El dolor de los venezolanos heridos por tropas de Maduro

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Edinson habla con esfuerzo, porque le cuesta respirar. Marcos casi pierde un ojo. A ambos los hirieron perdigones disparados este sábado por militares venezolanos cuando intentaban disolver manifestaciones que exigían dejar pasar ayuda humanitaria en la frontera de Venezuela con Colombia.

A Edinson Cisneros una munición le perforó el pecho durante los disturbios que estallaron en la ciudad venezolana de Ureña. Con un tubo en la nariz, sentado en una camilla, este manifestante mostró sus heridas: laceraciones de proyectiles de goma en el costado izquierdo del torso, un brazo y una pierna. Y una herida abierta en el abdomen.

Tiraron gases lacrimógenos, demasiados, no aguantó la gente y perdimos fuerzas. Y cuando estábamos tratando de agarrar aire, nos llegaron y nos acribillaron”, relató a la AFP este joven de 24 años.

La marcha, integrada por cientos de personas, pretendía dirigirse al puente Francisco de Paula Santander, que comunica Ureña con la ciudad colombiana de Cúcuta, bloqueado por agentes de la militar Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

A unos kilómetros de allí la situación se podía calcar. Marcos Blanco esperaba con el pecho descubierto en el lado colombiano del puente Simón Bolívar, principal paso entre las dos naciones y que lleva a la ciudad venezolana de San Antonio. Sus amigos intentaban convencerlo de recibir atención médica.

Tapaba su ojo derecho con un trapo cada vez menos blanco. De un pequeño orificio debajo de su ceja salían gotas de sangre. Un perdigón de la GNB lo impactó de frente cuando junto a decenas demandaba que abrieran paso a los camiones cargados con insumos básicos en Cúcuta.

“Es como si te pegaran con un bate en la cabeza”, cuenta este venezolano de 29 años que trabaja en la urbe colombiana como vendedor ambulante.

MUCHA ADRENALINA

En ambas localidades la situación era tensa desde que salió el sol. En Ureña, los manifestantes pedían que los dejaran cruzar la frontera para ir a trabajar antes de que estallaran las bombas con gases. En Cúcuta, a la represión la antecedió el cruce de una tanqueta de la policía venezolana con tres desertores adentro que arrolló a una mujer que cruzaba el Simón Bolívar.

Mientras Edinson luchaba por no perder el conocimiento, Marcos accedía a ser atendido por auxiliares médicos. “Estaba caminando como un sonámbulo (…). Todavía estaba activo porque mi cuerpo tenía mucha adrenalina”, aseguró Edinson.

La ayuda humanitaria fue gestionada por Juan Guaidó, jefe parlamentario reconocido como presidente interino de Venezuela por medio centenar de países. El líder opositor había dicho que las medicinas y alimentos cruzarían las fronteras, “sí o sí”, este sábado.

El gobierno de Nicolás Maduro se negó de plano a aceptarla, al denunciar que se trata de una fachada que esconde el inicio de una invasión militar liderada por Estados Unidos para derrocar al mandatario socialista.

“Ellos están resistiendo, ellos no quieren que pase la comida, seguramente por órdenes”, apuntó Marcos.

UREÑA AFP

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