Una mirada al taller del maestro Fernando Botero

547

Su hija, Lina Botero habla de la importancia del documental dedicado a su padre: ‘Botero: una mirada a la vida y obra del maestro’. /COLPRENSA

[themoneytizer id=”22300-1″]

 

Por:

SERGIO

VILLAMIZAR D

De Fernando Botero muchos pueden pensar que todo se ha dicho y de él todo se sabe. Ahí está el valor de ‘Botero: una mirada a la vida y obra del maestro’, una obra documental que explora el largo recorrido de uno de los máximos artistas del arte universal y de su impacto mundial.

Es una producción cinematográfica en la cual se muestra su faceta más íntima, desde la pintura,  la escultura, así como el Botero filántropo y el artista colombiano más grande de todos los tiempos. Celebra el legado del maestro, ícono de la plástica latinoamericana que completa 70 años de carrera este 2019, a través de más de 300 de sus obras.

Tras su recorrido por festivales de Morelia (México), Festival Internacional de Cine Palm Springs, Festival Internacional de Cine de Miami, Festival Internacional de Cine de Montreal Artfifa y recientemente Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias.

Este documental llegará, del 11 al 19 de abril, a las salas de Cine Colombia de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Ibagué, Villavicencio, Manizales, Armenia, Popayán, Pereira y Montería.

Es una producción cinematográfica en la cual se muestra su faceta más íntima, desde la pintura, la escultura, así como el Botero filántropo y el artista colombiano.

Lina Botero Zea, su hija, fue la productora de este documental y habla de cómo fue la realización de este ambicioso proyecto, que llegará a las salas de cine del país en el mes de abril.

Detrás del maestro

¿Cómo inició la idea de hacer este documental?

Empezó a raíz de la exposición de las obras de Fernando Botero en China en 2015. Invitamos, entre otras personas, al canadiense Don Millar, en una exposición itinerante en distintas partes del país que terminó en Hong Kong.

Don Millar quedó tan impactado con la acogida de las obras de mi padre en una cultura tan diferente a la nuestra, que al mes nos reunimos en México para decirnos que quería hacer un documental sobre la vida y obra de mi padre, haciéndolo de la mano de la familia, porque era la única forma que él sentía que podía captar la esencia de  creación.

Aceptamos inmediatamente, no sólo por conocer su talento, también porque nos parecía que más allá de la cantidad de documentos audiovisuales que se han realizado sobre mi padre, siempre se quedaban cortos o no son de fácil acceso al público. Así, era importante recuperar todos esos archivos e incorporarlos.

 

¿Cómo fue el desarrollo del documental?

Fue un trabajo de dos años desde que empezamos a definir cuáles eran los temas que se debían tocar y el hilo  conductor de la película, para luego iniciar 19 meses de grabación en nueve ciudades del mundo. Creo que así logramos lo que queríamos.

Uno de los puntos claves a lo largo del documental es una bodega de Fernando Botero en Nueva York…

Yo sabía que existía la bodega de mi padre en Nueva York, pero nunca había estado ahí y mi padre no abría las puertas de esa bodega hace 40 años. Esto coincidió que estábamos vendiendo el apartamento en Nueva York y recuperando todas las cosas que había allí, entonces todo fue extraordinario, porque luego abrimos esa bodega y encontramos obras muy características de una etapa muy especial de la obra de mi papá.

 

¿Qué fue lo que más le llamó la atención de lo que encontró allí?

Muchas cosas, pero me llamaban mucho la atención las notas de pie de página que son extraordinarias, donde se ve la lucha del artista, su frustración, sus convicciones y todo lo que estaba sucediendo con él en ese momento.

 

¿Esto lo hizo junto a su hermano Juan Carlos, quien ha escrito sobre la obra de su padre?

Juan Carlos escribió un libro realmente único sobre la obra de mi padre, y todo lo que hacemos lo hacemos en común acuerdo los tres de manera muy unida. Juan Carlos y yo abrimos esa bodega para volver a descubrir piezas o que no conocíamos o no recordábamos, como uno de los más bellos cuadros de Pedrito, los que mi padre creó y que fue el último cuadro que él hizo teniendo a mi hermano Pedro en vida. Por razones emocionales él no había querido abrir esa bodega y lo hicimos nosotros.

 

¿Qué opinó su padre de todo esto?

Todo esto a mi padre le produce una mezcla de emociones. Por un lado curiosidad, pero también hay capítulos en su vida que él prefiere cerrar, porque son muy dolorosos, como el tema de mi hermano Pedrito, siempre le cuesta demasiado.

 

¿Sigue su padre con la disciplina al pintar?

Todos los días de la vida, lo llamas un sábado o un domingo y está en el taller, porque es lo que más placer le produce, porque dice que “pintar es como comer helado de chocolate”. Es lo que hace todos los santos días y actualmente con más razón le aburre las inauguraciones y todas las cosas sociales que le toca hacer alrededor de su trabajo. Por eso, esa parte que le interesa menos nosotros la hacemos.

 

¿Por qué hacer un documental sobre Fernando Botero?

Habían muchas cosas que el público no conoce y nos parecía interesante que se supieran, como que las donaciones que hizo a Colombia, cuando él la fue a entregar, pensó que faltaban piezas de ciertos artistas que valía la pena incluir, así que las buscó, las compró y las incluyó en las donaciones a Medellín y Bogotá.

También hay cosas que no están en el documental, como el comedor en el Chocó donde se alimentan 600 personas dos veces al día, así como un ancianato fuera de Bogotá, donde viven 300 personas, que él mantiene. Mi padre es una persona muy pudorosa y como todo gran artista, prefiere que su obra hable por él, por eso, el documental lo vio en un computador y no en una pantalla gigante, el cual le fascinó.

 

¿Qué espera él de este trabajo documental?

Lo que más le emociona es que en el estreno en Medellín haremos un acto público gratuito para la gente.

 

¿En Colombia somos realmente conscientes del artista y su impacto que ha logrado Fernando Botero?

No sé si en Colombia somos o no conscientes del impacto artístico de Fernando Botero en el mundo. Lo realmente importante para mi papá es que cualquier persona, de cualquier condición económica, se puede parar frente a una de sus obras y pueda sentir diferentes sensaciones. Su obra se comunica directamente con el público sin necesidad de explicación, lo cual trascenderá en el tiempo, y dentro de muchos años, cuando mi papá no esté entre nosotros, su obra si lo estará, para que produzca algún tipo de emoción.

 

¿Qué piensan los nietos del legado del abuelo?

Los nietos lo admiran y siguen su ejemplo de hombre que superó grandes obstáculos para hacer lo que quería hacer, porque es muy fácil ver al Fernando Botero de hoy y pensar que siempre todo fue así. El documental muestra ese camino. /[email protected]

[themoneytizer id=”22300-28″]
También podría gustarte