Minga indígena convirtió el viaje de Cali a Popayán en odisea casi imposible

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Tras el bloqueo de la minga indígena, Popayán está cada vez más lejos del interior del país. Este diario intentó llegar a la capital del departamento caucano desde Cali y, tras 8 horas de viaje por la vía alterna a la Panamericana, que atraviesa los municipios de Jamundí, Robles, y Timba, apenas logramos llegar un poco más adelante de Suárez, con una advertencia de las autoridades y los camioneros de experiencia: llegar a Popayán podría tomarse hasta la noche, un horario en el que no es recomendable transitar. La Policía hace presencia hasta las 6:00 p.m.

– Es una medida que tomamos por seguridad nuestra. Estamos en un departamento muy complicado – explicó un oficial de la Policía de Carreteras mientras veía las noticias del mediodía en una tienda ubicada en un sitio conocido como La Toma, desde donde se puede apreciar la reserva de la Salvajina.

Entre ese sector y el municipio de Suárez la fila de camiones y buses detenidos que tenían como destino Popayán, Nariño y la frontera con Ecuador, era de por lo menos 13 kilómetros.

El miércoles, el paso hacia la ‘ciudad blanca’ estaba cerrado por el represamiento de carros que había en Popayán desde el martes, donde miles de vehículos no pudieron salir hacia el Valle debido a los hostigamientos a la estación de Policía de Morales, a la que el martes atacaron con ráfagas de fusil.

– Hasta que no salga el último carro que está represado en Popayán, no damos vía hacia allá – decía el oficial de la Policía de Carreteras frente al televisor.

Algunos tramos de la vía alterna hacia Popayán son tan estrechos, que apenas pueden ir en un solo sentido vehículos grandes y pesados como camiones y tractomulas. En varios puntos, además, se están haciendo reparaciones para que la vía – despavimentada en algunos puntos entre Suárez y Morales – soporte el paso de los vehículos de carga.

En uno de los buses represados viajaba el equipo de la Liga de Parálisis Cerebral del Cauca, conformado por 9 jóvenes atletas y su entrenador, Fernando Granada. Al mediodía de este miércoles completaban 30 horas de viaje, desde Medellín, donde participaron en el campeonato nacional de fútbol siete y boccia en silla de ruedas.

– Como la carretera Panamericana está cerrada por la minga indígena, nos metimos por Timba, donde debimos pasar la noche porque no había paso debido a otros intentos de bloqueos. En este punto entre Suárez y Morales completamos otras 5 horas. Lo grave es que se nos están acabando los medicamentos, los deportistas tienen un cuadro convulsivo – decía Fernando, el entrenador, de pie en la puerta del bus, donde hacía un calor de por lo menos 36 grados centígrados.

Los jóvenes atletas, mientras tanto, intentaban dormir pese a la incomodidad de hacerlo en un asiento de donde no se habían movido día y noche.

CALI (El País).

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