Represión y dolor en la frontera en medio de la entrega de ayudas

299
[themoneytizer id=”22300-1″]

Incertidumbre, llanto, súplicas y fuerte represión marcaron la tensa situación que se vivió este sábado en los diferentes pasos fronterizos que comunican a Norte de Santander con Venezuela. Desde muy temprano, miles de personas, la gran mayoría ciudadanos del vecino país, se reunieron en los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, para intentar ingresar en una cadena humana la ayuda humanitaria que el presidente de Colombia, Iván Duque, entregó al mandatario interino de Venezuela, Juan Guaidó, un objetivo que al cierre de este artículo no se había conseguido.

Con el pasar de las horas, el puente Simón Bolívar fue uno de los pasos que definieron la jornada. Allí, poco después de las siete de la mañana, cuatro miembros de la Guardia Venezolana cruzaron la frontera y solicitaron ayuda a las autoridades colombianas, en medio de confusos hechos en los que una mujer sufrió heridas en su rostro.

“Lo que hicimos hoy lo hicimos por nuestras familias, por el pueblo venezolano, recibimos las garantías del presidente interino Juan Guaidó. El momento es ahora”, fueron las declaraciones de uno de los cuatro uniformados, el teniente Richard Sánchez, tras su decisión de venir a Colombia.

Pero lo que en principio muchos vieron como el comienzo de una esperanzadora racha de deserciones, terminó sumando solo un par de decenas de retiros de uniformados (23 al cierre de este artículo), mientras las barricadas en los diferentes puentes se mantuvieron. Ni siquiera valieron las súplicas de los ciudadanos en lugares como el Simón Bolívar.

“Por favor, dejen pasar la ayuda. Permitan esto por sus hijos y los hijos de todos. Ustedes también tienen familia, miren como está el pueblo venezolano, nos estamos muriendo de hambre y ustedes pueden hacer de esta crisis algo peor o ayudar a buscar la libertad”, expresó una mujer venezolana en el límite de la frontera del puente, el cuál permanece totalmente cerrado desde el viernes por orden de Nicolás Maduro.

No obstante, las escenas en este lugar también dejaron ver contrastes que evidencian, desde el punto de vista humano y social, la difícil situación del país vecino. La mayoría de militares en el cordón fronterizo eran mujeres, a quienes se les observó llorar y guardar silencio mientras los miembros de la cadena humanitaria intentaban convencerlas con sus palabras y súplicas de que abrieran la frontera.
“Permitan el ingreso de la ayuda humanitaria, no habrá represalias. Por favor, dejen pasar la ayuda humanitaria. El presidente Guaidó ha asegurado que ustedes tendrán protección, pero por favor den paso”, decían los voluntarios.

Pese a esto, ya en horas de la tarde, la tensión en los puntos fronterizos, en particular en el puente Simón Bolívar, comenzó a incrementarse y por momentos desencadenó enfrentamientos entre la Guardia Venezolana y los voluntarios, quienes intentaron abrir camino para el paso de los camiones con la ayuda humanitaria.

Pero fueron recibidos con gases lacrimógenos, un hecho que generó un profundo caos en el paso internacional, en el que – según testigos – varias personas resultaron heridas, incluso niños.

“Esos camiones van cargados de medicamentos y no los quieren dejar pasar – afirmaban  las personas –. Se ha intentado negociar con ellos y no permiten nada. Estábamos ingresando con los camiones y nos atacaron, solo queremos ayuda humanitaria para Venezuela”.

 

Francisco de Paula Santander, quemas y disturbios

El puente Francisco de Paula Santander, que une a Colombia con la población venezolana de Ureña, fue el lugar donde se dieron mayores brotes de violencia. Desde muy temprano, manifestantes se enfrentaron con la policía venezolana del otro lado de la frontera e incluso quemaron un bus de servicio público.

Sobre el puente, la situación más difícil comenzó con la llegada de los camiones cargados con la ayuda humanitaria, dos de los cuales fueron quemados en medio de enfrentamientos tras el intento de un grupo de venezolanos de pasar el cargamento hacia su país.

Imágenes logradas por los diferentes medios de comunicación apostados en el lugar mostraron a los manifestantes formando una cadena humana para sacar las cajas con medicinas de los vehículos incendiados y salvar las ayudas, en medio de gases lacrimógenos y balas de perdigón, que dejaron varios heridos.

Fue una situación similar, aunque más crítica, a la que se presentó en el puente Simón Bolívar, en donde la policía también impidió el paso de los manifestantes con el uso de gases y perdigones.

En medio de toda esta situación, el presidente interino Juan Guaidó manifestó que a pesar de lo ocurrido en los pasos fronterizos, él seguirá intentando liderar la entrega de ayuda humanitaria, de manera pacífica, a través de la frontera de Colombia con Venezuela.

Por su parte, Nicolás Maduro, en medio de una manifestación en Caracas, expresó ante sus seguidores que continuará manteniéndose firme ante “los intentos de invasión” de Colombia y Estados Unidos. “La victoria nos pertenece, para que haya paz habrá justicia. Estamos defendiendo nuestras fronteras y el derecho a ser libres. Estamos dando una batalla por el derecho a la paz. Estoy más duro que la madera, de pie”, dijo Maduro, quien además anuncio el rompimiento de las relaciones con Colombia.

Tienditas, en calma

En el puente de Tienditas, donde el viernes se llevó a cabo el concierto Venezuela Aid Live, la jornada transcurrió en medio de una tensa calma. Desde muy temprano, miembros de la Policía colombiana acordonaron la entrada al puente, mientras a unos cien metros de distancia uniformados de la Guardia Nacional custodiaban los tres contenedores que desde hace varios días bloquean el paso.

No obstante, en un punto retirado del puente, donde fue instalado otro puesto de control, desde las cinco de la mañana decenas de personas se reunieron para intentar llevar las ayudas a territorio venezolano, pues este sería el sitio desde donde saldrían todas las toneladas guardadas en Cúcuta hacia los diferentes puntos fronterizos.

“Salí ayer (viernes) a las tres de la mañana desde Barquisimeto. Llegamos a la frontera, mostramos nuestros pasaportes y carnés fronterizos y entramos a Colombia. A las cuatro caminamos para llegar al concierto y estuvimos acampando anoche aquí, a la orilla del puente Tienditas”, contó Raíz Marina Salazar de Ortíz, una ciudadana venezolana que llegó para tratar de ingresar ayuda humanitaria por este puente.

A las diez y treinta de la mañana, Juan Guaidó dio la autorización para que la ayuda humanitaria saliera y tratara de ser ingresada a Venezuela. Los periodistas se volcaron tras los camiones que salieron de este punto, pero los vehículos no intentaron cruzar Tienditas sino que partieron rumbo a los otros puentes para tratar de entregar los alimentos y medicamentos.

Al otro lado, se veían los miembros de la Guardia Bolivariana alrededor de los contenedores. Ya vienen, van a cruzar, están reunidos, pronto, eran las voces de especulación que se escucharon toda la mañana y hasta después de mediodía, mientras al otro lado de Cúcuta los voluntarios luchaban por entrar las ayudas. En Tienditas, la tensa calma de las primeras horas, se redujo a sólo calma.

Cúcuta Colpensa

[themoneytizer id=”22300-28″]
También podría gustarte