Historia de dos paros

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En junio de 2016 el país sufrió dos paros simultáneos. Uno, por parte de los indígenas del Cauca, que bloqueó la vía Panamericana; y el otro, por parte de las asociaciones de camioneros, que suspendieron el transporte de carga en todo el país.

Ambos constituían reiteraciones de paros pasados. Desde 1995 los camioneros habían utilizado su poder para extraer concesiones del gobierno. La primera, una tabla tarifaria oficial, que cartelizaba la actividad de transporte de carga. Esto hizo que transportar un container entre Shanghái y Buenaventura fuese más barato que traerlo desde allí a Bogotá. La segunda era un programa de chatarrización donde solo era posible introducir un camión nuevo si salía del mercado un camión viejo, el llamado 1 a 1, lo que impedía el ingreso de nuevos competidores.

Los indígenas caucanos, por su parte, habían empezado sus movilizaciones en 1999, bloqueando la vía Panamericana. Esto ha ocurrido en 40 ocasiones desde 1986, más de una vez al año. Sus reivindicaciones fueron variando con el tiempo, en la medida en que sus actos de fuerza fueron dando frutos. En un principio pedían extender los resguardos indígenas, hasta que se convirtieron en los mayores terratenientes del país (el 27,6% de toda la tierra colombiana esta en sus manos). Luego, optaron por arbitrar rentas presupuestales, que en cada paro se iban aumentando hasta superar, por casi el doble, los subsidios que se le asignan per cápita a los colombianos más pobres a través del Sisben.

 Los paros de junio 2016 fueron manejados de manera muy diferente por los funcionarios asignados para adelantar la labor. El paro indígena concluyó en un popurrí de acuerdos relacionados con “garantías, justicia, paz, participación, derechos humanos, víctimas, medio ambiente, relación campo ciudad, entre otros”, como señaló el ministro del Interior de la época. Estos no duraron mucho. Un año después, tras un nuevo bloqueo, el gobierno le cedió el 1% del SGP a los resguardos, un monto mayor que el asignado al programa de alimentación escolar de todo el país.

El paro camionero, en cambio, duró 45 largos días. Cuando se levantó, el gobierno había logrado desmontar la tabla de fletes y acabar con el 1 a 1. Los líderes del paro, por su parte, fueron judicializados por actos de corrupción relacionados con el programa de chatarrización. Según el portal La Silla Vacía, el paro camionero de 2016 fue un claro triunfo del gobierno Santos.

Duque afronta ahora su primer paro indígena y no puede permitir que se repita la experiencia del pasado. Por eso, debe mantenerse firme y usar la fuerza legítima del Estado cuando sea necesario. Las vías de hecho no pueden continuar siendo la moneda de cambio para obtener prebendas presupuestales yregulatorias. Las reivindicaciones sociales se deben obtener a través de las instituciones con representatividad democrática, como el Congreso de la República o las gobernaciones departamentales, y no con la quema de vehículos, la muerte de policías y la quiebra de negocios.

*Abogado

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