Asentamiento Naara Kajmanta busca legalización de predios

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Naara Kajmanta significa madre Tierra. Y llegar allá es toda una aventura porque después de un recorrido de 25 minutos en auto de gran cabina que entra a una trocha destapada a Puerto Mosquito se deben recorren a pie 10 minutos más.

Francia Carmona, cabilda indígena de Naara Kajmanta, afirmó que esa comunidad hace parte de la Localidad 3 del Distrito de Santa Marta y que les urge legalizar ese territorio que es reconocido como un resguardo indígena lo cual permitiría recibir ayudas del Gobierno.

Con el propósito de apostarle a la legalidad y lograr la titulación de los predios que disfrutan desde hace varias décadas el pueblo Ette Ennaka de la comunidad indígena Naara Kajmanta recibe el acompañamiento y asesoría del jurista Jaime Cárdenas.

Y es que ese territorio indígena es una muestra de la exuberante riqueza natural que rodea la Sierra Nevada de Santa Marta y que la gran mayoría de samarios desconoce e inclusive no alcanzan a dimensionar las potencialidades agrícolas, turísticas y de desarrollo sostenible que encierra.

De acuerdo a lo expresado por Cárdenas quien asesoró desde la Alcaldía todos los procesos de legalización y titulación de predios en Santa Marta, lo más valioso de esa vivencia fue conocer de cerca a las comunidades, barrios, asentamientos y zonas urbanas para que entraran a la vida jurídica y puedan gozar de los beneficios del Estado.

‘‘Seguimos en esa apuesta buscando la manera de unirnos, de cohesionarnos más con nuestros orígenes, con los ancestros y con la Madre Tierra encontrando capacidades para ayudar a este pueblo, es así como también hemos logrado conseguir una oportunidad de estudios a los jóvenes de acá gracias a un convenio con la institución Cetecos e igualmente con el Sena para que aquellos que no tenían los recursos puedan capacitarse’’, resaltó el jurista.

Al destacar las potencialidades agrícolas del territorio, Cárdenas expresó que con el apoyo de algunos ingenieros agrónomos vinculados a Asohofrucol se brindará asesoría en el cultivo del mango lo que constituirá un paso significativo en la contribución al cambio de las condiciones de vida.

‘‘Tenemos 500 años con una deuda con nuestros ancestros y es el momento de empezar a pagar esa deuda porque este territorio indígena que estamos pisando hoy es un suelo sagrado, y es sagrado porque es el suelo que ha sido protegido para la conservación natural. Esta comunidad de los Chimilas merece todo el apoyo institucional y en eso no escatimamos esfuerzos porque ese en mi empeño y decisión’’, indicó.

Según Cárdenas existen algunos inescrupulosos que piensan en que los indígenas no tienen dolientes ni defensores y están equivocados porque él mismo asumió directamente los contactos con la Agencia Nacional de Tierras para iniciar el proceso de legalización de esos predios y evitar más invasiones ilegales.

A su turno Francia Carmona, cabilda indígena de Naara Kajmanta, afirmó que esa comunidad hace parte de la Localidad 3 del Distrito de Santa Marta y que les urge legalizar ese territorio que es reconocido como un resguardo indígena lo cual permitiría recibir ayudas del Gobierno.

Al referirse a las necesidades más urgentes de la comunidad, la cabilda enumeró varias entre ellas la implementación del Plan de Alimentación Escolar (PAE), reforzar el programa de 0 a 5 del Bienestar Familiar, apoyar a un grupo de 30 mujeres artesanas que no tienen un sitio digno para tejer sus mochilas y otros productos tejidos a mano.

‘‘Aquí estamos en un completo abandono, nuestros niños y niñas no cuentan con un lugar donde puedan recrearse, jugar o hacer actividades divertidas. Necesitamos también la ayuda del Gobierno para un transporte a nuestros jóvenes estudiantes de bachillerato que residen en Puerto Mosquito ya que se vienen a pie al colegio y el trayecto es muy distante. Nuestros bachilleres requieren un apoyo para ingresar ya sea a la universidad o al Sena’’, comentó la cabilda indígena.

Es válido mencionar que la comunidad Naara Kajmanta espera más apoyo por parte de las autoridades de Policía o Ejército Nacional entregando alguna dotación a los indígenas que prestan el servicio de guardia en esa jurisdicción ya que no tienen ni bolillos o chalecos de identificación.

Las autoridades tradicionales también están huérfanas del apoyo distrital y en el caso del médico no cuenta con una remuneración digna, sin embargo su abnegada labor es apreciada entre los miembros de esa comunidad indígena.

TIERRA NO TAN FÉRTIL

De acuerdo a lo expresado por la cabilda Francia Carmona, las extensiones de tierra que integran ese territorio no son tan fértiles por falta de agua aunque existen algunas áreas cultivadas con yuca, maíz, plátano, ñame, batata y frijol. Lo que más predomina es el cultivo de mangos.

El acceso a la comunidad indígena Naara Kajmanta es una aventura natural porque se llega caminando hasta allá luego de un recorrido de 25 minutos en auto de gran cabina que entra a una trocha destapada a Puerto Mosquito. El camino de herradura angosto apenas cuenta con tramos cortos en placa huella aunque el paisaje es único con grandes peñascos, árboles frondosos, se oye el río y también el trinar de los pájaros.

En un árbol se advierte el aviso: ‘Comunidad Indígena Naara Kajmanta territorio indígena. Prohibida la entrada sin el permiso de las autoridades tradicionales’. Como fui invitado inicié la travesía no sin antes sorprenderme con los vestigios estructurales de lo que en otrora fue la primera planta de generación eléctrica en Santa Marta.

Después de una caminata de 10 minutos se llega a la comunidad donde los niños, niñas y jóvenes se muestran alegres y anfitriones. Tienen un paraíso enclavado en la montaña donde la brisa suave refresca el ambiente. Hay una escuela, piedras juntas donde cocinan, casonas, árboles de totumo, plátano, el río, peñascos y mujeres tejiendo.

Sin duda podría ser un excelente producto turístico de talla internacional con una buena capacitación a los indígenas para que sean ellos mismos los guiadores, interviniendo el camino de acceso en placa huella, ubicando avisos de sensibilización ambiental para no arrojar basuras ni plásticos y organizando las ofertas con puntos de venta.

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