El populismo… siempre irracional

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Cunde el populismo y se afianza en escenarios de pobreza, inseguridad, desempleo, caminos nada edificantes para la juventud, y sí para la exclusión social, la corrupción, la impunidad y el desprestigio de los partidos políticos, entre otros factores. Los populistas para obtener votos y gobernar, ofrecen el oro y el moro, que resolverán todos los problemas sin explicar qué medidas tomarán para atacarlos sin importar la complejidad de los mismos.

Se valen para persuadir a la población de cantos demagógicos, de sirenas, engaña bobos, pesca incautos, cuando detectan su estado de resentimiento, ignorancia y prejuicio. Aprovechan al máximo la irritación ciudadana para dividir la sociedad en nosotros y los otros, los buenos y los malos, tesis y antítesis. Recurren a los anatemas, al maniqueísmo, al señalamiento y la sinrazón. Para ellos el pueblo es solamente la masa poblacional que los secunda y quienes no, son sus enemigos y por ende los del “pueblo”. Quienes no son sus seguidores son estigmatizados como vendidos a las élites del poder; y cuando llegan a él (el poder), establecen una corte doblegada a sus conveniencias.

 En el gobierno, se apropian de las instituciones, las utilizan para mantener y acrecentar su poder, que están poniendo las instituciones al servicio del pueblo, cuando en realidad es a su propio servicio. Eliminan los obstáculos legales contrarios a su afán autoritario, se apuran a reformar la Constitución y las leyes, eliminan atribuciones, castran la disidencia, encierran a los adversarios mediante farsas de juicio, consideran a la prensa independiente sus enemigos; y, juran y perjuran que ellos y sólo ellos defienden los intereses populares. Llegados al gobierno, hacen creer que bastará su buena voluntad, su decisión firme de combatir a sus adversarios, para que la colectividad se transforme en virtuosa por arte de magia y se implante el reino de la justicia, aplazado por los de antes.

Sin instituciones autónomas, sin un poder judicial que limite sus atropellos y una prensa acorralada, acuden a los recursos públicos para sumar voluntades a sus desmanes, pagan el “afecto” de sus incondicionales, cobran su actitud a los disidentes a quienes culpan de todas las desgracias y desaciertos; cuando en realidad en su atrabiliario frenesí multiplican pobreza, mortalidad infantil y materna, criminalidad, ocasionan ruina económica, desabastecen alimentos, medicinas e insumos médicos, llenan las cárceles de opositores, obligan la migración de personas y eliminan de tajo la vida democrática. Eso son los populistas y esa su irracional manera de actuar. [email protected]

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