de las FDS.

Aún hay unas 2.000 personas presentes en el medio kilómetro cuadrado que controla EI en Baghuz, pueblo situado en una llanura árida en el confín oriental de Siria, según las FDS.

Rodeados desde hace semanas los últimos combatientes yihadistas rellenaron de minas todo el sector e impedirían huir a algunos civiles con el objetivo de retrasar la ofensiva final de las FDS.

Sólo el viernes más de 2.000 personas, en su mayoría mujeres y niños generalmente vinculados a los yihadistas, huyeron de Baghuz y alcanzaron las líneas de frente de la fuerza árabo-kurda.

Una de las que huyó, Jadija Ali Mohammad, contó a AFP las condiciones de vida deplorables en el enclave luego de semanas de bombardeos.

Maridos muertos

“Vivíamos en carpas comiendo pan de salvado. Con mis tres hermanas no teníamos suficiente dinero para pagar a los guías y salir antes. Nuestros maridos murieron en la batalla”, contó esta mujer siria de 24 años.

En uno de los puntos para recibir a los civiles montados por las FDS, justo fuera de Baghuz, cuyo fin es controlar a los que huyen y aislar probables yihadistas, AFP pudo ver el viernes a centenares de mujeres y niños reclamando comida, entre ellos extranjeros.

En 2014 los combatientes de Estado Islámico lograron controlar un importante territorio a caballo entre Siria e Irak. Gestionaban campos petroleros y ciudades importantes. Miles de extranjeros, hombres y mujeres, a veces adolescentes, se unieron entonces a la organización ultrarradical que autoproclamó un “califato”.

“La llegada repentina” de hombres, pero sobre todo mujeres y niños que huyen de Baghuz plantea “desafíos enormes”, advirtió la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en un tuit el viernes por la noche.

Las mujeres y los niños son enviados hacia el campamento de desplazados de Al Hol en el noreste de Siria. El viaje lo hacen en camiones para transportar ganado.

La ONG, Comité Internacional de Rescate (IRC) indicó el viernes que el balance de personas fallecidas en esos traslados o poco después de llegar a Al Hol ascendió a 69. La OCHA evoca más de 60 muertos.

La ONU y sus socios “van a aumentar de manera urgente su esfuerzo para evitar otros fallecimientos”, indicó la OCHA.

Pero las condiciones son muy difíciles en este campamento sobrepoblado que acoge más de 40.000 personas. “Se necesita con urgencia carpas, artículos sanitarios, medicamentos”, alertó la OCHA.

Sólo el viernes, 2.500 personas que habían huido del sector de EI en Baghuz los días anteriores, llegaron al campamento. Entre ellos 20 niños solos, algunos de dos o tres años, según el IRC.

“Hay una necesidad urgente de agua y alimentos, muchos esperan asistencia médica de manera urgente”, lamentó Misty Buswell, una responsable para Medio Oriente de la ONG.

La guerra en Siria comenzó en 2011. Desde entonces más de 360.000 personas murieron y millones de personas tuvieron que abandonar sus hogares.

 

AFP

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