Alternativas del agua samaria

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Santa Marta la ciudad más antigua de Colombia, tiene aproximadamente quinientos mil habitantes y un flujo de visitantes anuales mayor a tres cientos mil, situación que la cataloga como una de las ciudades más visitadas de Colombia. Sus playas y la cercanía a la Sierra Nevada de Santa Marta, la convierte en un tesoro para todos aquellos que amamos la naturaleza. Todas estas ventajas la ubican como un atractivo turístico de talla mundial.

A través de la historia los Samarios y visitantes se han visto afectados por la ineficiencia en la prestación de los servicios públicos, especialmente el suministro del agua.

En sus inicios el servicio de agua potable de la ciudad se surtió del río Manzanares y otros ríos aledaños. Con el tiempo se afectaron adversamente sus caudales, y se incrementó la población, lo que convirtió en ineficiente el suministro de agua. Los ríos de la Sierra Nevada presentan el mismo panorama. Incluso la suma de sus caudales utilizables no logra suplir el déficit de esta población.

Ante la escasez del recurso hídrico proveniente de los ríos que bajan de la Sierra Nevada, se han presentado diferentes opciones que buscan solución definitiva a la problemática del agua potable, y para ello se ha propuesto diferentes opciones.

Algunas de estas soluciones pasan por invertir en la optimización de las bocatomas de los ríos cercanos, generando esto cierto malestar en las poblaciones vecinas, por cuanto el recurso no es suficiente ni siquiera para las poblaciones que de allí se surten, y en este caso compartirlo con Santa Marta es impensable.

Cuando la población samaria era pequeña, la solución de pozos profundos fue una alternativa. Éstos llevaron entonces un aporte importante que se soñaba era la solución definitiva a esta problemática.

Años más tarde, cuando la población siguió creciendo, y las condiciones climatológicas cambiando, el subsuelo empezó a alcanzar su cota máxima de explotación de agua. Es decir que la demanda que era extraída empezó a superar la capacidad de recarga de dichos pozos, y la cuña marina (el agua salada subterránea en cercanía de las playas) avanzó hacia el subsuelo del continente aumentando la salinidad de los pozos.

En los últimos años ha tomado fuerza la idea de una planta desalinizadoras por ósmosis inversa para abastecer la población. Las primeras referencias cuando hablamos de plantas desalinizadoras por ósmosis inversa tienen que ver con países o zonas donde el recurso hídrico superficial es muy escaso o nulo como en Israel.

La desalinización por ósmosis inversa es de las últimas alternativas en ser consideradas para el suministro de agua a las poblaciones, ya que los costos tanto de adquisición como de operación de las plantas, superan ampliamente los de los sistemas de tratamiento de agua superficial.

En cuanto a su operación, las desalinizadoras presentan la desventaja de generar una corriente de agua residual altamente concentrada en sales que debe ser dispuesta lo más lejos de la costa, porque genera aumento en la salinidad de las zonas cercanas a su punto de disposición, y de allí la afectación directa a corales, peces, crustáceos y en general a toda la vida marina.

Otro de los puntos importantes en este caso es que en su operación las plantas desalinizadoras consumen en promedio cerca de 3 kilovatios por cada metro cúbico de agua tratada, y según un artículo de la BBC el precio del agua podría rondar los US$ 0,70 el metro cúbico (2100 pesos/m3).

No creo que exista autoridad ambiental que conceda un permiso de este tipo existiendo alternativas de agua superficial.

Otra de las alternativas que se encuentra con excelente opción de ser implementada, está radicada en la alcaldía de Santa Marta desde hace ya algún tiempo, y su concepción se basa en llevar el agua desde el Río Magdalena.

De hecho existe un documento estudio elaborado por la Universidad de los Andes a un costo cercano a los mil millones de pesos, en el cual se reconfirmó que la solución definitiva a la problemática del agua es la toma y transporte desde el río Magdalena hasta la ciudad de Santa Marta.

Esta solución logra enviar el agua necesaria para la ciudad, y podría ser implementada en uno o dos años sin traumatismos para las finanzas de la nación, el departamento ni el distrito, pues es una APP de iniciativa y financiación exclusivamente privada en la cual se suministrará el agua con una cobertura del cien por ciento a más de treinta años.

Los costos energéticos de este sistema de suministro de agua se calculan en menos de cero punto cinco (0,5) kilovatios por metro cúbico.

Es un hecho importante que en opinión de los expertos que si existe agua superficial de calidad apropiada y en cantidad suficiente, siempre es preferible utilizar esta alternativa.

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